Ka zan kitemazehualtia

in Tloke in Nahuake

in Tlaltikpak ye nikan.

Ik choka noyollo

nokonilnamiki a in ompa

onitlachiato in Xochitlalpan,

a nikuikani.

Ma ompa niauh,

ma ompa inhuan nonkuikati

in nepapan tlazototome,

ma ompa nicnotlamachti yectli ya Xochitl

ahuiakaxochitl, in teyolkima

in zan tepakka

teahuiakaihuintia,

in zan tepakka auiaka ihuintia.

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Hoy, en el México del presente, existe otra forma de ser guadalupan@s: otro Guadalupanismo, un guadalupanismo que no es católico ni cristiano; uno que es fin, continuación y comienzo de la antigua tradición náhuatl. Desde Huitziltepec, en la mixteca poblana, una escuelita autónoma pregunta y se pregunta:

¿Qué pasó con la antigua religión náhuatl al consumarse la Conquista?

¿Acaso el mundo espiritual náhuatl desapareció para siempre de la faz de la Tierra?

¿Nada dejó esta antigua tradición, como no sean ruinas arqueológicas de antiguos templos y algunas obras artísticas de carácter religioso, salvadas de la destrucción, guardadas hoy en modernos museos?

¿De verdad los invasores lograron exterminar la milenaria espiritualidad mesoamericana, cuyos orígenes se remontan a siglos antes de Cristo?

  Una Pirámide guadalupana, por el Cerro de Espinas Negras, pide la palabra y responde y se responde:

Maestro Filo y wixárikas en el cerro del Tepeyac

“El cerro del Tepeyac, desde siglos antes de la imposición del cristianismo, había sido el lugar consagrado a Tonantzin, Nuestra Venerada Madre, la Tierra” “La espiritualidad indígena vive en el presente de muchas formas y en muchos pueblos. Tan sólo el 26 de octubre del 2011, el pueblo wixarica (comúnmente conocido como huichol) y sus maracames (sacerdotes de la religión wixarica), en el marco de las movilizaciones que llevaron a cabo en la ciudad de México en defensa de su lugar sagrado de Wirikuta, realizaron un ritual a la Madre Tierra en la cima del Tepeyac. “La antigua espiritualidad náhuatl sobrevivió, pero tuvo que transmutarse para no morir, y lo hizo en el culto guadalupano del Tepeyac”. “Hay dos concepciones diferentes del guadalupanismo mexicano (el cual es bien diferente al de España). La más conocida y extendida es la de la religión católica, en la que la Virgen María se le aparece a un indito, en cuya tilma queda estampada milagrosamente su imagen”. “La concepción del otro Guadalupanismo se fundamenta en 2 obras artísticas del mundo náhuatl, una pintura y un texto, ambas realizadas por sabios y artistas nahuas a mediados del siglo XVI. Ambas obras artísticas contienen símbolos y palabras, conceptos sagrados, de la cultura náhuatl que llenan y embargan de admiración a quien a ellos se aproximan”. “Tonantzin Guadalupe pone al descubierto dos religiones distintas. Por un lado, en el cristianismo, el Dios judío escucha los ruegos de su pueblo elegido; él, Jehová, desde su mundo sagrado, envía a su hijo, el cual entra a la historia humana. Por otro, en el guadalupanismo interpretado desde la cultura náhuatl, por medio de flores y cantos, un indígena entra de lleno al mundo de lo sagrado, al Xochitlalpan; ahí se encuentra, frente a frente con el aspecto femenino de su suprema deidad: Tloque Nahuake”. Nosotr@s, quienes nos reconocemos como nahuas de Huitziltepec, en la mixteca poblana, estamos interpretando el mundo desde la cultura náhuatl. Decimos que somos guadalupan@s porque lo que nos mueve es la espiritualidad originaria de estas tierras: con flores y cantos damos sentido a nuestra vida y a nuestra lucha. Nuestra lucha es por los derechos y la cultura indígenas, por el reconocimiento a los Acuerdos de san Andrés y por el respeto a las diferentes concepciones éticas y filosóficas.

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  Tonantzin Guadalupe es nuestra historia, es nuestra herencia; representa a Nuestra Venerada Madre, esta mexicana Tierra. A la que hemos prometido cuidar y defender, hasta morir si es preciso, de las depredadoras trasnacionales que buscan matarla y destruirla, al igual que a sus hijos e hijas, el color que somos de la Tierra.   Ante el desastre y la emergencia nacional, hemos levantado el estandarte guadalupano para decir que hasta ella, la Madre más primera, dice ¡Ya Basta! de tanta guerra, de tanta explotación, de tanto despojo, de tanto desprecio, de tanta represión y de tanta devastación ambiental.

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Tonantzin Guadalupe expresa nuestro anhelo de una vida más justa y en paz. No somos un movimiento religioso, ni mucho menos político. Tan solo somos “uno de los rostros, uno de los corazones” de la cultura náhuatl. Somos mexican@s comunes y corrientes que exigimos: democracia, libertad y justicia, nunca más un México sin sus pueblos indígenas, y paz con justicia y dignidad.

Maestro Filo

Desde la Pirámide Guadalupana

Caracol que canta al Universo

Huitziltepec, Mixteca poblana

En el equinoccio de primavera del 2013, el primero después del fin de su mundo.