Jueves 28 de marzo del 2013, Estela de Luz, ciudad de México.

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Ye yuh matlakxihuitl
in opehualoc in atl, in tepetl México
in yeh omoman in mitl, in chimalli,
in ye nohuian ontlamatkamani
in ahuacan, in tepehuacan.

Cuenta la historia de arriba, es decir, la oficial, que a raíz de la Conquista empezó la historia de la Nueva España; que hace 2 siglos se “hermanaron”  indígenas, mestizos, criollos y españoles para independizarse; que hace 100 años hubo una gran revolución que terminó volviéndose institución y constitución.

Abajo, la historia es otra.  En la historia náhuatl no hubo Independencia; hubo, sí, un enfrentamiento entre los españoles nacidos en España y los nacidos en México para ver quien se quedaba gobernando los territorios conquistados. Hace 100 años, hubo una gran rebelión armada del mundo náhuatl, harto de la esclavitud en la que se encontraba; fue encabezada por Emiliano Zapata, quien hablaba la lengua náhuatl. Los mayas del Sureste mexicano iniciaron una rebelión   en su nombre, en 1994.

En las elecciones federales del año pasado se llevó a cabo un golpe de estado mediático.  Se habló, se habla todavía, de una imposición. A quienes se manifestaron contra la imposición de Enrique Peña Nieto recibieron heridas, como el compa Kuy,  y cárcel, como los muchos detenidos.

Los indígenas nahuas, hemos sido victimas de una imposición más primera, más brutal y más violenta, quienes a ésta se opusieron fueron asesinados, torturados, descuartizados. Nuestros antiguos, nuestros abuelos, vivieron y murieron en carne propia la imposición  de religión, idioma, usos y costumbres, normas morales.

Tan sólo por dar un ejemplo,   está el bien documentado caso de Ometotchtzin, gobernante del  pueblo de Texcoco, nieto del celebre Netzahualcóyotl, quien fue quemado vivo  el 30 de noviembre de 1539, por manifestarse contra la imposición.

Diez años después de conquistada la ciudad de México, la resistencia militar de los pueblos nahuas se dio por derrotada y vencida. Una vez asesinados los legítimos gobernantes, sacerdotes y nobles, empezó la resistencia de los macehuales, la  gente común y corriente, la gente del pueblo pues.

El mundo material de los nahuas fue destruido; no así su mundo espiritual, éste sobrevivió, pero tuvo que transmutarse para no morir. Y lo hizo en el Tepeyac, en Tonantzin-Guadalupe, Nuestra Venerada Madre: el aspecto femenino del principio dual, in Tloque, in Nahuaque. Los últimos sabios y artistas hicieron una pintura  y escribieron un texto para darle sustento y fundamento al nuevo culto.

Ka zan kitemazehualtia ,in Tloke in Nahuake
in Tlaltikpak ye nikan.
Ik choka noyollo, nokonilnamiki a in ompa
onitlachiato i Xochitlalpan,
a nikuikani.

Uno de los momentos  más trascendentes del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad fue, según nuestra humilde opinión, el ritual en Monte Albán, durante la Caravana al Sur, en donde se encontraron dos espiritualidades distintas, diferentes, pero de igual a igual, con mutuo respeto.

Por un lado, la espiritualidad cristiana, representada en ese momento por el compañero Javier Sicilia; por  otro, la espiritualidad indígena, la originaria de estas tierras, representada dignamente por el pueblo wixarica, con una larga historia de resistencia espiritual.

En ese autentico acto ecuménico, en medio del dolor de las victimas, en esa antigua ciudad sagrada zapoteca, se reconciliaron 2 maneras de ver y sentir el mundo: el espíritu cristiano del amor al otro, al diferente, al prójimo, y el espíritu del amor, respeto y veneración a la Madre más primera, es decir, a la Tierra. Ambas espiritualidades estaban reunidas ahí por una causa común: parar la guerra que se libra actualmente en el territorio nacional, exigiendo paz con justicia y dignidad.

Actualmente los pueblos indígenas estamos viviendo una guerra de reconquista. El agua, el petróleo, las minas, los bancos, los alimentos, todo está bajo control del capitalismo anglosajón.  Es una guerra global y multidimensional  en la que, lo que está en juego, no es sólo la supervivencia de la humanidad, sino la extinción de la vida misma sobre la Tierra.

En apenas 2 años, pequeños en tiempo pero grandes en historias a lo largo de los miles de kilómetros recorridos, el MPJD ha logrado mucho: ha logrado reunirnos y convocarnos para conocernos, es decir, mirarnos y escucharnos.

In ilhuitl, tolhui, tehuatzin, tikittaz, tinemiz.

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Esta pintura, la que seguramente todos, todas ustedes conocen; más que una obra artística, es símbolo de lucha y resistencia de la cultura náhuatl. La Comandanta, la llamamos.

Tonantzin-Guadalupe ha estado presente con nosotros, los macehuales, los descendientes de los antiguos nahuas, a los largo de nuestra historia.  Y cuando decimos “¡Ya Basta!”, la levantamos como estandarte. Como hace 200 años, como hace 100 años, está vez no será la excepción.

Compañeras y compañeros, el mundo de arriba se está derrumbando; el nuestro, el de los pueblos originarios, está emergiendo.  Habremos de levantar un nuevo México; empezando, claro, por  el respeto a los Acuerdos de San Andrés y por el respeto a las diferentes concepciones éticas y filosóficas.

Por eso,  en este día y en este lugar, símbolo de la mentira, la impunidad,  la corrupción y la decadencia del sistema actual llevadas al límite, queremos decir, decirnos, decirles:

Tonantzin, Madre Tierra, te cuidaremos, te defenderemos…hasta morir si es preciso
Democracia Libertad y Justicia
Nunca más un México sin Nosotros
Paz con Justicia y Dignidad