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El Zentro de Estudios Guadalupanos Amoxkali (ZEGA)  se encuentra en el Caracol que canta al Universo, en el municipio de Huitziltepec, en la Mixteca poblana. Fue inaugurado el 12 de diciembre del 2014.

 

El ZEGA está preparando la edición de su primera publicación:

 

Nican mopohua: el pensamiento náhuatl transvasado al alfabeto latino.

 

La cual será presentada el próximo 12 de diciembre del 2015.

 

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Como parte de esa preparación, actualmente el ZEGA está llevando a cabo un Semi-ller  (seminario/taller) los sábados (17 y 31 de octubre,  y  el 7 y 14 de noviembre) de 3 a 6 de la tarde, en el aula de la Escuela Autónoma Emiliano Zapata.

 

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Las primeras conclusiones de este Semi-ller son contundentes:

 

  • Ni la virgen María se apareció ni Juan Diego existió. Ambos son personajes literarios del texto que narra la historia de las apariciones.  Dicho texto  está escrito de corrido, en náhuatl de mediados del siglo XVI, en el alfabeto latino. A falta de título se le ha designado con las 2 primeras palabras con las que empieza: Nican mopohua (NM).

 

  • Tampoco la pintura quedó estampada milagrosamente en el ayate.  No sólo fue pintada por un reconocido artista nahua de la escuela de fray Pedro de Gante, sino que la pintó a la manera de los antiguos códices, colocando en ella glifos y símbolos de la antigua religión náhuatl.

 

  • No se sabe a ciencia cierta la autoría del NM. Algunos estudiosos, investigadores y expertos consideran a Antonio Valeriano (indígena nahua de Azcapotzalco) como su autor. Otros argumentan que fue elaborado de manera colectiva por los alumnos nahuas del colegio de Santa Cruz de Tlatelolco.

 

  • Con la Conquista, la antigua religión náhuatl fue atacada, violentada y destruida por los monjes franciscanos y los soldados españoles, el cristianismo fue impuesto a cruz y espada. Varios indígenas, quienes ya habían aprendido el uso del alfabeto latino, redactaron cantares en náhuatl para conservar sus conceptos religiosos. No pocas veces tuvieron que incluir en estos interpolaciones cristianas (palabras como Dios, Jesucristo Virgen María…) con el fin de que pasaran desapercibidos por los frailes y sobrevivir a la destrucción. El NM es uno de estos cantares.

 

  • En el NM se encuentran palabras que encierran conceptos que sólo tienen sentido en el contexto de la antigua religión náhuatl (Xochitlalpan, Ipalnemohuani, Tloque Nahuaque, tomiquistequiu,  macehual…) y al ser traducidas a cualquier idioma europeo pierden por completo su sentido y significado.

 

  • Muchas traducciones al castellano se han hecho del NM,  pero omiten su calidad de texto sagrado de la tradición náhuatl.  Sólo la del maestro Miguel León-Portilla ( Tonantzin Guadalupe, Pensamiento náhuatl y mensaje cristiano en el “Nican mopohua”)  deja entrever que en el NM se encuentra no poco del antiguo pensamiento náhuatl.

 

  • El pueblo azteca (mexihca o tenochca)  no representa la religiosidad del mundo náhuatl. Al tiempo de la conquista española los aztecas dominaban y hegemonizaban no sólo a otros pueblos nahuas sino a lejanos pueblos que hablaban otras lenguas y tenían otras culturas, cuyos tributos llegaban regularmente a la ciudad de Tenochtitlan.  Los orígenes de la religión náhuatl  hay que situarlos en Teotihuacán.

 

  • La espiritualidad de los pueblos indígenas de México no es cosa muerta ni del pasado. Está presente hoy y su expresión más latente está en el concepto de la Madre Tierra (en náhuatl “Tonantzin”), la madre generosa que a todos alimenta y a la que al morir regresaremos.  Además, en el presente sobreviven celebraciones religiosas que carecen de sentido dentro del cristianismo, como lo es el Día de muertos.

 

  • No es casual que, de acuerdo al NM, el encuentro entre Guadalupe y Juan Diego ocurra en el Tepeyac, pues este cerro ha sido el lugar consagrado a Tonantzin, la Madre Tierra, por los pueblos indígenas de la región desde siglos antes de la violenta imposición del cristianismo en estos  suelos.