Palabras de la Escuela Autónoma Emiliano Zapata en voz del maestro Filo. Al terminar la visita de los familiares y estudiantes de Ayotzinapa a la Escuela Autónoma Emiliano Zapata, en el Caracol que Canta al Universo, en Huitziltepec, en la Mixteca poblana. En el marco de su visita a las comunidades y organizaciones del Congreso Nacional Indígena.

 27 de julio del 2015

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Buenas tardes familiares y estudiantes de Ayotzinapa.

Buenas tardes compañeros y compañeras de Acatzingo, Cuanalá y Zacatepec

Buenas tardes compañeros de la Sexta que nos acompañan,

Buenas tardes paisanos de este pueblo de Huitziltepec.

 

Presentamos nuestra palabra en 5 partes.

 

 

  1. “Su dolor es nuestro dolor”

 

Familiares y estudiantes de Ayotzinapa, cuando decimos que su dolor es nuestro dolor, no lo decimos nomas de palabra. Con nuestras pequeñas fuerzas, muy pequeñas, pero con todo nuestro corazón, hemos hecho y haremos lo posible por apoyar su justa lucha.

 

Después de los criminales hechos ocurridos aquel 26 de septiembre del año pasado, en Iguala Guerrero, llevamos a cabo algunas acciones, pequeñas en tamaño, pero grandes en sentido, simbolismo y significado, al menos para nosotros.

 

Por ejemplo, Un día llegamos 3 de nosotros al centro de la ciudad de Puebla, vimos pasar eses día una gran marcha, principalmente de estudiantes, a favor de Ayotzinapa. A las 5 de la tarde en punto, sin importar la lluvia, nos plantamos en el zócalo de la capital del estado de Puebla.

 

Nos cubrimos el rostro con paliacates; extendimos nuestra bandera de México, ensangrentada y con un moño negro; colocamos al frente nuestra pintura de Hasta la Madre dice ya Basta. Encendimos un par de veladoras. Sostuvimos una pancarta que rezaba: Su dolor es nuestro Dolor.

 

Arriba en el cielo gris, un dron del gobierno del estado nos vigilaba, nos sobrevolaba. Había algunos policías municipales en los alrededores, se juntaban ahí donde están los portales.

 

Poco después, donde se ubica el asta bandera, se reunió un grupo más numeroso; era un acto convocado por militantes de Morena. Llevaban bocinas y micrófonos. Durante largo rato pasaron varios de ellos a decir sendos discursos.

Algunos de ellos y ellas se aproximaron a nosotros, invitándonos a pasar a decir “algo” para el numeroso público que, para entonces, ya se había congregado. Pero nada teníamos qué decir, porque era nuestro silencio el que hablaba. Y así permanecimos por un par de horas, callados. Mirando a las personas que nos miraban, y mirándonos en sus miradas.

 

Otro ejemplo. Una tarde encendimos nuestras luces a la salida de aquí del pueblo, justo donde se entronca uno con la carretera federal, con la cordillera del Tenzo de fondo. Ahí se encuentra una ermita, una especie de pequeña capilla en honor a la Guadalupana. A ese lugar se le conoce así, como la Ermita, por ahí pasaron ustedes hace rato para llegar al pueblo de Santa Clara Huitziltepec,

 

Ahí por la Ermita pasan muchos vehículos, en un sentido van a Tepexi, Ixcaquixtla, Acatlán; en el otro a Tepeaca, Amozoc y la ciudad de Puebla. Desde ahí, la puerta de entrada a la Mixteca poblana, con los rostros de los 43 desparecidos, con una manta de buen tamaño exigimos la presentación con vida de los desparecidos y justicia para Ayotzinapa.

 

Un otro ejemplo. Al medio día del uno de noviembre llegamos hasta el edificio de la presidencia municipal. Podíamos haberla tomado, pero no nos interesaba, no nos interesa tomar el poder; nuestra sola intención era llevar a cabo un acto religioso.

 

Entonces ahí, a un costado del edificio municipal del Poder colocamos una pequeña ofrenda. En el centro de la pared, colocamos una pintura en la que se aprecia a la Guadalupana, caminando con los pies en la tierra, en medio de un grupo de personas (hombres, niños y mujeres) que están marchando y llevan una manta con una leyenda en náhuatl, en la que se llama a luchar por nuestra venerada Madre la Tierra, a la que llaman patria.

 

Arriba de la guadalupana escena pegamos una tira de papel con la frase: En México todos los días son Día de Muertos. Debajo de esta escena colocamos una bandera de México, ensangrentada y con un moño negro; enfrente no podía faltar la emblemática pintura guadalupana de Hasta la Madre dice Ya Basta.

 

A un lado del altar, sobre la pared, pegamos los rostros de los desaparecidos de Ayotzinapa.   También pegamos una cartulina en la que se exigía justicia para la entonces regidora de obras públicas, asesinada de un balazo en la cabeza la noche del 26 de septiembre del 2014, siendo el principal sospechoso el cacique local priísta, Ardelio Herrera, quien actualmente se encuentra en libertad.

