Peregrinación a pie de Huitziltepec al Tepeyac 2012

La madrugada del 8 de febrero pasado, varios alumnos de la EAEZ salieron caminando de la comunidad de santa Clara Huitziltepec con destino al Tepeyac, en la ciudad de México. Después de 4 días de intenso caminar, llegaron a la cima de aquel cerro, uno de los polos espirituales más importantes del planeta Tierra. Al llegar el maestro Filo pronunció las siguientes palabras:

¡Oh, tú por quién todos viven!
No te muestres severa,
no seas inexorable.
Qué estemos nosotros a tu lado
aquí en tu cerro, el Tepeyac.
¡Flores amarillas han abierto sus corolas!
¡Eres nuestra Madre!
La del rostro con máscara,
la de la falda de víboras de cascabel.
Tu punto de partida es aquí,
en el Tepeyac.
Flores blancas son las tuyas.
¡Eres Nuestra Venerada Madre!
¡Tonantzin, la Señora Tierra!

Hace tan sólo un par de meses estuvimos aquí, a nombre de la EAEZ, en el Tepeyac, en un ritual a la Madre Tierra, llevado a cabo por nuestros hermanos huicholes, quienes se encuentran en pie de lucha por cuidar y defender Wirikuta, su lugar sagrado, el cual ha sido adquirido para su explotación por mineras canadienses.

Y es que resulta que los huicholes, de entre todos los pueblos indígenas de México, a los largo de 5 siglos, han sido el pueblo menos cristianizado. Lograron, a pesar de la masacre y destrucción que significo la brutal imposición del evangelio, conservar su cultura, su cosmovisión, su lengua, su organización, su atuendo, su religión, su historia.

Nosotros, nosotras, habitantes originarios de Huitziltepec, todo lo perdimos. Fuimos agredidos y violentados, nos quitaron nuestra lengua y nuestra historia… pero queremos volver a tener “un rostro y un corazón”, queremos tener identidad; pero para lograrlo, lo sabemos, necesitamos conocer nuestra lengua y nuestra historia. Por eso estamos aquí, por eso llegamos caminando hasta aquí, después de atravesar cerros, valles, ríos, montañas, carreteras, pueblos y ciudades.

Cuando salimos de la Pirámide guadalupana en Huitziltepec, allá en nuestro pequeño rincón de la Mixteca poblana, salimos cargando nuestras pinturas guadalupanas y nuestra Historia. Y aquí estamos, en el Tepeyac: en el cerro que se convirtió en el bastión de la resistencia espiritual de los antiguos nahuas del Anáhuac, hace 4 siglos y medio, cuando los conquistadores españoles estaban levantando iglesias por toda esta región, imponiendo la religión católica a quienes la habitaban.

Hoy sabemos que esos antiguos nahuas guardaron los símbolos sagrados de su religión en una pintura y para colocarla le levantaron un santuario, precisamente en este cerro. Y toda la gente de los alrededores llegaba a ofrendar y venerar a Tonantzin, a Nuestra Venerada Madre Tierra, hasta este lugar.

Hoy sabemos que esos antiguos nahuas guardaron en una obra literaria las palabras sagradas de la antigua religión náhuatl.

Una pintura y un texto, ambas obras realizadas por artistas nahuas… esa es nuestra herencia.
Porque precisamente con esa pintura y ese texto, símbolos y palabras de la cultura náhuatl, volvemos a tener “un rostro y un corazón”.

Hoy, hemos llegado hasta este lugar a encontrarnos y reencontrarnos con la historia que une y reúne a Huitziltepec y Tepeyac: 2 cerros sagrados, dos lugares nombrados en lengua náhuatl.

Llegamos hasta este sagrado lugar a pedirle a la Madre más primera, a Tonantzin, humildemente, respetuosamente, que nos dé la fuerza espiritual para enfrentar el dolor y la violencia por la que atraviesa la desgarrada nación mexicana.

Venimos a la cima de este cerro sagrado a unir nuestra voz a la de los mexicanos dignos y honestos que por todo el territorio nacional gritan y exigen: ¡Ya Basta!

Estamos aquí para recordar a los 60 000 muertos, víctimas de la absurda guerra que se libra en el país.

Y aquí estamos, en el Tepeyac, después de caminar durante varios días desde nuestro pueblo, con gran dolor en nuestros pies y digna rabia en nuestros corazones, sólo para decir desde este sagrado lugar:
¡Democracia, Libertad y Justicia!
¡Nunca más un México sin nosotros!
¡Paz con Justicia y Dignidad!
¡Madre Tierra: te cuidaremos, te defenderemos… hasta morir si es preciso!

Peregrinación a pie de Huitziltepec al Tepeyac 2012

Alumnos de la EAEZ y el maestro Filo en las faldas del Tepeyac.