2013-09-06 10.20.35

  • La alumna del 5to B, Fernanda Ortiz Sánchez, no regresara a la primaria Aquiles Serdán hasta que existan condiciones que garanticen su integridad física y emocional.
  • El maestro agresor,  Onésimo Mota, adscrito al SNTE, continúa impartiendo clases tranquilamente.
  • La directora de la primaria ha amenazado con darla de baja si no se presenta a clases.
  • La alumna agredida acude diariamente, con sus libros de texto de la SEP, a tomar sus clases en la Escuela Autónoma Emiliano Zapata.

 

  

“Huitziltepec es uno de los últimos pueblos nahuas, y no porque ya no haya más, sino porque  ha sido agredido, violentado y despojado de manera brutal,  a grado tal que está a punto de perder irremediablemente su identidad indígena. Lo cual se repite por toda la región.

 

Por un lado, con la Conquista española, la Iglesia católica (porque no hay que olvidar que la guerra de Conquista empezó con una guerra religiosa) nos impuso la historia del pueblo judío. Nuestra historia propia fue quemada y suplantada por la Biblia.

 

Por otro, el Estado mexicano, ya en el siglo XX, implantó una política genocida contra nuestra cultura. En la escuela primaria de santa Clara Huitziltepec se castigaba a varazos a los niños que cometían la osadía de hablar en lengua náhuatl.”

 

Extracto de la participación del maestro Filo

a nombre  de la EAEZ,

ante  el Congreso Nacional Indígena,

en la cátedra tata Juan Chávez.

Cideci, San Cristóbal de la Casas.

17 de agosto del 2013

 

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Jueves 12 de septiembre del 2013

Huitziltepec, Mixteca poblana

Periódico escolar el Yacoñooy

 

Mientras que, por un lado, el titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Emilio Chuayffet Chemor  (al encabezar en Ecatepec, el pasado 5 de septiembre, la entrega de títulos y cédulas profesionales a egresados del Conalep en el estado de México), ante las movilizaciones y protestas, contra la Reforma educativa, de los maestros de la CNTE en la Ciudad de México, recientemente  declaró:  “Respetamos el derecho que tiene todo el mundo a manifestarse, a protestar y a presentar propuestas,  pero exigimos el derecho de los niños para tener clases y no perder educación. Cada que hablemos de un derecho tenemos que hablar de una obligación, y a miles de niños que hoy no tienen escuela tenemos la obligación de garantizárselas”; por otro, en la primaria Aquiles Serdán una niña de quinto año lleva ya 3 semanas sin poder asistir a clases a su escuela.

 

 

Jueves 22 de agosto

A la hora de entrada se llevó a cabo una junta de padres de familia en la primaria Aquiles Serdán, en la cabecera del municipio  de Huitziltepec, en la Mixteca poblana.  Durante esta,  la directora, Maricela Zapata Muñoz, pidió a los padres de familia estar atentos a sus hijos, pues se había escuchado a varios niños hablar con groserías. Ante esto, la señora Herminia Sánchez García pidió la palabra para expresar que la directora debería exigir lo mismo a los maestros pues Onésimo Mota, del 5to año grupo B, les había expresado a sus alumnos que “no hicieran mamadas”. Al terminar la junta la señora Herminia Sánchez se presentó en la dirección. Ahí, le informó a la directora  que el maestro Mota manda a una alumna a que le dé coscorrones a sus compañeros; les ha pedido a las niñas que se den baños vaginales; les ha hablado de Dios, asegurándoles que si se portan bien y lo obedecen se irán al cielo, de lo contrario al infierno; y de cómo discrimina a un alumno que tiene síndrome de Down, al decirle a sus demás alumnos que no le hagan caso pues está “loquito”.