 

Sobre el petate de colores, típico en la región para el Dia de Muertos, colocado sobre el piso, pusimos una foto del niño José Luis Tehuatlie Tamayo, de 13 años, quien el 9 de julio del 2014 cayó herido por un impacto de bala de goma en la cabeza, durante un desalojo violento en la autopista Puebla-Atlixco, llevado a cabo por la policía estatal de Puebla, y quien tras 11 días de agonía falleció a consecuencia de un paro cardio-respiratorio.

 

En nuestra pequeña ofrenda colocamos flores de cempaxochitl y algunas veladoras. Conforme pasaban las horas y llegaba la noche, varias personas se acercaban, primero a observar, luego a preguntar; más tarde regresaban con flores, con veladoras, con panes, con frutas, hasta con agua bendita.

 

En fin, que para la media noche la pequeña ofrenda ya se había transformado en un enorme altar para recordar a los muertos y desaparecidos en México, Puebla y Huitziltepec. Y ahí permanecimos toda la noche. A la mañana siguiente, 2 de noviembre, varios de los asistentes a la misa católica dominical al pasar frente a la ofrenda se persignaban. Al medio día recogimos todo y nos retiramos.

 

O sea que por un día y una noche, ese espacio tan sucio, tan corrupto, tan deshonesto, tan criminal, como lo es la Presidencia municipal de Huitziltepec, se sacralizó, o sea que se convirtió en un espacio sagrado.

 

Cuando llevamos a cabo estas pequeñas acciones, nadie les tomó la cuenta más que nosotros. No las hicimos pensando en salir en la foto de algún medio de comunicación o para desafiar al mal gobierno, las hicimos porque era nuestra manera de decirles a ustedes, de decirnos a nosotros, que aunque de lejos, aunque no nos vieran y no nos escucharan, que su dolor era y es también el nuestro.

 

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  1. Hasta la Madre exige Justicia para Ayotzinapa

 

Al inicio de la sesión plenaria del Festival Mundial de las Rebeldías y Resistencias contra el Capitalismo, la mañana del 2 de enero del presente, ustedes, familiares y estudiantes de Ayotzinapa, y nosotros, la EAEZ, nos encontramos.

 

Y para hacerles patente nuestro apoyo a su justa lucha, les compartimos entonces, se los dijimos, lo más valioso que tenemos: nuestra cultura, la náhuatl. Y decidimos hacerlo a través de palabras y símbolos, o sea con un poema y una pintura.

 

El poema fue escrito por Natalio Hernández, escritor bilingüe náhuatl-español, reconocido nacional e internacionalmente, cuya obra transmite en amplia medida la riqueza del patrimonio cultural y lingüístico de la cultura náhuatl del presente.

 

El poema que les compartimos en Cideci se llama Icnocuicatl, es un canto de tristeza. De hecho, es la letra de la canción que escucharon hace rato al entrar a este espacio, trata acerca del destino después de la muerte. En este poema, un hijo le pide a su madre que cuando él muera, que ella no llore, que no se ponga triste; que, por el contrario, su corazón debe alegrarse. Porque al morir, él se va a encontrar con Totahtzin, nuestro padre el Sol, desde donde le estará mandando a ella, cada día, buenos rayos de luz; y que al cabo de algún tiempo él volverá en forma de un bonito colibrí.

 

Y es que resulta que el sentido de la vida y de la muerte en el antiguo pensamiento náhuatl, es bien diferente al que se tiene en el cristianismo. A diferencia de la promesa del cielo para los que se porten bien y obedezcan; y el infierno para los que desobedezcan y se rebelen; en la cultura náhuatl el destino después de la muerte no es una cuestión moral, sino que depende de la manera en que uno se muere.

 

Verán, los que morían por alguna causa relacionada con el agua, tenían como destino el Tlalocan, lugar donde abundan los árboles, las flores, las frutas, el agua, la vida. Quienes morían de muerte natural, iban al Mictlan, la región de los muertos, lugar frío y oscuro, el inframundo, el vientre de la madre Tierra. Los recién nacidos iban al Chichikiahuitl, el árbol de las chichis, un enorme árbol que en lugar de frutos tenía chichis (no, no se espanten, la palabra chichi es cómo se dice en náhuatl senos o pechos) en donde eran amamantados por toda la eternidad.

 

Pero quienes morían en la lucha, los hombres como guerreros y las mujeres en el trabajo de parto, tenían el más alto destino al que se podía aspirar en la antigua religión náhuatl: acompañar al sol. Los hombres al amanecer, las mujeres al atardecer.

 

Por eso es que actualmente la celebración de los muertos no es un solo día.  Al menos en  Santa Clara Huitziltepec, hay un día dedicado para honrar a quienes mueren por accidente, otro para los ahogados, otro día para los que fallecen aun siendo niños y otro para los adultos.

