Un Teocali Guadalupano

caracol que canta al universo-bienvenida

Otra maravilla del mundo…. en la mixteca poblana. En Huitziltepec hay una pirámide. No es una pirámide antigua. No es un vestigio arqueológico. No es una ruina ni mucho menos un lugar turístico. Esta es una pirámide nueva, una del presente. No fue construida por antiguas civilizaciones. Esta pirámide fue levantada por mexicanos y mexicanas de hoy. Su construcción empezó a principios de este siglo XXI en Huitziltepec, Puebla, México.

Cada una de las grandes tradiciones de la humanidad construye sus propios templos: los judíos levantan sinagogas; los cristianos, iglesias; los musulmanes, mezquitas.
Esta pirámide es en realidad un Teokali: un templo de la Tradición náhuatl.
Este Teokali no está consagrado a dioses antiguos, ni mucho menos a dioses judío-cristianos.

Aquí no se venera a la virgen Maria, ni a Jesús, ni a Jehová. Esta pirámide esta dedicada íntegramente a Tonantzin: nuestra Venerada Madre Guadalupe.

La historia de las 4 apariciones al indígena Juan Diego no salieron de la nada. Su origen se encuentra en un escrito del siglo XVI (en los tiempos del inicio de la Guerra de invasión por parte de la civilización cristiano-occidental a los pueblos originarios de estas tierras), y es conocido comúnmente con el nombre de Nikan Mopohua. Este texto está escrito con caracteres latinos, en náhuatl clásico. Todo esto significa que el dialogo entre la Guadalupana y Juan Diego se lleva a acabo en el idioma Náhuatl.

Y esto no es un mero detalle técnico. De hecho, todo el propósito de la aparición consiste en una petición. La guadalupana dice, en sus propias palabras al indígena Juan diego:

“Huel nikneki, zenka nikelehuia, inik nikan nechkechilizke noteokaltin”

Lo cual traducido a Castilla, dice: “Bien quiero, completamente deseo que aquí se me levante mi venerado Teokali”.
Este es el único sentido de este nuevo Teokali, ni más ni menos que cumplir la voluntad guadalupana.

“Y tan es posible este otro Guadalupanismo que esta pirámide, este teocali, hoy dice, nos dice: que no es cierto que la historia ha terminado, que hemos perdido. No fuimos derrotados, no estamos vencidos. Y si hace 5 siglos los aztecas pintaron una pintura y escribieron una historia, hoy en los albores del siglo XXI, aquí en Hutziltepec, en la mixteca poblana, pintamos una pintura y la colocamos en la cima de esta pirámide y escribimos una historia que dice que la cultura indígena vive y la lucha sigue. Nosotros, nosotras, somos el corazón olvidado de Huitziltepec. No estamos pensando dar un vuelco imposible al pasado, por el contrario, estamos dispuestos a asomarnos al mañana. Y ese mañana que soñamos es un mundo sin dogmas, sin mentiras, sin engaños, sin imposición, sin fanatismo, sin idolatría. Y en ese mañana que aquí en Huitziltepec estamos construyendo es un mundo en el que impera la razón y el conocimiento. Y eso es lo que asusta y espanta a muchos, porque no estamos proponiendo sustituir a los dioses antiguos por los modernos, no, no queremos dioses ni celestiales ni terrenales, no los necesitamos, podemos prescindir de ellos. Nosotros, nostras, estamos diciendo que tomamos como raíz y fundamento a la cultura de los pueblos originarios de estas tierras, no sus dioses, sino su sabiduría y conocimientos; no sus erorres y fracasos, sino sus logros y aciertos. Esta pirámide, este teocali, no está consagrado a ningún dios. La Guadalupana, nuestra Guadalupana, Tonatzin-Guadalupe es es símbolo, la metáfora más bella del Universo, y esto es precisamente esta pirámide, un homenaje al Universo y a las fuerzas que le dan sentido y sustento.”

Este Teocali es símbolo y metáfora. Significa y representa los conocimientos astronómicos y matemáticos de los antiguos sabios indígenas. En esta pirámide están plasmados los tres calendarios: el ritual, de 260 días; el del planeta Venus, de 584 días; el solar, de 365 días; y estos tres calendarios se unen y reúnen en un ciclo de 52 años. Y cualquiera que mire y observe con atención esta pirámide, encontrará 52 flores de 4 pétalos al frente; encontrará los símbolos de los 20 dias de un mes del calendario mexicano y notará que son 13 los escalones, que es igual a 260; encontrará en la base, por ambos lados, 73 signos y junto a estos otros 8, porque 73 por 8 son 584; encontrará 18 símbolos representando los meses del calendario mexicano y otros símbolos en la parte superior, 18 por 20 es igual a 260 más 5 es igual a 265; y encontrará al frente los símbolos de los cuatro grupos de años solares: Acatl (13 años que empiezan al amanecer), Tepac (13 años que empiezan a la media noche), Cali(13 años que empiezan al atardecer) y Tochli (13 años que empiezan al medio día). Y esta pirámide está pintada con los colores cósmicos y que son los mismos con los que está pintada la pintura de la Guadalupana: el blanco, que representa al oriente; el negro, que representa el norte; el rojo, que representa al poniente; el verde, que representa al sur y el amarillo, que indica el caracter sagrado de la obra. En resúmen, esta pirámide, este teocali, es un monumento a la concepción, espacio y tiempo de los antiguos mexicanos.