Miercoles 6 de Agosto del 2014

La Realidad, Chiapas, México.

compar

 

 

Mech-yolehua nan mo nochtin ihuan aki nekiz de namehua, nan mopoazke itlampa to bandera ka huel yehua ihuaxka in altepetl ihuan to nahuak nan tekitizke ipampa nezetil-notehuialoni, yehuan nan axkan ihuan axkan in kachi huei tékitl tlen tikchihuazke ixpan to tlaltikpaknantzi, mihtoa Patria.

 

Manifiesto Zapatista en náhuatl.

 

 

 

 

 1. “in Xochitl, in Kuikatl”

 

cuechcoatl

 

 

Huitztliltepec es una palabra náhuatl, es nuestro pueblo, es nuestra historia.

 

Náhuatl es nuestra cultura madre.

 

Náhuatl es nuestro origen, nuestro camino, nuestro destino; o sea nuestra realidad.

 

El símbolo que identifica al Congreso Nacional Indígena, 2 víboras de Cascabel, es náhuatl.

 

Queremos entonces, como Escuela Autónoma Emiliano Zapata, compartirles lo  que, para nosotros, significa.  Si miran con atención verán que, al encontrarse  frente a frente ambas cabezas, estas forman un rostro.

 

Mírenlo bien. Es el rostro de Tonantzin, nuestra venerada Madre, la Tierra. La madre generosa que a todos alimenta y a la que al morir todos,  todas, regresaremos.

 

Y es que  como escuela, vemos que (más allá de las termo o hidroeléctricas, parques eólicos, mineras, y demás proyectos de muerte que nos imponen) lo que estamos viviendo es un conflicto civilizatorio.

 

Sí, un brutal choque de la civilización cristiano-occidental contra la antigua  civilización originaria de estas tierras, la nuestra.  Una guerra civilizatoria que lleva ya alguno siglos y que continua arrasando  nuestras culturas, nuestros territorios y nuestra gente.

 

Y es que precisamente la serpiente, pone al descubierto el origen de estas dos formas diferentes de ver y entender el mundo.

 

Porque para Occidente, con su moral judío-cristiana, la serpiente es el símbolo del mal, del diablo, del demonio, del pecado. Pero para la cultura náhuatl la serpiente, el animal que siempre se arrastra, simboliza a la Tierra y a la antigua sabiduría.

 

Por eso es que los antiguos nahuas representaron a Tonantzin, la gran madre, con una “su falda de serpientes”. Y de entre todas las serpientes escogieron a la víbora de Cascabel, la Cuechcoatl, para representarla.

 

¿Por qué?

 

Bueno, pues porque quienes vivimos en el campo, sabemos que cuando uno molesta o agrede, a propósito o descuidadamente, a una víbora de Cascabel, esta se enrosca, preparándose para atacar.

 

Y no es que la Cascabel sea mala.

 

No. Ella sólo busca sobrevivir. Así que, generosa, nos da  una oportunidad: hace sonar su característico Cascabel en señal de advertencia. Pero si uno, a propósito o descuidadamente, la sigue molestando, agrediendo, ella reacciona atacando, dispuesta a inyectar su poderoso y mortal veneno.

 

Así meritita es la madre Tierra, nos da señales de advertencia (sequías, terremotos, inundaciones) para que le paremos a nuestro desmadre; o sea al desastre ecológico que Occidente, con su capitalismo, ha ocasionado.

 

Y eso mero está pasando hoy, porque con esa forma consumista y extractivista de vivir, la hemos agredido y puesto en alerta.

 

Compañeros, compañeras. Si callamos y ponemos atención, podemos escuchar sus cascabeles los que, cual estridentes tambores, nos avisan que llegado la hora de parar todo esto o, atenernos a las terribles consecuencias.

 

En el Manifiesto Zapatista en náhuatl, nuestro general Emiliano Zapata, llama a luchar y defender  a to-tlaltikpak-nantzi, que quiere decir: Nuestra Venerada madre,  la Tierra.

 

 


2. “in Tlilli, Tlapalli”

 

quetzal

 

 

Además de la conquista militar, política y económica (llevado a cabo primero por España, luego por Francia y hoy por Estados Unidos) un aspecto pocas veces abordado, pero no por eso menos importante, es el espiritual.

 

Y es que decir que en México hubo una conquista espiritual, es afirmar que aquí nació una tradición original, diferente al hinduismo, el budismo, el Islam, el Cristianismo.

 

Preguntamos, les preguntamos, nos preguntamos:

 

 

¿Fue exterminada de la faz de la Tierra la antigua espiritualidad originaria de estas tierras?