 

Así que la celebración del Día de muertos no es una celebración católica. En la teología cristiano-católica, los muertos no pueden abandonar tranquilamente el cielo o el infierno y tomarse unos días de paseo por la Tierra.

 

La raíz de esta mística y milenaria celebración se encuentra íntegramente en la civilización mesoamericana. Los pueblos indígenas del presente la celebramos hoy en día, es el día en que están más vivos nuestros muertos.

 

Y es que esto de la cosmovisión náhuatl no es cosa del pasado. La antigua espiritualidad indígena vive de muchas formas en el presente, de mil formas logró sobrevivir, y una de ellas está en la actual celebración del Día de muertos.

 

Sobre todo eso trata el poema que les leímos en Cideci, acerca de la vida, y de la muerte. Y también les entregamos entonces una pintura.

 

Una pintura que a simple vista parecería que es la virgen María de Guadalupe pero que, en realidad, representa a Tonantzin, Nuestra venerada Madre.

 

Porque para la cultura náhuatl la Madre, la gran Madre, la madre más primera, no es una mujer que vive en el cielo, sino que es la superficie terrestre, la madre generosa que a todos alimenta y a la que al morir todos, todas, vamos a regresar.

 

En la parte superior de esa pintura guadalupana que les compartimos reza una palabra: JUSTICIA; en la parte inferior la frase se completa: para AYOTZINAPA. En medio se encuentra la imagen de Tonantzin Guadalupe. De su boca surge una vírgula de la palabra que dice: Su dolor es mi dolor, para a continuación aparecer el número 43 entre signos de interrogación, como preguntando ¿dónde están? ¿Qué pasó con ellos en realidad? Pensamos que cuando se responda esa pregunta a cabalidad, acabará por derrumbarse el criminal edificio del sistema.

 

Bajo el negro listón que de sus muñecas cuelga, se encuentra una pequeña flor de cuatro pétalos. Es un quincunce, cuatro puntos unidos por un centro; Nahui Ollin se le llama en legua náhuatl, en él se guarda el pensamiento náhuatl: los cuatro rumbos y el centro, la concepción espacio-tiempo, los calendarios, los mitos, la historia.

 

Bajo este Nahui Ollin se juntan dos colas de serpientes de Cascabel, cuyos cuerpos forman un círculo y sus cabezas se encuentran de frente. Las dos cabezas de cascabel de perfil forman un rostro: es Coatlicue, la de la Falda de serpientes.

 

No se debe malinterpretar este importantísimo símbolo náhuatl. Lo decimos porque para el judeo-cristianismo la serpiente es el símbolo del mal, del demonio, del diablo. No así para la cultura náhuatl, en la que la serpiente, el animal que siempre se arrastra, es el símbolo de la tierra como generadora de vida. Por lo que Coatlicue no es otra cosa que la superficie terrestre.

 

Las 2 serpientes de cascabel que se encuentran cara a cara son nada más ni nada menos que el símbolo que representa al Congreso Nacional Indígena, del cual somos integrantes. Además, en medio del símbolo del CNI aparece en escritura náhuatl la palabra : Ayotl-tzin-apan, que significa: en el agua de las tortuguitas, o sea una superficie de agua en la que habitan pequeñas tortugas.

 

Porque, y eso nunca hay que olvidarlo, los antiguos nahuas tenían su propio sistema de escritura, el cual se encuentra plasmado en los pocos códices que sobrevivieron a la destrucción llevada a cabo por los conquistadores.

 

A cada lado de la guadalupana de Ayotzinapa, se observa una enredadera que da flores azules, es una coatl xoxouhki, cuya semilla es la llave para abrir la puerta al mundo sagrado de la cultura náhuatl. Y por último, abajo y a la izquierda de su rostro de la Guadalupana, sobre su corazón, está el glifo de la palabra Huitz-tlil-tepe-c, que significa: en el cerro de espinas negras, que es el cerro que está ahí mero enfrente de esta aula, el cerro que nos da nombre e historia.

 

Eso es lo que les entregamos en aquella ocasión en San Cristóbal de las Casas, un poema y una pintura, “lo que somos, lo que seremos”. Y que ahora se los estamos explicando.

 

Tiempo después, lo vimos en video y fotos de algunos medios de comunicación que esa pintura que les compartimos se encontraba sobre un pizarrón en el patio de la escuela normal Raúl Isidro Burgos, detrás de los pupitres que están esperando el regreso de sus legítimos ocupantes. Mucho se alegró entonces nuestro corazón al saber que un pedacito de nosotros estaba con ustedes, en Ayotzinapa, acompañándolos.

 

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  1. ¡Porque vivos se los llevaron, vivos los queremos!