 

 

 

Al medio día el maestro Mota les pidió a sus alumnos copiar  oraciones del pizarrón, tenían que escribir con color rojo las letras mayúsculas. Al terminar su trabajo la niña Fernanda Ortiz Sánchez se dirigió al maestro para entregárselo. El maestro la regañó. Le dijo que era una floja, que nada más quería terminar rápido para irse a jugar; le ordenó que fuera al pizarrón para que se diera cuenta de su error. Le preguntó que con qué letras estaban escritos los nombres de los planetas, a lo que la niña respondió que con mayúsculas. Entones le dijo: ven para acá para que te dé tu coscorrón. Ella se acercó y el maestro  le soltó un manazo en la cabeza, y le puso un tache en su libreta. Poco más tarde Fernanda llegó llorando al trabajo de su mamá (el que se encuentra a  media calle de la escuela primaria), repitiendo insistentemente que no quería regresar a la escuela.

 

 

Por ese mismo trabajo escolar ocurrió otro percance.  El maestro Mota aseguraba que el trabajo de su nieta, quien es al miso tiempo su alumna, era mejor que el de la niña Mayra Monserrat Díaz Castro (quien el pasado ciclo escolar  recibió diploma de 1er lugar de aprovechamiento). Y para comprobarlo puso a los alumnos como jueces. Muchos votaron por el trabajo de la nieta del maestro. Pero quienes votaron a favor de Maira fueron regañados, el maestro les dijo que parecía que estaban ciegos o como si no tuvieran ojos. Maira al llegar a su casa, llorando,  le contó lo ocurrido a su mamá, la señora Sofía Díaz.

 

 

 

 

 

Viernes 23 de agosto

 

A la hora de entrada a clases,  las señoras Herminia Sánchez García y Sofía Díaz Castro acudieron con la directora para informarle lo ocurrido el día anterior; ella, la directora, les aseguró iba a tomar cartas en el asunto.  La directora les informó que, de hecho, ya había dado parte al supervisor (sobre las quejas del día anterior), y que éste se iba a presentar en la escuela el lunes 26; también les informó que ya había hablado con el maestro Mota, pero que él negaba todo y aseguraba que eran puras calumnias. La señora Herminia le dijo a la directora que no esperara que alguien tan cobarde como para agredir a una niña, tuviera el valor de reconocer sus acciones; también le comunicó que su hija no iba a asistir a clases pues no era posible dejarla en manos de su agresor.

 

 

 

Más tarde, la directora  llevó a 10 niños y niñas a la dirección para indagar  acerca de lo ocurrido. Les preguntó si efectivamente el maestro Mota le había pegado en la cabeza a la niña Fernanda, a lo que respondieron afirmativamente. De hecho, la directora los puso a hacer una recreación de los hechos ocurridos, un niño hizo el papel de agresor y otro de agredido. Al regresar los niños a su salón de clases el maestro los llamó “chismosos”. Todavía tuvo la desfachatez de preguntarle a otro par de niños que si era cierto que él les había pellizcado la oreja, a lo que los niños respondieron que sí; el maestro sólo guardó silencio.

 

 

 

Por la tarde ambas señoras,  Herminia Sánchez y Sofía Díaz, se  presentaron, en las oficinas del DIF municipal. Ahí les informaron que tienen un expediente de quejas de varios padres de familia contra el maestro Onésimo Mota; y que ya la directora de la primaria les había advertido que no se involucraran pues no le gustaba que pasaran sobre su autoridad. De cualquier manera la presidenta del DIF municipal les aseguró que iban a dar parte al DIF estatal.

 

 

 

 

 

Sábado 24 de agosto

 

A las 3 de la tarde se presentaron ambas madres de familia con la regidora de educación, Leydi Martínez, a quien narraron las acciones del maestro Mota. La regidora de educación  escribió los relatos de ambas señoras y los firmó

 

 

 

 

 

Lunes 26 de agosto

 

 Por la mañana llegaron varios padres de familia a la escuela primaria para entrevistarse con el supervisor de la  SEP. Una pareja, papá y mamá, le contaron al supervisor que el maestro Mota  había  castigado  a su hijo (quien había sido su alumno) poniéndolo hincado durante largo rato; exponiéndolo a las burlas de sus compañeros por lo que, consideran,  el niño fue humillado y vejado. Los papás preguntaron que si cuando un maestro agrede a un niño puede considerarse bullyng; también le comentaron que el maestro Mota ha pedido a otros niños que le den un coscorrón a algún compañero.  El supervisor explicó que bullyng era de igual a igual, entre niños; y que el caso de un maestro contra un alumno se considera abuso y maltrato. Les puso en claro que no hay nada que hacer por los casos de niños que ya no son alumnos de la primaria  (el anterior ciclo escolar el maestro Mota enseñó 6to. Grado) y que él era amigo del maestro desde hace 35 años y que nunca lo  había escuchado decir una mala palabra; de cualquier manera,  prometió que iba a investigar. Los padres de familia se retiraron; sólo se quedaron reunidos la regidora de educación, la directora y el supervisor a puerta cerrada.

