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Xayakalan, Ostula.  29 de junio del 2016.

 

 

 
Nosotros somos el Caracol que canta al Universo, en Huitziltepec, en la Mixteca poblana.

 

En nuestro Caracol, que es el pedacito de tierra de la Tierra que nos toca cuidar y defender, de apenas una hectárea y que el próximo septiembre cumplirá 13 años, se levantan nuestra Escuela Autònoma Emiliano Zapata, la Pirámide guadalupana, el Zentro de Estudios Guadalupanos Amoxkali, la cooperativa-panadería Huitzitzilin, el Centro de Atención Integral a la Mujer Zihuapilé y la Clínica Autónoma Tomikiztekiu.

 

Nosotros, como ustedes, también somos mazehuales, es decir,  gente originaria de la cultura náhuatl. Pero  nosotros estamos  en el  extremo sur oriental, somos los últimos nahuas de ese lado; unos kilómetros al sur están los populoca;  y  más para abajo ya   están los mixtecos, los ñu saavi.

 

Hemos venido aquí a Xayakalan, Ostula, a mirarlos y escucharlos; a aprenderlos y conocerlos, como compañeros que somos del Congreso nacional Indígena.

 

Y según la costumbre de nuestro pueblo, no podíamos llegar así nomas con las manos vacías, así que, respetuosamente,  les hemos traído un presente.

 

 

 

Ya los compañeros zapatistas, integrantes también del CNI, han convocado a un comparte, es decir, a compartir nuestras artes.

 

Sepan pues, que la resistencia del mundo náhuatl a estos 5 siglos de guerra capitalista ha sido precisamente a través del arte.

 

La Conquista española  trajo su cuota de destrucción y muerte; y no sólo de nuestra gente, sino también de nuestra cultura, o sea de las antiguas instituciones políticas, económicas, religiosas y sociales.

 

¿Qué sobrevivió entonces del antiguo mundo náhuatl hasta el presente?

 

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En nuestra humilde opinión: nuestra espiritualidad, el sentimiento de amor y respeto, el deber de cuidar y defender a la madre Tierra,  a la Tonantzin: la madre generosa que a todos alimenta y a la que al morir, todos,  regresaremos.

 

Porque, compañeros y compañeras, el asunto de la Madre Tierra no es, para nosotros,  de modas, de campañas,  ni de discursos mediáticos, ni de conciertos. Es, ni más ni menos, que el aspecto más sagrado y que mantiene vivos a nuestros pueblos.

 

Y este aspecto sagrado de la cultura náhuatl, sobrevivió a través de 2 obras de arte:

 

  • La pintura que actualmente se encuentra en la basílica de Guadalupe, en la ciudad de México.

 

  • La historia de las apariciones guadalupanas al mazehual Juan Diego, escrita en náhuatl y conocida comúnmente como Nikan mopohua.

 

2 obras de arte, una pictórica, la otra literaria,  son la herencia de los pueblos nahuas.

 

En ellas se encuentran los símbolos y las palabras sagradas de la antigua tradición; de lo que fuimos, de lo que somos, pero sobre todo, de lo que seremos.

 

Y eso es precisamente lo que les hemos traído a ustedes, compañeros y compañeras de aquí de Xayakalan: nuestro arte, símbolos y palabras  sagradas del antiguo pensamiento náhuatl.

 

En esta humilde y sencilla pintura se encuentra el símbolo del Congreso Nacional Indígena: 2 víboras de cascabel cuyas cabezas se encuentran de frente. Tomen en cuenta que para los antiguos nahuas, la serpiente no era símbolo del mal ni del demonio, esas ideas y conceptos con cosa de los conquistadores cristiano occidentales.

 

Porque para nuestros antepasados, el animal que siempre se arrastra,  es el símbolo  de la Tierra, y cuando las 2 cabezas se juntan de perfil, forman el rostro terriblemente bello  de la Madre Tierra.

 

Dentro del símbolo  del CNI , está  el digno nombre de este pueblo náhuatl:

 

Oztotl- tlan      Oztotlan      Ostula

“Lugar de cuevas”

 

También está escrito en náhuatl el nombre de nuestro pueblo: Huitziltepec, “en el cerro de espinas negras”

 

Está la figura del caracol, que es el que llama y convoca al pueblo a organizarse.

 

Y, claro,  no podía faltar el símbolo por excelencia de la cultura náhuatl: el Nahui-Ollin,  4 puntos unidos por un centro, la flor de 4 pétalos, que encierra la concepción del espacio y el tiempo, de los 4 rumbos del Universo, de la era actual que estamos viviendo los nahuas del presente, los mazehuales.

 

 

Ya en el alfabeto latino, están escritas palabras tomadas directamente del Nikan Mopohua. Son palabras de amor y esperanza, de alegría y consuelo, de rebeldía y de resistencia, que ella, la Tonantzin Guadalupe le dice a los pobres, a los oprimidos,  a los mazehuales, o sea a sus hijos e hijas:

 

 

Makamo ken mochihua in mix in moyollo

¿Kuix amo nikan niká nimonantzin?

 

 

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Nada tienes que temer:

¿Acaso no estoy yo aquí que soy tu madre?

 

Así es compas, nada tenemos que temer: ni la cárcel, ni la tortura, ni la muerte. Pues ella, la Madre, la gran Madre, la Madre más primera, está siempre aquí, esperándonos, para recibirnos de regreso a su vientre.

 

Sí, rebelarse y resistir, construir nuestras autonomías, llevar a la práctica los Acuerdos de San Andrés, es el sentido de nuestras vidas… y de nuestras muertes.

 

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El día de ayer que llegamos a este pueblo, después de un día de trayecto (salimos antier a la 1 de la tarde de nuestro pueblo y llegamos ayer  aquí a la 1 de la tarde ), después de la bienvenida de la policía comunitaria, nos pusimos por ahí  en una banquita, para acabar esta pintura.

 

Al poco rato se acercaron varios niños a observarnos, luego se fueron para, poco después,  regresar en compañía de su abuela, doña María del Rosario.

 

Ella, bien amable, nos invitó a su casa  para que pintáramos más cómodamente  sobre la mesa de su cocina.  Y ahí nos la pasamos el resto del día y de la noche, pintando, tomando agua de tamarindo y  compartiendo nuestras respectivas historias de lucha.

 

Con don Chencho y su hijo el xokoyotzin, el Iván, aprendimos  que hace 7 años, cuando se hizo la toma de estas tierras, conscientes de que en ello se les iba la vida, pasaron todos, antes de partir hacia lo incierto,  a la iglesia de Ostula a encomendarse ante la imagen de  “Nuestra Venerada Madre Guadalupe”

 

Nosotros, integrantes del CNI, somos sus guardianes. Y por cuidarla y defenderla, estamos dispuestos hasta morir si es preciso.

 

Desde la mixteca poblana  hasta la costa michoacana; desde Huitziltepec hasta Ostula; del Caracol que canta al Universo para Xayakalan: Aquí está, recíbanla. Y con ella reciban nuestro saludo, nuestro respeto y nuestra admiración.

 

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