 

De entre las acciones que hemos llevado a cabo por Ayotzinapa, hay una que, pensamos, es la que más destaca por su significado y simbolismo. No salió en los medios de comunicación, muy pocos de ella se enteraron, y ahora a ustedes se las platicamos.

 

A las 0100  horas del 8 de febrero del 2015, un pequeño grupo de personas, integrantes y simpatizantes de la EAEZ, nos reunimos frente a la Pirámide guadalupana, en este Caracol que Canta al Universo. Ahí, en medio de la oscuridad, pero a luz de una buena fogata, extendimos una lona que rezaba:

 

¡Justicia para Ayotzinapa!

 

Después de compartir unas palabras nos dirigimos al centro de la cabecera municipal, rumbo al edificio que alberga a la presidencia. Una vez en el emblemático edificio del Poder, una institución del Estado mexicano, procedimos a pegar con engrudo un cartel con la imagen de Tonantzin-Guadalupe de Ayotzinapa, de cuyo original ya les hablamos.

 

Alrededor de esta imagen guadalupana pegamos igualmente hojas tamaño carta impresas con los rostros de los 43 desaparecidos. Ahí nos paramos, en guardia, con la lona extendida, durante algunos minutos, esperando.

 

Poco después pasaron frente a nosotros los integrantes católicos de la Peregrinación a pie al santuario guadalupano de la ciudad de México, quienes acababan de salir de su misa. Antes de integrarnos a la peregrinación gritamos 3 veces:

 

¡Porque vivos se los llevaron, vivos los queremos!

 

Empezamos a caminar, como parte de dicha peregrinación, con la lona extendida, al llegar a la Ermita la enrollamos; uno de los promotores de educación de la EAEZ fue el encargado de llevarla durante 4 días, a travesando veredas, cerros, barrancas, carreteras, pueblos, ríos, ciudades, montañas, autopistas, calles, avenidas…

Finalmente la tarde del 11 de febrero nos encontramos todos los integrantes de la peregrinación frente a la Basílica de Guadalupe, para ese momento ya se había desatado tremendo aguacero.

 

Los que católicos son asistieron a la misa contratada expresamente para darles la bienvenida; los que mazehuales somos nos dirigimos a la cima del cerro del Tepeyac, en completo silencio.

 

Cabe destacar que el cerro del Tepeyac desde tiempos milenarios, desde siglos antes de la Conquista española y la concomitante imposición de la religión cristiana, había sido el lugar consagrado a Tonantzin, la Madre Tierra. Ya en la cima del sagrado cerro, dijimos unas pequeñas palabras, cito tesxtualemte:

 

Hoy, hemos llegado, nosotras, nosotros, los mazehuales, desde nuestro pueblo, Huitziltepec, en la Mixteca poblana, hasta este cerro del Tepeyac:

  • Uno de los polos espirituales más importantes de este planeta Tierra.
  • El sitio más sagrado de este continente.
  • El corazón que ha mantenido viva a la nación mexicana.
  • El espacio consagrado por nuestros antepasados, nuestros antiguos, nuestros abuelos, a TONATZIN, la Madre más primera, Nuestra Venerada Madre, esta Tierra, la madre generosa que a todos alimenta y a la que al morir todos, todas, regresaremos.

 

Y estamos aquí para decir, pare pedir, para exigir:

 

¡JUSTICIA PARA AYOTZINAPA!

 

Por eso, permaneceremos en este sagrado lugar por 43 minutos, en silencio.

 

Fin de la cita. Después de 43 interminables minutos, en medio del frió, el viento y la lluvia vino el grito que salió de lo más profundo de nuestra historia:

 

¡PORQUE VIVOS SE LOS LLEVARON, VIVOS LOS QUEREMOS!

 

Ya luego bajamos y nos dirigimos a la Estancia del Peregrino, en donde compartimos los alimentos, para al día siguiente regresar a nuestro pueblo.

 

Familiares y estudiantes de Ayotzinapa, en febrero del próximo año volveremos a salir caminando hacia el cerro del Tepeyac; de corazón, los invitamos, las invitamos, a que lleguemos juntos, caminando, peregrinando, al lugar más sagrado de México.

 

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  1. Nuestra teoría y práctica contra la Hidra capitalista

 

Como Escuela, vemos que la civilización cristiano occidental, con su sistema capitalista, se está derrumbando.

 

A principios de este mes, entre el 8 y el 10 de julio, vimos, al menos por Internet, las cumbres internacionales de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) y los BRICS (bloque formado por Brasil, Rusia , India, China y Sudáfrica); llevadas a cabo en Rusia, en la ciudad de Ufa.

 

Vemos que este evento a nivel mundial ha consolidado el proyecto eurasiático de Rusia, China e Irán como centro de los futuros cambios tectónicos en la política mundial. Al reunir a todos los líderes [de la OCS y el BRICS] bajo el mismo techo, Moscú ofreció la visión de una estructura geopolítica emergente, basada en la integración euroasiática. Este año Rusia ostenta la presidencia pro tempore de ambas.