 

 

 

En la noche  se dejó escuchar por uno de los altavoces del pueblo que se convocaba  a una junta en la escuela primaria, con carácter de urgente, para el día siguiente a las 8 de la mañana. No decían quién convocaba ni el asunto a tratar. A la mañana siguiente varias señoras le preguntaron a la directora por la junta, pero ella les respondía que no había tal, por lo que varias mamás se retiraron. Sólo permanecieron algunas madres de familia  quienes, después de esperar un rato, vieron  llegar a la directora junto con la presidenta del comité del desayunador (la  señora  Julia Pavía Sánchez),   la señora Noemí Montiel Carrera  y por el comité de padres  de familia la señoras Gema Cortés, Maricela Crisanto y Alejandra  Meza. Y así dio inicio la atípica junta.

 

 

 

 

 

La directora empezó diciendo: Yo no convoqué la junta, la señora del desayunador les va hablar.

 

La señora Julia Pavía tomo la palabra: Si, miren señores yo convoqué a la junta porque necesito mas señoras para que nos ayuden en el desayunador, y también por que van a correr al maestro Mota y es injusto porque es un maestro que enseña muy bien y si a veces regaña a nuestros hijos o les da un manazo pues está bien por que  así aprenden.

 

Esa junta la había convocado entonces la presidenta del comité del desayunador, sin consultar a las integrantes del mismo; pues varias de ellas no sabían que se estaba llevando a cabo. Más que para tratar asuntos del desayunador, era un mero pretexto para defender al maestro Mota. A pesar de que la directora no la había convocado, se prestó para participar en ésta.

 

La señora Noemí Montiel dijo: No sé si recuerdan que en la junta pasada la señora Herminia Sánchez  paso a decir que el maestro le había dicho una palabra obscena a su hija, y se fue ver no se a quien para que lo saquen y hoy van a hacerlo. No dejemos que lo saquen  por una exageración de la Herminia.

 

 La señora Fabiola  García Toxqui contó: a mi hija (el maestro Mota) la puso de  rodillas frente al pizarrón  para que se aprendiera  algo  y yo veo que esta bien  para que aprenda  ó si los sacaba más de la una pues esta bien para  que se apuren, ésta bien que les exija

 

La señora Gema Cortes Martínez expresó: Buenos días  señores, yo digo que levantemos un acta en la que diga que la señora Herminia no vuelva a meterse en asuntos de la escuela para hacer problema.

 

La directora volvió a tomar la palabra: Yo ya hice el llamado de atención al profesor  y también los de supervisión me lo hicieron, hoy  van a venir los del jurídico a revisar al maestro […] Para mi es muy molesto que las cosas de la escuela salgan en el periódico que anda circulando en el municipio .ustedes dicen que no le hagamos caso pero a mi no me gusta que esto  vaya a salir en el periódico.

 

 

 

Después de las 10  de la mañana, cuando ya había terminado la extraordinaria junta, se presentaron en la primaria las señoras Herminia Sánchez, Sofía Díaz y otras 2 madres de familia, acompañadas  de la presidenta del DIF municipal, Raquel Celeste Fragoso, y la representante del jurídico del DIF estatal, Gloria Pedraza. En la dirección se encontraban ya reunidos el supervisor, la regidora de educación, representantes del comité de padres de familia (Gema Cortes, Verónica Salazar, María Lourdes Cortes Gómez)   y la directora.

