Por Mazehual Quintos.

Taller de pintura y escritura náhuatl: Tlakuilolli

 

 

 

La figura del tlacuilo, pintor,  era de máxima importancia dentro de la cultura náhuatl. Él era quien  pintaba los códices y los murales. Conocía las diversas formas de escritura náhuatl, así  como todos los símbolos de la mitología y la tradición.

Era dueño del simbolismo, capaz de ser expresado por la tinta negra y roja.

Antes de pintar, debía haber aprendido a dialogar con su propio corazón.

Debía convertirse en un  yoltéotl, “corazón endiosado”, en el que había entrado todo el simbolismo y la fuerza creadora de la religión náhuatl. Teniendo a Dios en su corazón, trataría entonces de transmitir el simbolismo de la divinidad a las pinturas, los códices y los murales. Y para lograr esto, debía conocer mejor que nadie, como si fuera un tolteca, los colores de todas las flores.

La Filosofía náhuatl estudiada en sus fuentes

Miguel León-Portilla

 

 

 

 

 

 

Actualmente, las lenguas originarias de la Europa occidental  (inglés, francés, alemán, portugués, castellano, italiano, etc.) se escriben con el alfabeto latino, es decir, con las letras que usaron los antiguos romanos hace unos 2000 años.

 

El alfabeto latino no es el único sistema de escritura que ha inventado la humanidad, es tan solo uno entre los muchos que han existido. Hoy en día hay idiomas que se escriben en otros sistemas de escritura: el chino, el árabe, el griego, el hindi, el coreano…

 

Antes de la invasión de la Europa cristiano-occidental al continente americano, en el territorio que actualmente ocupa México existieron  sistemas de escritura propios: mayas, mixtecos, nahuas…

 

En el caso de los nahuas, su sistema de escritura es el Tlakuilolli, en el cual  escribir equivale a pintar y pintar equivale a escribir.

 

En el Tlakuilolli se escribe con pinturas, las palabras se pintan .  El verbo que describe la acción de escribir/pintar algo, es tlakuiloa. Y la persona que realiza tal acción es un tlakuilo.

 

 

 

 

In tlahkuilo:

tlilli tlapalli,

tlilatl yaluil toltekatl, tlachichiuhki…

In kualli tlahkuilo: mihmati,

yolteutl,

tlayolteuiani,

moyolnonotzani.

Tlatlapalpoani, tlatlapalakiani, tlazeuallotiani,

tlazxochiikuiloa,tlatzontiani.

Xochitlahkuiloa,

tlaxochiikuiloa toltekati.

&

El buen pintor:

Tolteca (artista) de la tinta negra y roja,

creador de cosas con el agua negra…

El buen pintor: entendido,

un corazón endiosado,

que  sacraliza con su corazón a las cosas,

dialoga con su propio corazón.

Conoce los colores, los aplica, sombrea.

Dibuja los pies, las caras,

traza las sombras, logra un perfecto acabado.

Como si fuera un tolteca,

pinta los colores de todas las flores.

-Textos de los informantes de Sahagún-

 

 

 

 

 

El despojo, la explotación, el desprecio y la represión  que significó la Conquista española para los pueblos nahuas, tuvo su justificación y razón de ser  en la religión.

 

Según los invasores cristianos,   los nahuas no sólo no conocían la religión y el Dios verdaderos,  sino que más bien su ancestral religión  era cosa del demonio.

 

Generosos, los conquistadores pasaron a esclavizar a los nahuas y a adueñarse de sus riquezas, a cambio de enseñarles la verdadera fe, que resultaba ser el  cristianismo en  su versión latina: la Iglesia católica.

 

En franca guerra de exterminio, la cultura de los pueblos nahuas, en todas sus manifestaciones, fue destinada a la destrucción: cientos de templos fueron destruidos, miles de esculturas fueron hechas pedazos, bibliotecas enteras fueron reducidas a cenizas.

 

Si bien es cierto  que los tlaxcaltecas, tetzcocanos y otros pueblos nahuas lucharon al lado de Hernán Cortes,  no deja de ser igualmente verdadero que  las consecuencias de la Conquista  fueron tan funestas para ellos  como para el resto  de los pueblos nahuas: todos quedaron  sometidos  y perdieron para siempre su antigua cultura.

 

Los sabios, sacerdotes y artistas fueron acusados de servir al demonio, por lo que fueron acusados, perseguidos, y no en pocas ocasiones, ejecutados.

 

En 1524 arribaron los 12 franciscanos para llevar a cabo la destrucción sistemática de la antigua religión náhuatl. Tuvieron un encuentro público con los últimos sabios y sacerdotes nahuas sobrevivientes.  Los franciscanos los instruyeron sobre las verdades del cristianismo, a lo que los sabios nahuas respondieron exhortándolos a que respetaran el modo náhuatl de creer y penasar: “No hagan algo  al pueblo que le acarree la desgracia…Porque lo que ustedes enseñan no lo tomamos por verdad, aun cuando los ofendamos y disgustemos… Si como ustedes dicen, nuestros dioses ya están muertos, preferimos morir… Hagan con nosotros lo que quieran.  Esto es lo que respondemos, lo que contestamos…”

 

A través de las palabras de los sabios nahuas se ve claramente reflejado el choque del pensamiento y la religión de los europeos con el mundo espiritual de los antiguos nahuas.

 

 

 

“Cuando vinimos a establecernos en Tlatelolco aquí solamente nosotros vivimos. Aún  no se venían a instalar nuestros amos los cristianos. Aún nos dejaron en paz, todos se quedaron en Coyoacan.”