 

Triste es la historia del mundo náhuatl. En nuestro caso, fueron los franciscanos los encargados de la labor de destrucción: una auténtica guerra religiosa, la conquista a cruz y espada.

 

En 1524 los franciscanos se enfrentaron a los últimos sabios del Anáhuac instándolos a que aceptaran el cristianismo.  Los sabios nahuas respondieron que aceptaban la derrota política y militar, que aceptaban al rey de España como propio y pagar el tributo correspondiente; pero que por ningún motivo estaban dispuestos a abandonar la religión que habían heredado de sus abuelos; y que si como decían los invasores, los dioses nahuas estaban muertos, preferían mejor morir.

 

En respuesta los españoles les soltaron los perros entrenados  para matar y descuartizar. El nieto de Nezahualcoyotl, Ometochtzin, fue quemado vivo en 1539 por negarse a aceptar la religión extranjera.

 

Así, la antigua religión náhuatl fue satanizada, dijeron que era cosa del diablo, por lo que debía de ser atacada y destruida. Los antiguos templos, las pirámides, fueron destruidos y en su lugar levantaron iglesias y conventos. Los antiguos libros de sabiduría, los códices, fueron quemados y en su lugar fue impuesta la Biblia.

 

Muy poco sobrevivió a la destrucción cultural. De los templos sólo quedaron ruinas. Algunas esculturas y códices  se guardan hoy en museos de México y Europa. Entre ellos está el llamado códice Borgia, cuyo original se encuentra en el Vaticano. Fue escrito y pintado en nuestra región: la Mixteca poblana.

 

En la EAEZ tenemos una copia facsimilar, de la cual estudiamos y aprendemos. Este antiguo libro sagrado demuestra que los antiguos mexicanos tenían un complejo sistema de escritura.

 

También tenemos, en Huitziltepec, un antiguo texto escrito en 1745, el cual es una compilación de cartas y testimonios que abarcan de 1560 a 1745, y que tratan acerca de la defensa de nuestro territorio.

 

Ambos documentos son la prueba irrefutable  de que somos los “macehuales” que somos. Además, en Huitziltepec se mantienen vivos diferentes aspectos de la antigua espiritualidad náhuatl.

 

Cuentan los viejos que cada cerro tiene su corazón y que éste es una víbora de Cascabel de buen tamaño, la cual al envejecer le salen plumas y se va entonces volando al mar, rumo al oriente. O sea que los cerros son una realidad sagrada, todavía a algunos de ellos va la gente a pedir la lluvia.  Nuestros padres nos aconsejaron tratar bien a los perros pues decían que, al morir, ellos nos ayudaran a cruzar un ancho rio.

 

A diferencia del cristianismo en el que el destino después de la muerte depende  de cómo se porta uno en vida (si se es bueno y obediente está el cielo; si se es malo y rebelde está el infierno), en la antigua tradición náhuatl depende de cómo se muere uno. El destino para los guerreros y guerreras era acompañar a Totahtzin, nuestro Padre, el Sol.

 

De hecho en nuestro pueblo, en la celebración del Día de Muertos, hay un día dedicado para ofrendar a los que murieron de muerte natural, otro para los accidentados, otro para los ahogados, otro para los niños.

 

En fin, que como escuela, vemos que la conquista espiritual no ha terminado; que hace 5 siglos llegó a imponerse el cristianismo latino, o sea la Iglesia católica; pero que hoy es el cristianismo anglosajón, las sectas de Estados Unidos, las que están llegando a instalarse en nuestro pueblo.

 

Un dato. El cura pederasta Nicolás Aguilar, acusado de abusar sexualmente de decenas de niños en México y en Estados Unidos, estuvo oficiando en nuestra comunidad. El actual párroco local ejerce un control social y económico más fuerte que el propio presidente municipal; él manda y todos obedecen.

 

 



 


 3. “in Atl, in Tepetl”

 

Tonantzin-Coatlicue-Guadalupe

 

Cada pueblo indígena encontró maneras para resistir y mantener su identidad.  En el caso del mundo náhuatl, su espiritualidad tuvo que transmutarse para no morir,

 

Verán, resulta que, inteligentemente, los franciscanos tomaron a los niños nahuas para ”educarlos” en sus colegios. Ya adoctrinados en el cristianismo, los regresaron a sus pueblos para que delataran y acusaran a quienes seguían practicando la religión náhuatl, aun a sus propios familiares.

 

Pero ocurrieron cosas que los franciscanos no previeron, y no pudieron controlar.

 

Un caso. Uno de los alumnos nahuas de fray Pedro de Gante se volvió un destacado copista de imágenes de santos, santas, vírgenes y cristos. Este artista pintó una obra maestra, un original; pero lo hizo a la manera de los antiguos códices. Plasmando los símbolos de la religión náhuatl: el sol, la luna, las estrellas,  cerros floridos, los 4 rumbos del universo.