 

 

 

Las representantes del comité de padres defendieron al maestro Mota. Le aconsejaron a las señoras Herminia Sánchez y Sofía Díaz que  mejor sacaran a sus hijas de esa escuela y las metieran a una escuela particular;  afirmaron que en la junta habían quedado en recaudar firmas para sacar a las niñas  (Fernanda y Maira) de la escuela (¡No al maestro agresor!) y no permitirle la entrada a sus respectivas mamás, pues no por algunos cuantos niños maltratados el grupo se iba a quedar sin maestro. Una de ellas llegó al extremó de justificar al maestro Mota, asegurando que ella misma había sido su alumna y que, efectivamente, la había agredido, pero que era por su propio bien, para que se educara mejor. Otra de ellas sacó a colación el periódico escolar el Yacoñooy (de la EAEZ) manifestando su inconformidad porque seguramente el asunto sería publicado y con ello se “lo iban a hacer más grande”.

 

 

 

La representante del jurídico del DIF estatal estaba sorprendida ante todo lo que escuchaba. Dirigiéndose a las representantes del comité de padres de familia, les dijo que estaban completamente equivocadas al pretender tomar acciones contra las niñas y las madres afectadas; que la escuela primaria es publica y las niñas tienen derechos inalienables; que ningún maestro puede ofender verbalmente, mucho menos ponerle la mano encima a ningún alumno. Le llamó la atención a la directora por haber permitido que se llevase a cabo la junta en que se pusieron a confabular contra las madres afectadas, lo cual las convertía  automáticamente en victimas. Les preguntó qué habría pasado de presentarse las madres afectadas a la junta y ser agredidas física y/o verbalmente. Les aclaró  que el asunto no se iba a “hacer más grande” por salir en algún periódico, pues ellas ya lo habían hecho grande con sus acciones, y que además estaba de por medio la libertad de expresión. Le pidió al  supervisor que fuera imparcial pues se trataba de un caso muy serio. Recomendó a la directora que tomara cartas en el asunto; refrendándole que se deben respetar los derechos individuales de los niños y niñas,  y que en estos está el de no ser agredido ni física ni emocionalmente.

 

 

 

Una de las madres asistentes a la reunión (quien expresamente pidió omitir su nombre) les manifestó a todos los ahí reunidos que el maestro Mota le había lastimado la nariz a su hijo al jaloneársela, dejándosela morada. Y que frente a la directora, el maestro Mota había reconocido la agresión, pero que se excusó diciendo que ni le había jalado la nariz tan fuerte.  Ella se salió llorando de la dirección en dirección al DIF municipal, pero la directora la alcanzó para impedírselo, asegurándole que “nomás ahí se podían arreglar las cosas”. Y que a partir de ahí, el maestro Mota prometió  que no volvería a agredir a ningún niño.

 

 

 

La presidenta del DIF municipal reveló que las representantes del comité de padres de familia había acudido a ella y con la regidora de educación, con la intención de minimizar el asunto; difamando y hablando mal de la señora Herminia Sánchez. La presidenta del DIF aseguró que hasta su dependencia había llegado varios padres de familia presentando casos y quejas contra el maestro Mota.

 

 

 

La directora tomó la palabra para decir que ella se había sentido agredida, en una ocasión,  por la señora Herminia Sánchez. Se refería al lamentable asunto, en octubre del 2012,  en que un niño de tercer grado fue agredido por su maestro, Omar Marín López. En aquella ocasión, al salir de la escuela, el niño acompañó a su mama a las oficinas del DIF municipal, para recoger una despensa. Y justo ahí, frente a personal del DIF, el  niño le expresó a su mamá que le dolía la parte de atrás de la rodilla  pues su maestro le había pegado con una regla de madera. La mamá lo revisó y efectivamente tenía un moretón, por lo que las trabajadoras del DIF le aconsejaron a la mamá que hiciera algo al respecto. El asunto llegó al agente sub alterno del municipio de Huitziltepec, a cuya oficina fue citado el maestro en cuestión. En dicha comparecencia estuvo presente la directora de la escuela primaria,  la mamá del niño agredido y la señora Herminia Sánchez; ésta última sacó su teléfono celular para ver la hora.  Al salir de la oficina,  la directora le reclamó a la señora Herminia, pues aseguraba que la había grabado (lo cual era el motivo para, según ella,  sentirse agredida). En aquella ocasión la señora Herminia le explicó que sólo había sacado su teléfono para ver la hora, mostrándole su teléfono para confirmarlo;  la directora  se puso a jalonearle el teléfono con el propósito de quitárselo, pero alguien grito: “policía, policía”, por lo que no le quedó otra que soltarlo y retirarse.

