1390646_539156722827162_529802125_n

El 13 de noviembre del 2013, en el Museo de la Memoria y Tolerancia, en la ciudad de México, se llevó a cabo el foro Libertad religiosa y No Discriminación.

A continuación la participación del maestro Filo:

 DSCN1994

Buenos días. Yo soy Filo Zitlalxochitzin, soy originario de Huitziltepec, en la Mixteca poblana; maestro de la Escuela Autónoma Emiliano Zapata.

Durante 500 años,  la espiritualidad de los  pueblos originarios, ha sido discriminada, atacada, violentada y negada.

Y no sólo nuestra espiritualidad, sino nuestra dignidad y nuestra identidad.

Pero:

¿Existe la espiritualidad indígena, la originaria de estas tierras, de matriz mesoamericana?

¿O de verdad fue borrada de la faz  de la Tierra?

En agosto pasado, en San Cristóbal de las Casas, en Cideci, se llevó a cabo  la cátedra tata Juan Chávez; en donde se reunió el Congreso Nacional Indígena, ante la Comandancia general del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

Ahí, los pueblos indígenas  nos encontramos y contamos  nuestras historias, de la actual guerra de reconquista que estamos viviendo. Hace 5 siglos fueron las potencias europeas; hoy,  son las mineras anglosajonas y empresas trasnacionales.  Pero la explotación, el desprecio, la represión y el despojo continúan.

Nuestros compañeros y hermanos huicholes, auténticos guardianes de la espiritualidad indígena, están en defensa de sus lugares sagrados, son sólo un caso.

Ahí, en Cideci, todos los pueblos indígenas participantes reivindicaron a la Madre Tierra, lo cual implica ya una cosmovisión propia, diferente al cristianismo y a las diferentes religiones del mundo.

En las lenguas indígenas de México hay una palabra para hablar de la Madre (así con M mayúscula), la Tierra, la madre  generosa que a todos alimenta  y a la que al morir regresaremos.

En náhuatl, que es el ámbito cultural del que yo vengo, le decimos: Tonantzin.

Como pueblos, vemos  que el Capitalismo está  llevando a cabo una guerra en contra de la Madre Tierra,  contra la naturaleza, y contra sus  hijos e hijas, nosotros.

Además de nuestros derechos humanos, los pueblos  indígenas, exigimos el reconocimiento de nuero derechos colectivos, los cuales  se encuentran plasmados en los Acuerdos de San Andrés, los cuales el Estado mexicano ha traicionado y se ha negado a reconocer. También estamos por el respeto  a las diferentes concepciones éticas y filosóficas.

En mi pueblo,  Santa Clara Huitziltepec, yo mismo he sido victima de la intolerancia religiosa. He sido  agredido físicamente por católicos.

Nosotros, en cuanto a nuestra espiritualidad se refiere,  interpretamos a la Guadalupano, no como la virgen María,  sino desde la cultura náhuatl.

DSCN2001

 

DSCN1987

 

PRONUNCIAMIENTO

LIBERTAD RELIGIOSA Y NO DISCRIMINACIÓN

Museo de la Memoria y Tolerancia.

13 de nov. de 2013

­­­­­­­­­­­­ ——————————————————————————————————–

El día de hoy, personas de diferentes confesiones religiosas, espiritualidades y no creyentes nos hemos reunido en el Museo de la Memoria y Tolerancia para reflexionar sobre la necesidad de fortalecer en nuestro país la libertad religiosa y no discriminación. Tras un escucharnos mutuamente, dialogar desde diversas perspectivas éticas, filosóficas y religiosas constatamos que:

–       Toda persona, por el sólo hecho de serlo, posee una dignidad inalienable que se manifiesta en una amplia diversidad de identidades, prácticas, formas de pensar, sentir, creer y no creer.

–       Sobre esa dignidad surge libertades fundamentales, entre ellas la religiosa, así como el derecho a la no discriminación por ningún motivo.

–       Todas y todos, y de manera particular las religiones, tienen el deber de salvaguardar estos derechos y trabajar activamente por crear una cultura de tolerancia, diálogo y participación por una sociedad donde quepan todas las diferencias.

–       La defensa de esta dignidad y derechos debe estar en armonía con la dignidad y sacralidad de la naturaleza, la madre tierra a la que pertenecemos y no nos pertenece.

–       El Estado Laico es el garante para la libertad de conciencia, de pensamiento y de creencia. Es la base para la construcción de la paz en la diversidad social. El respeto al Estado Laico es tarea de toda institución gubernamental, religiosas, educativa y social.

En un momento histórico de grandes convulsiones, de alteración profunda de la paz pública y crecimiento del miedo y la intolerancia en nuestro país nos denunciamos toda forma de discriminación y nos pronunciamos por:

–       La defensa irrestricta de los derechos fundamentales de las personas, especialmente de las minorías violentadas por sus prácticas, formas de pensar, creencias o increencias.

–       La consolidación de un Estado de derecho y por políticas públicas que favorezcan la convivencia pacífica entre los diversos y combatan la discriminación, en el marco de un Estado laico.

–       La transformación de las estructuras, normas, ritos y prácticas religiosas que desde nuestras propias confesiones promueven la exclusión y la discriminación, para que se conviertan en ejemplo trabajo común por la equidad, los derechos humanos, la inclusión, la tolerancia y el diálogo.

Y para ver realizados estos anhelos en el corto plazo nos comprometemos con esos desafíos, así como a:

–       Promover la paz, el diálogo, el encuentro entre los diversos a partir de diversas formas que van desde la formación hasta la práctica común de la justicia.

–       Entender y promover la diferencia, más que como un obstáculo,  como una riqueza y oportunidad de ser mejores en lo personal y social; y como un camino de construcción y consolidación de la democracia y una sociedad justa y pacífica.

–       Combatir las raíces ideológicas, religiosas y políticas de la violencia y no-discriminación, evidenciando y denunciando todo poder que con pretensiones hegemónicas niegue, vulnere o destruya la dignidad de las personas, sus comunidades y de la creación.

Deseamos que nuestras diferencias no nos dividan, antes bien nos hermanen, y que muchas más personas e instituciones se sumen a esta importante tarea.