 

Las decisiones tomadas en estas dos reuniones podrían provocar grandes cambios geopolíticos en la región. Se trata de la Ruta de la Seda, un gran proyecto chino de infraestructura que junto con la Unión Económica Euroasiática creará un espacio económico libre de impuestos desde Pekín hasta Minsk. China será un socio dominante mientras que Rusia garantizará la seguridad de la ‘ruta’.

 

Si la ‘unión de la seda’, es un proyecto económico, la OCS, que ahora cuenta también con la India y Pakistán, juega un papel geopolítico y estratégico. La Organización reúne casi tantas potencias nucleares como el Consejo de Seguridad de la ONU, mientras que la posible adhesión de Irán (en cuanto se levanten las sanciones), fortalecerá aún más a la Organización.

 

Ante nuestros ojos Occidente está perdiendo su papel como el único garante de la seguridad para los países en conflicto. La OCS tiene todo el poder y el dinero para ocupar este lugar, la economía china y las armas rusas se convierten en una fuerza geopolítica con la que a Occidente le es cada vez más difícil competir.

 

O sea que Occidente,  la Europa y Norteamérica, han dejado de ser el centro del mundo.

 

Pero la anglosfera (con su omnipotente banca israelí-anglosajona) no se quiere dar por vencida, busca sobrevivir, se encuentra cupularmente entre los 50 “países” que negocian en secreto en Ginebra los alcances del acuerdo internacional sobre el comercio de servicios (TISA, por sus siglas en inglés), a espaldas de sus congresos y ciudadanos –donde incrustaron a México– y que abole la “soberanía” de quienes se convierten en instrumentos de la banca israelí-anglosajona de Wall Street y la City.

 

Lo que no controla Estados Unidos con sus dos tratados ominosos, el Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica (TPP, por sus siglas en inglés) y el acuerdo Transatlántico de Comercio e Inversiones, el llamado (TTIP por sus siglas en inglés) lo pretende conseguir mediante el financierismo global de su bancocracia con el TISA, que esclaviza de facto a los ciudadanos de 50 países cuyos mandatarios muchas veces son obligados a firmar tratados suicidas sin conocer su contenido ni sus alcances. Como México, que los ha firmado TODOS sin la menor prudencia.

 

Para entender el sueño anglosajon basta leer la frase indeleble del megabanquero David Rockefeller, mandamás del entonces Chase Manhattan, que se fusionó luego con JP Morgan-Chase, hoy el mayor banco de Estados Unidos y el máximo operador global de los especulativos “derivados” financieristas: “alguna cosa debe sustituir a los gobiernos, y el poder privado me parece la entidad adecuada”.

 

Y eso es precisamente lo que está sucediendo, los estados nacionales están despareciendo (los casos más emblemáticos son los de Grecia y México) y las mega corporaciones occidentales quieren tomar el destino y control del planeta entero. En México, por ejemplo, con la ley Korenfeld, se privatiza el agua a favor de Mekorot, una empresa de Israel.

 

Una guerra mundial es lo que está ocurriendo; un sistema se está desmoronando, y otro, con sus propias instituciones militares, políticas, económicas y financieras, busca ocupar su lugar. No se trata de una crisis pasajera. Se trata de la crisis más grande de la historia mundial.

 

Para nosotros, los pueblos indígenas de México, la guerra del capitalismo no es algo nuevo, la hemos vivido y muerto en carne propia durante los últimos 500 años. Es la guerra de exterminio contra nuestra sangre, nuestro mundo, nuestra cultura.

 

Esta terrible verdad la hemos aprendido con nuestros compañeros y compañeras del Congreso Nacional Indígena. Sólo así se explica lo que está pasando con los yaquis, con los nahuas de Ostula, los zapatistas de Chiapas, los muchos pueblos de Oaxaca y Guerrero, o aquí en la Sierra Norte de Puebla, en donde el día de ayer ustedes, familiares y estudiantes de Ayotzinapa, estuvieron.

 

El ejército mexicano está en las calles, y su entrenamiento y su función no es la prevención ni la rehabilitación, sino el exterminio del enemigo. Estamos en guerra, el ejército mexicano se comporta como un ejército de ocupación, (Tlatlaya, Ayotzinapa, Apatzingán y Ostula lo corroboran); el nivel de violencia de México está al mismo nivel que en Siria e Irak. El gobierno es todos sus niveles y de todos los partidos no es más que un grupo más del crimen organizado.

 

¿Y qué hacemos nosotros, los pueblos indígenas de México, ante esta lamentable situación? ¿Esperar pacientemente a que una nueva civilización nos conquiste, la china por ejemplo? ¿Cambiamos acaso a los gringos por los rusos? ¿A Europa por la India o el Estado islámico?