 

 

 

La representante del jurídico del DIF estatal le  preguntó a la señora Herminia que qué era lo que solicitaba. Le sugirieron cambiar de grupo a su hija. La señora Herminia manifestó que cambiarla de salón no representaba ninguna solución puesto que ella había sido alumna del maestro Genaro Paredes (quien actualmente tiene a cargo el 5to.  Grado grupo A) y  ella misma había sido agredida por él. Expresó que el maestro  Genaro   solía aventarles el borrador en la cabeza, o lapiceros, lápices y colores; que en ocasiones mandaba a compañeros a castigar a otros con una regla; que les preguntaba si querían golpes  “rápidos o despacios”  y que ella pedía los rápidos pues dolían un poco menos; que mandaba a los niños que tenían piojos a lavarse la cabeza en los toneles de agua que estaban frente a los baños…Lo que la señora Herminia solicitaba era que se detenga la violencia, las agresiones físicas y psicológicas que sufren niños y niñas en la escuela primaria Aquiles Serdán; a lo que el supervisor respondió que ella sólo debía preocuparse por su hija, que dejara a los demás niños en paz.

 

 

 

La señora Herminia entregó una carta a la directora (con copia a la presidenta del DIF y a la regidora de educación) en la que expresa que no tiene la menor intención de sacar a su hija de la escuela primaria; que continua siendo alumna de ésta pero que no regresará hasta que existan condiciones que garanticen su integridad física y emocional. El supervisor quedó  en dar solución hasta el viernes  30 agosto.  Al salir de la reunión, la representante  del jurídico del DIF le aconsejó  a la señora Herminia que llevara a su hija a clases al día siguiente. Ella le contestó que su hija, Fernanda Ortiz, se negaba a asistir a la escuela primaria pues le tenía miedo al maestro, y ni modo que la llevara a la fuerza.

 

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Miércoles 4 de septiembre

 

La madre de un niño se presentó en el salón del 5to B para reportarle al maestro Mota que su hijo tenía marcas en el cuello,  pues había sido agredido por una de sus compañeras. Al salir la mamá, el maestro Mota les reprochó a sus alumnos el que se fueran a acusar; les habló de la señora Herminia Sánchez. Dijo que la mamá de la niña Fernanda Ortiz no tenía ni para comer y que ya lo quería demandar en derechos humanos en Puebla;  que él tenía sus casas en el pueblo y en Puebla (cuyos zaguanes se abren a control remoto)  a diferencia de la señora Herminia que vivía apenas en dos cuartitos.

 

 

 

Jueves 5 de septiembre

 

Al mediodía la señora Herminia Sánchez se reunió, en la presidencia municipal,  con la regidora de educación para que le entregara la resolución dada por el supervisor, la cual fue leída por  a regidora en voz alta. Con este documento el supervisor de la zona 040 dio por saldado el asunto;  no se hace mención alguna a las agresiones físicas cometidas por el maestro Onésimo Mota. Al bajar de la presidencia municipal, la reidora de educación y la señora Herminia  se encontraron con la directora de la primaria. La regidora le preguntó que si tenía tiempo para ver el asunto de los trabajos escolares y los exámenes de la niña Fernanda Ortiz;  así que la directora y la señora Herminia se dirigieron a la dirección escolar. Ahí, la directora se comprometió a revisar y evaluarlos trabajos escolares los lunes a la 1pm, y a hacerle ella misma los exámenes. Para esas horas el maestro Onésimo Mota ya había convocado a una junta para el día siguiente.