“Allá ahorcaron a Macuilxochitl, rey de Huitzilopochco. Y luego al rey de Culhuacan, Pizontzin. A los dos allá ahorcaron”.

“Y al Tlacatécatl de Cuauhtitlan y al mayordomo de la Casa Negra los hicieron comer por los perros. También a unos de Xochimilco los comieron los perros.”

“Y a 3 sacerdotes de Ehécatl, de origen tetzcocano, los comieron los perros. No más ellos vinieron a entregarse. Nadie los trajo. No más venían trayendo sus papeles con pinturas (códices). Eran 4, uno huyó; sólo 3 fueron alcanzados, allá en Coyoacán.”

“En cuanto a los españoles, cuando han llegado a Coyoacan, de allí se repartieron por diversos pueblos, dondequiera. Luego se les dieron indios vasallos en todos estos pueblos. Fue cuando se dieron personas en don, fue cuando se dieron como esclavos.”

 

 

Manuscrito Anónimo de Tlatelolco (1528)

Sección referente a la Conquista.

 

 

 

El taller de pintura y escritura náhuatl Tlakuilolli,  no es un curso práctico de unas cuantas horas.

 

Es, sí,  un espacio, una habitación, en el que se está llevando a cabo la lectura del antiguo libro de sabiduría conocido como el códice Borgia.

 

El original del códice Borgia se encuentra en el Vaticano, pero fue pintado hace más de 5 siglos precisamente en la Mixteca poblana.

 

El taller Tlakuilolli se encuentra en el municipio de Huitziltepec,  en un terreno que lleva por nombre el Caracol que canta al Universo.  Ahí se levantan otras construcciones, como el aula de la Escuela Autónoma Emiliano Zapata, la oficina del Zentro de Estudios Guadalupanos Amoxkali  (ZEGA) y la Pirámide  guadalupana.

 

Precisamente en el acervo bibliográfico del ZEGA se encuentra una copia facsimilar del códice Borgia, que es el fundamento con el cual en el taller se leen y escriben palabras pintadas.

 

Al frente  del taller Tlakuilolli está un  auténtico tlacuilo.

 

El  maestro Filo se encarga de barrer y limpiar,  de checar que haya materiales, de organizar las clases y visitas, pero apenas es un “aprendiz”, un “principiante”, del mero tlacuilo.

 

¿Quién es entonces el tlacuilo a cargo del taller de pintura y escritura náhuatl Tlakuilolli?

 

Pues ni más ni menos que el autor del códice Borgia.

 

El  taller de pintura y escritura náhuatl Tlakuilolli irrumpe en marzo del 2018 del calendario del Poder,  para  entrar de lleno y hacerse presente en el tiempo, el calendario, de los antiguos  nahuas.

 

Al finalizar el año 5-Kalli y comenzar el 6-Tochtli, este taller abre un poco “el cofre, la petaca”, el secreto, de las palabras, los símbolos y los conceptos más sagrados del mundo náhuatl.

 

En este pequeño taller, Tlakuilolli,  enclavado entre cerros y espinas,  se está pintando/escribiendo: la veintena de días, los patronos y patronas a cargo de los 20 días,  la cuenta de los 260 días (el Tonalpohualli) , la cuenta del año (Xiuhpohualli), el Xiumolpilli, y también los antiguos mitos acerca del origen de Universo, del mundo, del ser humano y del maíz.

 

Algunas de las obras producidas aparecen en el siguiente par de vídeos:

 

 


Cualquier persona  sinceramente interesada en la antigua tradición náhuatl es bienvenida.

Facebook: mazehual Quintos.

e-mail: escuela_autonoma_ez@hotmail.com

 

 

 

 

Podrá verse entonces al artista náhuatl, heredero de la gran tradición tolteca, al predestinado en función del tonalámatl, convertido en un ser que “dialoga con su propio corazón”, moyolnonotzani, que rumia por así decirlo, los viejos mitos, las tradiciones, las grandes doctrinas de su religión y filosofía.

Dialogando con su corazón, podrá atraer al fin sobre sí mismo la divina  inspiración. Se convertirá entonces en un yoltéotl,  “corazón endiosado”, que equivale a decir visionario, anhelante de comunicar a las cosas la inspiración recibida. Podrá ser el papel de amate de los códices, el lienzo de un muro, la piedra, los metales preciosos, las plumas o el barro.

El proceso psicológico que ha precedido a la creación artística logrará entonces su culminación. El artista, yoltéotl, “corazón endiosado”, se esfuerza y se angustia por introducir a la divinidad  en las cosas. Al fin , como  se ha visto en los textos, llega a ser un  tlayoteohuiani, “aquel que introduce el simbolismo de la divinidad en las cosas”. “Enseñando a mentir”, no ya  sólo al barro, sino también a la piedra, al oro y a todas las cosas, crea  entonces enjambres de símbolos, incorpora al mundo que no tiene alma, la metáfora de la flor y el canto y permite que la gente del pueblo, los macehuales, viendo y “leyendo” en las piedras, en los murales y en todas sus obras de arte esos enjambres de símbolos, encuentren la inspiración y el sentido de sus vidas aquí en tlaltikpak, sobre la tierra. Tal es quizá el meollo de esa concepción náhuatl del arte, humana y de posibles consecuencias de validez universal.

Miguel león-Portilla

La Filosofía náhuatl estudiada en sus fuentes.