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El mensaje es claro de parte de la SEP: el precio a pagar por denunciar  una abuso o injustica, es la expulsión. Si tiene que escoger entre un alumno y un maestro, va a optar por defender al maestro, para ello están los corruptos abogados del corrupto SNTE.

El pasado viernes  13 de diciembre del 2013 la directora de la primaria Aquiles Serdán, Maricela Zapata Muñoz, en compañía de 2 señoras integrantes del comité de padres de familia, Gema Cortes y Maricela Crisanto,  acudieron al centro de trabajo de la señora Herminia Sánchez García, para darle un ultimátum: si el lunes  16 de  diciembre no presentaba las calificaciones de su hija, la niña Fernanda Ortiz Sánchez, avaladas por la SEP, iban a proceder a darla de baja.

 

La niña Fernanda Ortiz Sánchez, alumna del quinto grado grupo “B”,   asegura que el día 22 de agosto (a unos días de haber empezado el ciclo escolar 2013-2014) el maestro Onésimo Mota  le pidió que pasara al frente para que le diera su coscorrón, la niña, pensó que no lo iba a hacer, que nomás era una amenaza; pero se equivocó. El maestro le puso la mano encima, le soltó un manazo en la cabeza, la agredió.

 

Desde  ese día, hace ya casi 4 meses, varios familiares y amistades le aconsejaron a la señora Herminia Sánchez  no hacer nada al respecto, pues precisamente a varios alumnos y padres de familia, en la escuela primaria Aquiles Serdán, les sucedió que al final tuvieron que tragarse su coraje, llenos de  impotencia, ante la corrupción y cadenas de complicidades que se tejen en todas las dependencias gubernamentales y de la SEP. De cualquier manera la señora Herminia acudió a la directora de la primaria, la regidora de educación, Leydi Martinez, y luego a la CDH de Puebla.

 

El 28 de octubre, en  la supervisión escolar No. 40,  en Tochtepec, perteneciente a la Dirección de Educación  Primaria, en presencia de abogados del SNTE, el maestro Mota negó categóricamente  que alguna vez haya agredido, durante las más de 4 décadas que lleva laborando como maestro, a algún alumno. La cita era entre las madres inconformes y el maestro Mota, pero este último se dejó llevar, como paleros, al comité de padres de familia y al comité del desayunador; por lo que  en esa reunión había ahí varios padres de familia apoyándolo. De hecho dos señoras, una del comité del desayunador, Julia Pavía, y otra del comité de padres, Maricela Crisanto, declararon a su favor.

 

En Santa Clara Huitziltepec, hay niños  y adultos que recuerdan perfectamente que cuando el maestro Mota era su maestro, solía agredirlos y humillarlos. Por lo que la declaración del maestro Mota es, a todas luces,  falsa, y quienes declararon a su favor se convierten automáticamente en sus cómplices.

 

La niña Fernanda Ortiz Sánchez, por temor al maestro Mota, se negó a asistir a clases a partir del día siguiente a la agresión. Por lo que lleva ya casi 4 meses sin asistir a la escuela primaria. Durante este tiempo ella ha acudido diariamente a clases, de lunes a viernes, de 9 de la mañana  a 1 de la tarde, en las instalaciones  de la Escuela Autonomía Emiliano Zapata (EAEZ), esquina 2 Norte y 4 Oriente, en la cabecera municipal de Huitziltepec.

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Desde un principio la señora Herminia Sánchez García le puso en claro a la directora que no iba a obligar ni llevar a su hija a la fuerza a la primaria; que su hija regresaría a clases cuando se establecieran las condiciones  que garantizaran la integridad física y emocional de su hija. Algo que nunca ocurrió.

 

Y es que el caso de la niña Fernanda Ortiz Sánchez no es un caso aislado. Durante años, en la escuela primaria Aquiles Serdán, se han cometido toda una serie de agravios contra alumnos y alumnas. De acuerdo al testimonio de un testigo presencial, de Santa Clara Huitziltepec, en la primaria local solían castigar con varazos detrás  de las rodillas a los niños que cometían la osadía de hablarse en mexicano, es decir, en náhuatl.

 

No sólo el maestro Mota ha agredido físicamente a sus alumnos, también otros maestros, como Genaro Paredes y otros  han utilizado la violencia de manera sistemática para “educar” a sus alumnos. Grave es la situación en la primaria, pues aún hay muchos padres de familia que están de acuerdo en que los maestros agredan a sus hijos para “educarlos”. Por eso, la señora Herminia Sánchez envió una misiva a la directora, a través de  la regidora de educación, Leydi Martinez, en la que propone a la directora solicitar  a la CDH de Puebla, que envíe  expertos en derechos humanos para que den un taller sobre el tema a estudiantes, maestros y padres de familia. Pero la directora hizo caso omiso, lo único que le interesa es salvar la reputación de su escuela y proteger a su plantilla de maestros.