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Viernes 6 de septiembre

 

No llegaron a la junta todos los padres de familia del 5to. Año B. La junta la empezó el maestro Mota mencionando a 2 madres de familia: 2 señoras ignorantes que escupen para arriba […]  y que ya se fueron a acusar e intentan manchar mi carrera para que no reciba mi jubilación”.  El maestro Mota intentó justificarse, dijo que si había hablado de “lavados vaginales” era para prevenir el virus del papiloma humano, porque el tema viene en el libro de ciencias naturales  y  por la salud de las niñas; dijo que si les había hablado de dios era porque viene el tema en los libros de historia; y negó rotundamente que alguna vez hubiera agredido físicamente a algún alumno y para demostrarlo le dio una palmadita a su nueva alumna consentida, preguntándole si le  había dolido. A la junta llegó  un hijo del maestro Mota con cámara de video en mano; su padre le dio instrucciones de grabar a las señoras que algo dijeran. Luego llegó la directora, quien dirigió la junta: se llevó a cabo el cambio de comité y el pase de lista, finalmente trataron asuntos generales. Quedaron en que el maestro iba a redactar un acta que los padres firmarían el lunes siguiente.

 

 

 

Lunes 9 de septiembre

 

A la hora de entrada empezaron a llegar los primeros padres de familia del 5to. Grado grupo B; el maestro Mota les comunicó que no había tenido tiempo de imprimir el documento, sólo tenía un texto escrito a mano. Les pidió que fueran a la dirección para hablar con la directora. Ella les dijo que necesitaba tener listo ese documento antes de las 10 de la mañana, y que si no desconfiaban que pasaran a firmar una hoja en blanco. Les prometió que en esa acta se iba a escribir  en “asuntos generales” que  la mayoría de padres de familia estaban conformes con la manera de enseñar del maestro Mota, a excepción de 2 señoras que  no estaban de acuerdo (y tomaban a mal las palabras del maestro), causando problemas y queriendo sacarlo de la escuela. Varias madres pasaron  a firmar la hoja en blanco, pero algunas no lo hicieron. A la una de la tarde se presento a señora Sofía Díaz para preguntarle a la directora si ya estaba lista  la hoja, para leerla y firmarla, pero la directora informo que todavía no, pero que si quería podía firmar la hoja en blanco, a lo que la señora se negó.  

 

 

 

Martes 10 de septiembre

 

La señora Herminia se presentó  a la una de la tarde en la dirección  con los libros y cuadernos de su hija, según lo acordado (el día anterior, lunes, la directora no estuvo para revisar los trabajos escolares).  La directora  ya había cambiado de opinión, los revisó, pero dijo que ya había leído su reglamento  y que éste no le permitía evaluar los trabajos de los alumnos, y advirtió que la niña Fernanda Ortiz debe presentarse a clases so pena de ser dada de baja. La señora Herminia Sánchez le refrendó que no va a sacar a su hija de la escuela;  que la escuela primaria es pública y su hija es originaria de Santa Clara Huitziltepec por lo que no tiene por que buscarle escuela en otro pueblo pues tiene todo el derecho a permanecer en esta; que continua siendo alumna de la primaria pero que no la va a exponer al maestro agresor ni a las confabulaciones  que, en su contra, se llevan a cabo en el salón de clases.  La directora la acusó de ser “conflictiva”, pero la señora Herminia le recordó que fue el maestro el que agredió a su hija, no su hija al maestro. La directora le recomendó que no sobreproteja a su hija… ¿Quién le va a recomendar a la directora que no sobreproteja a sus maestros?

 

 

 

 

 

 

 

 2013-08-29 09.49.51

 

Conclusión:

 

La Reforma educativa, cuyo rechazo (por parte de miles de maestro democráticos) mantiene convulsionado al país, es un fortísimo golpe dado por Enrique Peña Nieto para dar viabilidad a su recuperación del control laboral, electoral y político del SNTE. Y los tentáculos del SNTE llegan hasta santa Clara Huitziltepec. Los maestros y maestras de las escuelas públicas  mantienen una actitud obediente, pasiva y conformista; su sindicato los tiene bien controlados.  Existe toda una red de corrupción y complicidades. Los maestros se sienten impunes, protegidos por la directora, y por su sindicato.  A la directora de la escuela primaria Aquiles Serdán, lo único que le interesa es mantener la reputación de la escuela… y su puesto.