 

De tal manera que para lo que los españoles no pasó de ser  una extravagante  advocación de su virgen María, para los nahuas del siglo XVI significó su resurrección. Dicha pintura se encuentra actualmente en la Basílica de Guadalupe, en la Ciudad de México.

 

Otro caso. Del colegio de Santa Cruz de Tlatelolco surgió un texto escrito  en náhuatl. El escritor escribió conceptos  de un alto contenido religioso-filosófico: mazehual, Ipalnemohuani, Tloke nahuake, Xochitlalpan, Tepeyakak. Palabras que sólo tienen sentido en la cosmovisión náhuatl. Éste es el texto que narra la historia de las apariciones guadalupanas al indígena Juan Diego.

 

O sea que ni Guadalupe ni Juan Diego existieron en el mundo real, ambos son simple y sencillamente personajes literarios de un texto náhuatl. Así que, como EAEZ, afirmamos que el culto guadalupano en México es fin, continuación y comienzo de la antigua tradición náhuatl.

 

No es casual, mucho menos un milagro, que el cerro del Tepeyac continúe siendo un lugar sagrado de peregrinación, como antiguamente. De eso se dio cuenta un destacado franciscano, fray Bernardino de Sahagún, quien escribió que no estaba de acuerdo con que a los indios se les permitiera acudir al Tepeyac, pues les estaban viendo la cara pues no iban a venerar a la Virgen María sino a su Tonantzin; que no se les debería de permitir tal cosa; que como era que los indios no acudían a las iglesias que ya habían levantado, pero eso sí, al Tepeyac ahí iban todos en peregrinación llevando ofrendas.

 

Recuerden que desde muchos siglos  antes de la llegada de los conquistadores españoles, el cerro del Tepeyac ya era el lugar de culto consagrado a Tonantzin.

 

Como escuela, hemos compartido pinturas de Tonantzin-Guadalupe a pueblos integrantes del CNI. Por ejemplo: hace algunos años pintamos una Guadalupana con una “su falda de víboras de Cascabel”. La llevamos caminando en peregrinación, durante 4 días, desde Huitziltepec hasta el Tepeyac. También la llevamos a encuentros, movilizaciones, caravanas, marchas, mítines y manifestaciones en muchas comunidades, pueblos y ciudades del país.

 

Finalmente, en 2011, la fuimos a dejar al Caracol de Oventic  porque pensamos que justo era que esa pintura de la Madre Tierra, tan cargada de símbolos, luchas y resistencias, permaneciera con la reserva moral más grande que tienen nuestro país: los zapatistas, las zapatistas, la dignidad indígena, la dignidad rebelde, el corazón olvidado de la Patria.

 

 

 

 


 

 

 4. “in Ixtli, in Yollotl”

 

 

Peregrinación - los Volcanes

Peregrinación – los Volcanes

 

Por supuesto que en Huitziltepec, como en todo el país, están presentes la violencia, la delincuencia, la represión, la explotación, el despojo, la privatización, la devastación ambiental, los programas de gobierno… pero pensamos que para emprender la lucha y la resistencia necesitamos, primero, tener “un rostro y un corazón”, es decir, una identidad propia. Y en eso estamos, nuestra lucha es por los derechos y la cultura indígenas.

 

Como escuela tenemos apenas 10 años de existir. Tenemos apenas un par de aulas, en cuyas paredes se pueden leer frases como: los filósofos sólo  han interpretado el mundo de diferentes maneras, pero de los que se trata es de transformarlo; o como: la resistencia no es sólo aguantar, sino construir algo nuevo”.

 

 

A cargo estamos un par de promotores de educación. Damos clases públicas, gratuitas y científicas. Esto último significa que enseñamos que no existen las fuerzas sobrenaturales, ni en la naturaleza ni en la sociedad; o sea que explicamos por qué llueve y por qué hay ricos y pobres.

 

Hemos tenido alumnos y alumnas que estudian en escuelas públicas o privadas, quienes han tomado clases de lenguas, historia, geopolítica, física y matemáticas. También los ha habido quienes han cursado su primaria, secundaria y preparatoria abiertas; con nosotros toman sus clases y presentan exámenes con la SEP, obteniendo así su certificado.

 

Actualmente tenemos 2 alumnas, 2 niñas cuyas mamás han decidido sacar a sus hijas del sistema educativo oficial, o sea que ya no van a ir a la primaria local. Una decisión muy seria y difícil; porque como dijo un compa hace 1 año en la cátedra tata Juan Chávez: “aquí nos decimos muy anticapialistas pero allá en nuestros pueblos, nuestros hijos siguen yendo a las escuelas de gobierno”.