 

Desde el  28 de octubre, la señora Herminia Sánchez se comunicó varias veces con la CDH de Puebla, para conocer la resolución que la SEP daba al caso; pero, a pesar de que sólo tenían 24 horas para entregarla, se tardaron dos meses. Finalmente  el viernes 13 de diciembre la CDH  de Puebla le informó acerca de la respuesta de la SEP: no hay elementos suficientes para inculparlo. En otras palabras, el maestro Mota queda exculpado, o sea en calidad de inocente. También le dijeron que si no está de acuerdo puede apelar, pero tiene que aportar pruebas y testigos en contra del maestro agresor.

 

El asunto es delicado, pues más allá de los posicionamientos de las diferentes instituciones involucradas  (SEP y CDH Puebla) se trata de una cuestión ética y moral.  Porque si el maestro Mota dice la verdad entonces la niña Fernanda Ortiz es una vil mentirosa; pero si ella  dice la verdad entonces el maestro Mota  está mintiendo. A la directora, a los comités y a la SEP lo único que les interesa es salvar al maestro y la reputación de la primaria; la alumna agredida les tiene sin cuidado. Ante esta grave situación, la niña Fernanda Ortiz no puede regresar a la primaria, de hacerlo sería víctima de rumores, burlas, acusaciones y desprecios  y hasta agresiones por parte de maestros, alumnos y padres de los comités.

Por ejemplo,  en el ciclo escolar pasado, el periódico escolar de la EAEZ publicó que uno de los maestros de la primaria (la niña Fernanda Ortiz estaba en ese grupo)  organizaba a sus alumnos, para presentar un examen, de manera que “los más burritos le copiaran a los más aplicados”. El maestro en cuestión enfurecido se quejó con sus alumnos. A la hora de recreo una compañera de grupo  le reclamó y le puso la mano encima a la niña Fernanda, acusándola de haber sido ella quien proporcionó la información. La verdad es que no fue uno, sino varios niños quienes contaron lo que pasaba. En el caso del maestro Mota, él mismo se ha encargado de hacerse la victima ante sus alumnos; por lo que hablar de una agresión física en contra de la niña Fernanda, por parte de algún compañero o compañera, no es nada aventurado.

En entrevista, la señora Herminia Sánchez afirma que con todo lo que ha ocurrido le queda claro que hay  una serie de complicidades y corrupciones que estuvieron a favor del maestro: las señoras que declararon en su favor, la directora, el supervisor, los abogados del SNTE y la misma SEP.  El abogado de la CDH de Puebla le preguntó que si deseaba apelar; ella, al desconocer el significado de tal palabra, la busco en el dicconario y encontró que la palabra  “apelar” tiene dos sentidos.

 

Encontró que el primero significa  “recurrir al juez o tribunal superior para que revoque la sentencia dada por el inferior”. Se construye con las preposiciones a, ante, contra y de: apelar al/ante el tribunal superior. En ese sentido, la señora Herminia  manifiesta  que no va a recurrir a ninguna otra institución educativa, judicial, administrativa o de derechos humanos; a estas alturas no confía en  ninguna de ellas.

 

La segunda definición de la palabra apelar  va más de acuerdo con el posicionamiento de la señora Herminia, y es “recurrir a una persona o cosa en cuya autoridad o criterio se confía para resolver un asunto”; se construye con la preposición a: apelo a su honradez. Afirma que  lo único que le queda es recurrir a una persona en cuya autoridad ética y moral confía para resolver este asunto: el maestro Onésimo Mota.

 

Por lo que el maestro Mota, fuera de que siga dando clases en la primaria Aquiles Serdán, o no, sólo tiene  que reconocer que le soltó un manazo en la cabeza a su  hija; ante  la directora,  ante el 5to grado grupo “B” y ante su hija. La señora Herminia considera que con ello, el maestro Mota  estaría mostrando su altura ética y moral,  su honradez y honestidad. Así, se abriría la vía para que su hija regrese a su escuela, a su grupo, con sus compañeros y compañeras.  De otra manera, no siguen habiendo condiciones  que garanticen la integridad física y emocional de su hija en la escuela primaria Aquiles Serdán.

 

Pero ya es demasiado tarde porque para el día de hoy (17 de diciembre), si la directora cumple su palabra, la niña Fernanda Ortiz Sánchez ya estará dada de baja de la escuela primaria Aquiles Serdán. Con lo que se estaría  cometiendo una grave violación a los derechos de cualquier niño o niña, el de la educación.