 

 

 

Algo anda mal en la escuela primaria Aquiles Serdán y la directora se ha empeñado en ocultarlo.  Para la directora, el comité de padres y el  del desayunador,  el “problema” es la señora Herminia Sánchez García. El que los maestros agredan a los niños lo consideran “normal”. Las señoras que intentan hacer algo al respecto son tachadas de “revoltosas y problemáticas”, mientras que a los agresores se les felicita y apoya por ser “buenos maestros”.

 

 

 

Tan sólo el maestro Genaro Paredes, quien lleva años laborando en la primaria Aquiles Serdán sigue, hasta el día de hoy, haciendo de las suyas. A partir del 12 de septiembre ya empezó a cobrar $1.00 de cota por dejar a sus alumnos ir al baño.  El día 10 de septiembre proyectó la imagen de una señora pobre y fea, y burlándose dijo que era una de sus alumnas, la niña a quien hizo referencia se soltó a llorar. El viernes 23 de agosto hizo llorar a uno de sus alumnos, le pellizcó  las entradas de la nariz y se la jaló. Sus alumnos y ex alumnos hablan de sus métodos de enseñanza: ”chichi güera o chichi prieta”, pellizcos, coscorrones, jalones de patillas y de orejas, “bolita y palito”,  reglazos…pero no es el único. Hay incluso maestras que llevan a cabo agresiones dentro de las aulas de la primaria Aquiles Serdán.

 

 

 

Uno de los jóvenes de Santa Clara Huitziltepec que estudió el bachillerato en el pueblo de Tochtepec afirma que algunos de sus compañeros le hicieron comentarios acerca del maestro Mota, en el sentido de que era “gandalla” y “pasadito de lanza” cuando fueron sus alumnos en la escuela primaria de ese pueblo.

 

 

 

Los maestros agresores pueden tener muchos amigos, familiares y simpatizantes,  pero eso no los exime de sus actos. En otras palabras, ésto no es un concurso (tipo Parodiando o la Voz México) en el que gana el que obtenga la mejor calificación, el mayor número de votos… o firmas de padres de familia.  

 

 

 

Es escandaloso que haya padres de familia, en Santa Clara Huitziltepec,  que justifiquen las agresiones físicas contra los niños porque así se “educan” mejor. Pero aun si la gran mayoría de padres de familia estuviera de acuerdo con los métodos de esos maestros, eso  (el ser la mayoría) no les daría la razón. Hay muchos, muchos casos de niños y niñas agredidas, pero aunque fuera sólo uno, deberá exigirse justicia.

 

Es urgente que hasta la escuela primaria Aquiles Serdán se presente alguna comisión (oficial o independiente) de derechos humanos para que ponga a todos en claro (padres de familia, maestros, directora y alumnos y alumnas) que los niños y niñas tienen  derechos inalienables  que nadie, nadie puede violentar.

 

 

El caso de la niña Fernanda Ortiz Sánchez no es un caso aislado, sólo está evidenciando la grave situación  de agresiones  que, durante años, se han llevado a cabo en la escuela primaria Aquiles Serdán. Pero la situación se está desbordando: varios niños de esta comunidad acuden a recibir clases, asesorías o ayuda en sus tareas con el maestro Filo; algunos  de ellos  están siendo acosados y amenazados por otros niños pues, estos últimos, los acusan de ser “informantes” e ir a contarle  cosas (las agresiones de sus maestros)  al maestro Filo.

 

Mientras todo esto ocurre, la niña Fernanda Ortiz Sánchez asiste diariamente a tomar sus clases en la EAEZ. Está estudiando sus libros de texto de la SEP y la están asesorando en sus materias 4 personas: el maestro Filo (matemáticas, español, historia, geografía y ciencias natrales), Carolina  Ayapantecatl (educación artística), Aldo Gonzales (música) y Pedro Jiménez (educación física).

 

Pocisionamiento en torno al tema de la educación por parte de la EAEZ.

 

Respuesta a la pregunta :¿Qué tan grande es el Mundo?

 

 

 

Otra forma de educar