 

En serio, como escuela, pensamos que tenemos los elementos necesarios para emprender el camino de nuestra propia historia, porque somos descendientes de una civilización milenaria que se originó en estas tierras que hoy llamamos México, de la que los últimos 5 siglos son apenas un parpadeo en la larga historia de los hombres y mujeres que han habitado este continente.

 

Nuestro pueblo, Huitziltepec, es originario de la cultura náhuatl, pero actualmente se encuentra fragmentado y divido, por los partidos políticos y las distintas religiones que pululan en nuestro suelo: panistas, priístas, antorchistas, católicos, testigos, protestantes.

 

Nosotros somos los y las mazehuales de Huitziltepec. Nos declaramos abiertamente anticapitalistas.

 

Y eso, ser anticapitalistas, luchar contra el capitalismo, no es un juego, se nos va la vida de por medio, lo decimos en serio. Nuestra práctica tiene como guía, como luz, los Acuerdos de San Andrés. Nuestro camino son los derechos y la cultura indígenas, o sea la construcción de nuestra autonomía.

 

Aunque nadie nos lo pregunte, queremos responder a una pregunta que cualquiera de ustedes aquí presentes podría hacernos:

 

¿Y ustedes qué?

¿Cómo se están rebelando, cómo están resistiendo contra el capitalismo?

 

Al hacerlo, no queremos hablarles de algo que pudiera ser o que nos gustaría, algún día, hacer, sino que les platicamos de algo porque ya lo estamos haciendo.

 

Vemos que la educación, toda, la pública y la privada, está completamente occidentalizada, o sea que en ella reina el eurocentrismo. Esa educación nos enajena desde la cuna hasta la tumba, nos hace pensar que uno debe estudiar con el único afán de enriquecerse, o sea que nos educan para servir al capitalismo. Vemos que la solución a este complejo problema no está en exigir mejores condiciones laborales, en tomar casetas y carreteras, en organizar grandes marchas y quemar edificios públicos, sino en que los pueblos tomemos el control de nuestra educación en nuestras propias manos.

 

Por eso, tenemos esta nuestra escuela autónoma donde hemos roto toda relación con la Secretaría de Educación Pública, no nos interesa que nos reconozca; donde estamos interpretando el mundo desde nuestra propia realidad; donde se imparten clases públicas, gratuitas y científicas; donde asisten un par de alumnas que dejaron ya la educación oficial; donde nos estamos educando para destruir al capitalismo.

 

Vemos que el odio hacia los diferentes (a quienes somos homosexuales o lebianas, por ejemplo) está latente en nuestra sociedad; que se menosprecia a quien tiene una preferencia sexual diferente a la impuesta como “normal”; que las agresiones no sólo verbales sino también físicas están a la orden del día; que arriba alguien impone su moral a su gusto y conveniencia; y que todo esto se sostiene gracias a la ignorancia y el fanatismo que inundan nuestro pueblo.

 

Por eso, a los niños y jóvenes que acuden a la EAEZ les enseñamos que tenemos que ver y entender al ser humano como lo que es, una especie más del reino animal; que la diversidad sexual no es un pecado ni un delito, mucho menos un defecto; que es lo más normal que hay en la naturaleza;  que en los animales existe una gran diversidad de formas de reproducción sexual, que la mayoría son unisexuales pero que algunos grupos son hermafroditas. Les explicamos que el comportamiento sexual de los animales es mucho más complejo y diverso de lo que se suele creer, puesto que existen 1500 especies animales con tendencias homosexuales: insectos, perros, gatos, loros, pulpos… y, por supuesto, primates, la especie a la que pertenecemos. Como escuela planteamos que esta forma de organizar la sociedad, machista y homofóbica, es parte de un sistema que se llama Capitalismo. Así que no es cuestión sólo de hacer más leyes, como el matrimonio entre personas del mismo sexo, sino de acabar con este modelo económico-político, el libre mercado; en el que los gays se convierten en una mercancía más. Por cierto, el lema de nuestra escuela es: porque somos iguales, tenemos derechos a ser diferentes.

 

Vemos que en este sistema económico se lucra con la desgracia ajena, que es completamente inhumano; que aquí en santa Clara Huitziltepec han llegado instituciones de crédito a otorgar préstamos colectivos a grupos de mujeres que se ven obligadas a pagar altos intereses puntualmente; que hay agiotistas locales que cobran el 10 por ciento de interés mensual, y que todavía quieren hacer creer que les están haciendo un favor y que tienen que darles las gracias. Estos préstamos abusivos han llevado a algunas familias a la ruina, o sea a perder todo su patrimonio para pagar su enorme deuda de intereses sobre intereses.

 

Por eso, hemos creado una caja de ahorro en la que participan decenas de socios, hombres y mujeres, quienes acuden a ahorrar semanalmente y a quien así lo solicita, puede pedir un préstamo al uno por cierto de interés mensual, el cual a partir del próximo año se reducirá al medio por ciento. Esta especie de banco comunitario se fundamenta en la confianza entre los socios, está pensado en ayudar, no en fregar al prójimo.