 

Compañeras, compañeros. La SEP no es algo bueno para nuestros pueblos. El gobierno dice que educa a nuestros niños y jóvenes para que tengan un futuro mejor, cuando de lo que en realidad se trata es de prepararlos para el explotadero en las empresas, para hacerlos pensar de la forma que quieren los capitalistas; o sea que los occidentalizan, les imponen una versión euro centrista de la historia.   La SEP tiene el monopolio de la educación, es la encargada de adoctrinar y enajenar a la población.

 

En Santa Clara Huitziltepec, la escuela primaria fue la encargada de quitarnos la lengua e imponernos el castellano; ahí castigaban a varazos a los niños que hablaban en náhuatl.

 

También nos han preguntado que cómo es que nos atrevemos a dar clases sin estar reconocidos por la SEP. A lo que contestamos que lo que nos da fundamento son los Acuerdos de San Andrés; que no queremos que nos reconozca la SEP.

 

Por el contrario, consideramos que no sólo es necesario sacar a las empresas trasnacionales de nuestros pueblos, también tenemos que sacar a los partidos políticos y demás instituciones que nos manipulan y controlan y, claro, también a la SEP.

 

Como escuela, tenemos nuestros propios medios de difusión: un periódico, el Yacoñooy, el Flechador del Sol, el cual se distribuye en todo el municipio. Y también tenemos una página de Internet donde subimos textos, audios y videos. Gente de las 3 comunidades que conforman Huitziltepec llegan a contar sus historias de injusticias y abusos para que las demos a conocer.

 

Como escuela, nuestra tarea no se reduce al aula, sino que va más allá: educar, enseñar a nuestro pueblos que es posible otra forma de hacer política.

 

¿Cómo?

 

En junio del 2013,  a través de nuestro periódico escolar, convocamos  a un Encuentro por la Educación en plena campaña electoral a la presidencia municipal. Ese día invertimos los papeles, sentamos a los candidatos a escuchar a la gente. Expresamente les dijimos que no queríamos escuchar sus promesas. Afuera de nuestras instalaciones colocamos bocinas y un proyector. En la calle había muchísima gente, mirando y escuchando con atención.

 

En la historia de Huitziltepec ha habido violentos enfrentamientos entre las 3 comunidades debido a los partidos políticos, pero ese día hubo dialogo y respeto. Un mes después los panistas, inconformes con el resultado electoral, tomaron violentamente la casa electoral. Llevaban botellas de gasolina, amenazando con quemar viva a la presidenta consejera si no invalidaba las elecciones.

 

Pero no sólo somos una escuela porque damos clases, y lecciones. También lo somos porque tenemos una forma propia de concebir el mundo: desde la cultura náhuatl.

 

Ycomo tal, hemos llevado un mensaje a los largo de 2 países, México y Estados Unidos, acompañando a diferentes movimientos sociales. Desde Cideci, en Chiapas, hasta la casa Blanca, en Washington.

 

Nuestro mensaje es una pintura que dice que hasta ella, la Madre más primera, la Tierra, dice que ¡Ya Basta!

 

Que en esta capitalista guerra no sólo  está en riesgo la supervivencia de nuestros pueblos ni de la humanidad, sino de la vida misma sobre el planeta.

 

Que en la nueva situación política mundial, la nación mexicana ha dejado de tener sentido como soberana e independiente; los malos gobiernos nos acaban de anexar a una nueva entidad controlada por Washington.

 

Que a partir del 2001, con la traición a los  Acuerdos de San Andrés, el Estado mexicano (controlado por el capital y este a su vez por la banca israelí-anglosajona) ha perdido toda legitimidad, y que nada tenemos que pedirle como no sea que nos deje en paz.

 

Que el tiempo del resurgimiento de nuestras culturas y de nuestra espiritualidad (el amor, respeto, cuidado y defensa de la madre Tierra) ha llegado

 

Que la no-violencia es el único camino, y que nada tenemos que temer; ni la cárcel, ni la represión ni la muerte pues: ¿Acaso no está aquí ella que es nuestra Madre?

 

De nuestra parte tres pequeñas propuestas.

 

  1. Avocarnos a construir nuestra autonomía en todos los aspectos, es decir, llevar a la práctica los Acuerdos de San Andrés.
  2. Es urgente un encuentro y reencuentro del mundo náhuatl, tan divididos como estamos en diferentes estados. Llegó el momento del renacimiento de la cultura náhuatl.
  3. Hace un siglo los zapatistas nahuas levantaron el estandarte guadalupano. Llegó el tiempo para nosotros de  hacer lo correspondiente.

 

 

In ilhuitl, tolhui. Tikittaz, tinemiz.