 

La señora Herminia Sánchez está consciente de que varios derechos de su hija han sido violentados; pero de ninguna manera va a permitir que agredan su derecho fundamental  a mantener su dignidad; como niña, como mujer, como estudiante.  En caso de que la den de baja, lo único que solicita a la dirección de la primaria es que le entreguen por escrito las razones para tal proceder, en papel membretado y debidamente firmado y sellado, para hacerlo oficial; además de que le devuelvan los  300 pesos que pagó como cuota obligatoria de inscripción.

 

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La señora Herminia Sanchez  no va a buscar ninguna otra escuela, reconocida por la SEP, para inscribir a su hija. Está conciente de que algunos la tacharan de madre irresponsable por no mandar a su hija a la primaria; pero está convencida de que su hija  está recibiendo algo a lo que todos, todas, en México deberían tener derecho: una educación pública, científica y gratuita; sí, aunque  ésta no esté reconocida por la SEP.

 

Así que mientras el maestro Mota no reconozca su culpa, la niña Fernanda Ortiz Sánchez seguirá tomando sus clases en la EAEZ.

Sólo queda una pregunta en el aire:

 

¿Dónde queda el civismo y la  ética de la escuela primaria Aquiles Serdán, cuando una alumna que es agredida por su maestro, al denunciarlo, recibe como castigo el ser expulsada?

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NOTA: Sobre la educación  de la niña Fernanda Ortiz Sanchez.

La hija de la señora Herminia Sánchez García  toma cuatro  diferentes clases al día.

 

En la  EAEZ  todas las clases son públicas, científicas y gratuitas; y, como su nombre lo indica,  es autónoma, lo que significa que no está incorporada a la SEP (a estas alturas, estar reconocido por una institución tan corrupta y decadente como es la Secretaría de Educación Pública es una vergüenza, o mejor dicho, una desvergüenza).

 

Seis personas colaboran en asesorar a la niña Fernanda Ortiz Sánchez con sus libros.  Estas personas  no se consideran sus maestros ni maestras, son simple y llanamente promotores de educación, es decir,  personas comunes y corrientes que promueven la educación haciendo las diligencias  conducentes a lograrla. Estos promotores toman los libros de texto  de la SEP como base, pero también recurren a otros textos, videos y audios. No acostumbran evaluar en una escala del uno al diez; la evaluación se va dando en cada clase.

La semana pasada se terminó  de ver  el libro de Ciencias Naturales, asignatura en la que la niña Fernanda muestra un claro interés e inclinación por  la astrofísica  y la biología.  Esta semana se acaban el de Español y Geografía; en lo que resta del mes  los de Matemáticas,  Historia y Educación Artistica. Como ya se están terminando los libros de quinto, ya consiguieron los de 6to para continuar con ellos, precisamente empezaron uno de ellos el día 16 de diciembre.

 

En Historia, la intención de su promotor de educación  no es dividir un hecho histórico en diez preguntas y esperar que la estudiante obtenga al menos 6 buenas (haciendo trampa, copiando  o aprendiéndose las respuestas de memoria).  El objetivo de la clase de Historia de la EAEZ es mostrar al alumno, alumna, que el presente es consecuencia del pasado; y que  la realidad actual de la nación mexicana, es que es un montón de ruinas en venta de ocasión, y que las clases políticas respectivas se empeñan en rehacer, una y otra vez, la cúspide de un castillo de naipes derruido, sin darse cuenta que las barajas de la base están completamente rotas y ajadas, incapaces de mantenerse erguidas, ya no digamos de sostener algo. Además del  respectivo libro de texto de la SEP,  la clase se apoya con textos de otros libros, documentales y diferentes medios de información.

 

Además de su clase habitual de matemáticas  por parte de una de las promotoras de educación, 3 horas a la semana,  con el  libro de texto de la SEP;   el maestro Filo le da una clase extra de matemáticas, en la que está aprendiendo  los principios de la trigonometría y el álgebra, por lo que ha tenido que aprender a sacar la raíz cuadrada y a conocer algunos teoremas.  De hecho, si el día de hoy la niña Fernanda Ortiz Sánchez, regresara a la escuela primaria, no tendría problema alguno en cuanto al nivel académico con sus demás compañeros.

 

El único libro que no han estudiado   es el de Formación Cívica y Ética; eso se debe a que la EAEZ considera que la ética no es una cuestión teórica sino práctica. Y en este caso, son la directora, el maestro Mota,  los padres de familia de los comités y los funcionarios de la SEP  quienes deben predicar la ética y la civilidad con el ejemplo.

 

VIDEOS:

Educación en  la EAEZ

 

 

Maestro Filo

 

 

Educación prohibida