 

Vemos que el alcoholismo es una enfermedad del capitalismo; que es una más de las formas en las que nos controlan y enajenan; que aquí en el pueblo ha habido varios casos de muertos en accidentes automovilísticos, accidentados graves que han quedado lesionados de por vida; que hay hombres que golpean a sus esposas e hijos; que en las fiestas y bailes no faltan las peleas, y todo a causa del maldito alcohol, la más destructiva de todas las drogas. Vemos que aun algunos de nuestros compañeros que se dicen anticapitalistas defienden su libertad individual a empedarse, emborracharse, y ya cuando van a una marcha o manifestación ya nomás están esperando que termine para ir a echarse unas chelas, u otras bebidas; que varios colectivos que se estaban organizando valieron queso a causa de los pleitos y discusiones que tenían ya alcoholizados y pensamos que así como que hay que ponerse bien “sobres” contra las empresas trasnacionales (petroleras, termoeléctricas, mineras, etc.) habría que estarlo contra las empresas trasnacionales de bebidas alcohólicas, porque a estas alturas ya ni siquiera hay tequila mexicano, la mayoría de las marcas está ya en poder de trasnacionales de Francia, España, Inglaterra, Estados unidos.

 

Por eso, en este espacio decimos NO a la industria del alcohol, y, con excepción del pulque, bebida sagrada para los nahuas, está estrictamente prohibido el consumo del alcohol.

 

Vemos que los medios de comunicación, en particular los periódicos, en papel o digitales, se han convertido en un negocio; que ya no importa que tengan apenas unos cuantos lectores, pues se viven de la publicidad privada y la de los partidos políticos, o del “chayote” que les da el gobierno en turno, o sea el dinero que les avienta para que hablen o no hablen de ciertas cosas que les convienen o afectan, según. Vemos que como movimientos sociales no podemos depender de que algún medio se apiade o tenga compasión de nosotros para dar a conocer lo que hacemos y lo que pensamos.

 

Por eso, tenemos nuestro propio órgano informativo, el Yacoñooy, el Flechador del Sol, nuestro periódico escolar, el cual se distribuye en todo el municipio de Huitziltepec, y llega a llegar a algunos pueblos de los alrededores; ciudadanos de las 3 comunidades que conforman este municipio (Santa Ana, Dolores y Santa Clara) llegan hasta nosotros a hacer sus denuncias pues al no encontrar justicia en la instituciones oficiales (gubernamentales, educativas, religiosas), quieren que al menos se sepa, se difunda, se dé a conocer. Nuestro periódico nos ha vuelto una fuerza política en el municipio de Huitziltepec, pero no al estilo de los partidos que buscan el poder, sino otra forma de hacer política. También tenemos una página de Internet (www.tonantzinguadalupe.org) en la que subimos toda la información de las denuncias que nos llegan y de los eventos en los que participamos. Nos satisface saber que en Estados Unidos nuestros paisanos se pasan la voz para comunicarse que: ya salió el nuevo número del periódico. Nos han golpeado, nos han amenazado, pero seguiremos editándolo.

 

Vemos que la academia y los centros de investigación, son también funcionales al capitalismo; que desde los primeros años de la conquista española los frailes “humanistas” se interesaron en estudiarnos para conocernos, y destruirnos mejor; que esa situación no ha cambiado mucho.  Piensen por ejemplo en la invasión de Estados Unidos a Irak y Afganistán, de cómo detras de los soldados llegaban los antropólogos y expertos de otras disciplinas con el fin de conocer bien a la población, para consumar de mejor manera la invasión. Hoy en día llegan investigadores a nuestros pueblos para  “estudiarnos”, para luego publicar una tesis o un libro, para luego olvidarnos. Pensamos que las ciencias sociales no deben servirse de nuestros pueblos, sino que deben de estar para servirnos.

 

Por eso, el 12 de diciembre del año pasado inauguramos el Zentro de Estudios Guadalupanos Amoxkali, en el que a través de un estudio inter y multi disciplinario damos una nueva y diferente interpretación al culto guadalupano en México. Porque según nuestras investigaciones esta está fundamentado en dos obras de artes, ambas realizadas por artistas indígenas a mediados del siglo XVI. Por un lado la pintura que se encuentra en la basílica de Guadalupe, la cual fue pintada a la manera delos antiguos códices, es decir como un conjunto simbólico que debe ser interpretado desde la cultura náhuatl; y por otro, la historia de las apariciones de la Guadalupana al indígena Juan Diego, obra literaria escrita en náhuatl pero ya en el alfabeto latino y en la que se encuentra guardado el antiguo pensamiento y religión náhuatl. Lo que implica que el culto guadalupano es, en realidad, fin, continuación y comienzo de la antigua espiritualidad náhuatl.

