Ya salió el nuevo Yacoñooy “El flechador del sol” correspondiente al mes de Abril del 2012.

Puedes consutarlo y leerlo aquí:

Editorial

En la Escuela Autónoma Emiliano Zapata mantenemos una posición de autonomía e independencia frente al Poder y los partidos políticos. No vemos sentido alguno en acudir a votar, como no sea para legitimar el decadente y corrupto sistema político mexicano.

Lo que sí vemos es que estamos inmersos en la sociedad del miedo; vemos que el Poder creó, y con ello un individualismo cruel y egoísta, una distensión de los tradicionales anudamientos sociales llamados cohesión, solidaridad, que fueron tan ricos de siempre en nuestra sociedad. Hoy parece que anímicamente el lema es “Sálvese quien pueda”. Es el miedo actuando.

Vemos que sobre el miedo y, más específicamenet el miedo  a la transformación, el sistema capitalista ha ido construyendo, con especial paciencia, un edificio entero de razones para no luchar. Hay un “no” para cada quien, más o menos simple o complejo según el destinado a poseerlo.

Dejemos de lado, por un momento, las condiciones materiales que permiten y marcan éste que podemos llamar “el imperio del miedo”, una de las características definitorias del sistema capitalista, y concentrémonos en su existencia, reparto y jeraraquía. Supongamos que uno de los miedos más elaborados es el miedo al otro, a lo diferente, es decir, a lo que desconocemos.

.- El miedo de Género. Pero no sólo de la mujer al hombre y viceversa, también el miedo de mujer a mujer y de hombre a hombre.

.- El miedo de Generación. Entre mayores, adultos, jóvenes, niños y niñas.

.- El miedo de Lo Otro. Contra homosexuales, lesbianas, transgénero y las otras realidades que, no porque las desconozcamos, dejan de tener existencia.

.- El miedo de Identidad o de Raza. Entre indígenas, mestizos, nacionales o extranjeros.

La libertad que queremos deberá vencer también estos miedos. En este país, desgarrado pos la violencia criminal y la institucional, el miedo se apodera de todos, todas. Para el fin de esta administración calderonista, como resultado de la violencia que desató, habrán muerto 60 mil personas y resultado desplazadas, en busca de seguridad, más de 220 mil, sólo en Ciudad Juárez, según el Internal Displacement Monitoring Center, centro noruego especializado en la materia, que nos ha puesto en el mapa mundial de los desplazados junto con Somalia, Libia e Irak.

El ritornelo de Calderón es que no se puede dejar de combatir al crimen. Pues resulta que en más de cinco años nadie se lo ha pedido.

Lo que hubiera sido deseable es que combatiera al crimen con un mínimo de perspicacia, inteligencia y cordura, lo que no hizo. Nos ha metido en una guerra totalmente atípica, pero en una guerra. Si alguien lo duda debe de ver las escenas de los conflictos en Guadalajara. Que nos diga cuáles son las diferencias con lo visto en El Cairo, Irak o Afganistán. Hay beligerantes, hay muertos contendientes e inocentes, incluidos menores, hay uso de armas de guerra, de tácticas, operaciones o como se quieran llamar. Hay muerte, heridos, población que huye, destrucción de bienes de la población, ¿entonces?

Éstos serían los daños más visibles. Hay otros de los que aún se habla poco: el desprestigio internacional, la pérdida de presencia moral en los organismos internacionales, el presupuesto público erogado, cuidadosamente disfrazado por la administración. La caída de la productividad en servicios, industria y campo, la pérdida de empleo por cierre de múltiples fuentes por la inviavilidad en que cayeron a causa de la inseguridad o bien por la extorsión, delito en plena expansión. El alza del crimen común, resultado de la corrupción oficial y de la impunidad, es otro resultante.

La inseguridad anímica de la población subsistirá mientras no haya un proyecto de reconstrucción de su cohesión. Subsistirá porque observa la destrucción moral de las estructuras oficiales, empezando por los máximos representantes del Poder. La autoridad ante el pueblo perdió respetabilidad y confianza. La guerra dejará sentimientos que se proyectarán a futuras generaciones.

Ya se produjeron grandes retrasos en la educación y la cultura, daño mayor para los individuos desplazados. Se está formando un país con la sensibilidad de estar en riesgo permanente y a la defensiva, y creyente de que todo futuro es nefasto.

El inacabado balance será terriblemente negativo. No son solamente las lastimosas escenas de fuego y muerte en Guadalajara; ésas son lamentablemente repetitivas. Llegará el momento en que se organice, complemente y exponga tal arqueo, y en ese momento las responsabilidades de Calderón y su gabinete serán expuestas debidamente al juicio de la historia. ¡Se habla de acabar con la impunidad! Habría que empezar por ahí.

Gran parte de la población nacional está hundida en la zozobra y viviendo con temor a causa de una guerra (contra el narcotráfico) cruenta y cruel que el gobierno declaró pregonando la paz, y ahora en campos y ciudades se sufre la violencia en sus formas más irracionales.

Actualmente las instituciones del Estado están inmersas en procesos de profunda descomposición y deterioro a causa de la corrupción y debido a la penetración del crimen organizado en todos los niveles y ámbitos del gobierno; se expone irresponsablemente a las fuerzas armadas al atribuirles misiones distintas a sus funciones constitucionales, lo que da cause a graves violaciones a los derechos humanos y, paradójicamente, la columna vertebral del narcotráfico se mantiene intacta debido a la negativa sistemática del Ejecutivo federal a afectar sus redes financieras.

El Estado abdica de su responsabilidad constitucional al no otorgar seguridad, tranquilidad y bienestar a la población, además de que la administración federal cede importantes principios y espacios de soberanía ante Estados Unidos.

Hoy se profundizan las políticas económicas y sociales de los anteriores gobiernos, agravando las diferencias entre unos cuantos millonarios poderosos y las grandes mayorías; hay desempleo, inflación, bajos salarios, carestía, raquíticos apoyos al campo, despojo de tierras, devastación ambiental, pérdida de soberanía alimentaria, sequía y crisis de alimentos sin precedente, hostigamiento a los pueblos y comunidades indígenas y asus recursos naturales y saberes y tradiciones.

En definitiva, el gobierno actual condena a millones de mexicanos al hambre y a la pobreza extrema, a lo que suma la creciente amenaza al Estado laico por parte de fuerzas confesionales y conservadoras.

La situación política mundial, nacional, estatal y municipal, son parte de una misma realidad, es decir, están estrechamente relacionadas. De nuestra parte, como alumnos que somos de la EAEZ, y como habitantes originarios de Huitziltepec, recibimos una grande lección la mañana del domingo 11 de Marzo en la cárcel municipal. Pudimos observar, en su terrible y cruda belleza, lo que pasa cuando empezamos a perder el miedo …

Por la Escuela Autónoma Emiliano Zapata, Maestro Filo.