 

Vemos que durante 5 siglos nuestra espiritualidad, la de los pueblos indígenas, ha sido negada, menospreciada, burlada, atacada; que si hace 5 siglos fue el cristianismo latino el que se impuso en estos suelos actualmente es el cristianismo anglosajón el que está llegando a establecerse en nuestras comunidades, y que los conflictos religiosos están a la orden del día. Pero en el Congreso Nacional Indígena hemos aprendido que nuestra espiritualidad no fue exterminada ni está muerta, que, por el contrario, está viva en lo más profundo de nuestros morenos corazones, y que su expresión más profunda está en el amor y respeto a la Madre Tierra, de la que somos sus guardianes y guardianes y a la que hemos prometido cuidar y defender hasta morir si es preciso; que hablar de la Mare Tierra implica ya una cosmovisión diferente al cristianismo. Sabemos que cada uno de los pueblos y naciones indígenas tienen en su propia lengua, una palabra especial para referirse a la madre Tierra, en náhuatl la llamamos Tonantzin.

 

Por eso, hemos levantado en este espacio una pirámide guadalupana, la que actualmente se observa es la tercera de otras dos etapas que se encuentran enterradas. Hasta esta pirámide guadalupana han llegado diferentes grupos de danzantes para celebrar los equinoccios y los solsticios; también se ha llevado a cabo una siembra de nombre a varios niños, o sea que estos niños ya no fueron bautizados, en lugar de entregarlos al seno de la Iglesia católica fueron presentados a los cuatro rumbos del Universo y al centro, y encomendados a Tonantzin, la Madre Tierra. Y también es esta pirámide guadalupana desde donde salimos los mazehuales cada año caminando hacia el sagrado cerro del Tepeyac.

 

Vemos que en este nuestro pueblo muchas mujeres son violentas en sus derechos, en sus cuerpos y en su dignidad; que vivimos en una sociedad enferma de machismo en la que los “hombres” ven a las mujeres como objetos de los se pueden adueñar y apropiar, y hacer uso; que varias mujeres han sido maltratadas y amenazadas por sus parejas y aun por sus propios familiares; y que aun compañeros que se dicen de izquierda y anticapitalistas las engañan, las utilizan, las violentan y las agreden de varias formas.

 

Por eso, el próximo mes de agosto vamos a abrir en este espacio el CAIM, el Centro de Atención Integral a la Mujer; en el que se proporcionará atención médica, legal y sicológica; además se impartirán cursos, pláticas y talleres.

 

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  1. Una auto invitación

 

En enero pasado, en el marco del Festival Mundial de las Rebeldías y las Resistencias contra el Capitalismo, nos preguntábamos qué podíamos nosotros, la EAEZ, compartirles a ustedes, familiares y estudiantes de Ayotzinapa, nuestros maestros y maestras. Y nos respondimos que lo más valioso que tenemos, “lo que somos, lo que seremos”, o sea nuestra forma de ver y entender el mundo desde la cultura náhuatl.

 

Hoy, en este día, en el marco de su visita a los pueblos y organizaciones del Congreso Nacional Indígena hacemos, nos hacemos y les hacemos otra pregunta:

 

¿Qué podemos nosotros, la Escuela Autónoma Emiliano Zapata, compartir a la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos, de escuela a escuela?

 

La respuesta, nuestra respuesta, es la misma.

 

Como escuela autónoma, lo sabemos, somos muy, pero muy pequeños; pero pensamos que algo de valor podemos compartir y aportar a los alumnos de la escuela normal de Ayotzinapa. Y eso es: una clase, una lección, una plática o una conferencia acerca de la cultura náhuatl

 

Podría ser “el Pensamiento náhuatl frente a la hidra capitalista” o “el Universo de la cultura náhautl cifrado en un símbolo” , por ejemplo. O ahí ustedes lo dirán el título.

 

Pero, por favor, considérenlo, piénsenlo, valórenlo, consúltenlo, acuérdenlo. Y en caso de que la acepten esta  honesta auto invitación, déjennoslo saber.

 

De ser así, hasta allá, hasta Ayotzinapa, llegaremos de escuela a escuela, y les compartiremos a sus estudiantes nuestra sencilla y humilde palabra.

 

Por ahora, solo me resta decir, a nombre del trabajo colectivo que en Huitziltepec somos:

 

Gracias de todo corazón.

 

Gracias, por tomarse la molestia y el tiempo de venir hasta aquí.

 

Gracias, por estar aquí con nosotros, a nuestro lado, en esta aula de la EAEZ, en este Caracol que canta al Universo, en este pequeño rincón de la Mixteca poblana.

 

Gracias, por no claudicar, por no venderse, por no rendirse.

 

Gracias por escucharnos y por mirarnos.

 

Pero sobre todo, gracias a ustedes por luchar, porque al saberlos sabemos que habrá un mañana para la democracia, la libertad y la justicia; y que nunca más habrá un México sin nosotros, los pueblos originarios, las comunidades indígenas de México.

 

Gracias.

 

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