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México se levantó como país sobre  la  humillación del despojo territorial, cultural y religioso de los pueblos indígenas que lo han habitado. Durante 5 siglos los pueblos indígenas hemos sido despojados, explotamos, reprimidos y depreciados.

 

 

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En la EAEZ vemos que actualmente estamos viviendo una guerra de reconquista. Si antes fueron las potencias coloniales, hoy son las empresas trasnacionales (mineras, alimentarias, bancarias, refresqueras, energéticas…) las que se adueñan de  las riquezas nacionales. Ante  la crítica situación nacional, , nos sorprendió enterarnos que  la Iglesia católica se está fraguando una reconquista espiritual.

 

 

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Por eso, como EAEZ, estuvimos muy atentos, día a día, vía Internet, al Encuentro y Peregrinación “Nuestra Señora de Guadalupe: Estrella de la Nueva Evangelización en el Continente Americano”,  celebrado del 16 al 19 de noviembre del 2013 en el auditorio del Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, en la Plaza Mariana, en la Ciudad de México.

 

Aunque no se le dio gran difusión en los grandes medios, estamos de acuerdo en que tal encuentro representa, como ellos mimos lo definieron,  un hecho histórico. Hablar de una nueva Evangelización no es poca cosa; ya que toda nueva Evangelización está precedida por una Evangelización anterior, más primera.

 

Si alguien sabe lo que fue la primera evangelización, la imposición del cristianismo en estas tierras, somos los descendientes de los pueblos indígenas que la vivieron, y murieron, en carne propia.

 

La evangelización de los pueblos originarios de América se hizo con la Biblia en una mano y un arma en la otra, a cruz y espada. La Evangelización en el Virreinato de la Nueva España fue un proceso en el que se  impuso la religión católica, la transmisión de la cultura occidental, involucrando además de la religión, la lengua española y los usos y costumbres europeos.

Mediante el Breve Inter Caetedra de 1493 suscrito por el Papa Alejandro VI, se otorgó a los Reyes Católicos (Isabel de Castilla y Fernándo de Aragón), en pago a sus servicios y a su fidelidad a la Iglesia Católica Apostólica y Romana la autorización y facultades necesarias para evangelizar a los habitantes de las tierras descubiertas por Cristóbal Colón apenas un año antes.

 

La religión católica fue un elemento clave en la expansión del Imperio español y punto fundamental en su desarrollo posterior al ser la Iglesia Católica un aliado político de los españoles y los conquistadores, quienes justificaron en todo momento sus acciones expansivas en el derecho divino y la enseñanza de la fe católica para los indígenas, a quienes calificaron de infieles y paganos y a sus creencia de demoniacas.

 

España poseía a principios del siglo XVI aún el llamado espíritu de Reconquista para combatir a los infieles y la creencia en un plan divino para llevar el evangelio, la verdadera fe y la civilización a todos los rincones de la tierra, según las enseñanzas de Jesucristo, justificación ideológica adecuada para las acciones del primer imperio capitalista de la historia de la humanidad.

 

La Evangelización fue una autentica guerra religiosa, fue un proceso que implicó, mediante la imposición de la religión católica en los territorios conquistados por España, la  implantación de la civilización cristiano-occidental, con la concomitante destrucción y aniquilamiento de la civilización mesoamericana. Para alcanzar su propósito, los invasores destruyeron las obras artísticas, libros y templos indígenas, y persiguieron a aquellos que seguían practicando el culto a los dioses mexicanos. Las instituciones religiosas  y sociales, las modalidades políticas, la vida interna de mentes y almas, todo lo que el indio tenía como propio fue condenado en absoluto. El propósito de esa primera Evangelización era romper con el pasado indígena, es decir, destruir su identidad; y casi lo logran.

 

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De hecho, el tema de la violencia como medio de evangelización fue uno de los puntos de conflicto entre algunos religiosos, pues mientras unos pocos, como el dominico fray Bartolomé de Las Casas, sostenían que el único medio de cristianización era la predicación pacífica, otros, como el mismo Motolinía, justificaban el uso de la fuerza como medio de conversión.

 

Hoy, en el siglo XXI, la Iglesia Católica, a nivel continental, se organiza y planea llevar a cabo una segunda conquista espiritual, una Nueva Evangelización a todo el con tinente americano, pero ahora en el nombre de la Virgen María de Guadalupe.

Así, la Peregrinación-Encuentro Nuestra Señora de Guadalupe: Estrella de la Nueva Evangelización en el Continente Americano, se ubica como punto de partida para una re evangelización en el continente; su misión es  hacer del mundo, un nuevo mundo de fe, un nuevo mundo lleno de la luz de Santa María de Guadalupe,  Jesucristo y  san Juan Diego, con el Tepeyac como polo espiritual  de América.

La Iglesia católica no ha cambiado, es la misma institución de hace 500 años;  hoy tiene los mismos propósitos,  motivos y ambiciones que su primera evangelización.

 

 

 

 

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Nuestra Señora de Guadalupe: Estrella de la Nueva Evangelización en el Continente Americano

 

Durante 4 días, desde  la Plaza mariana,  las máximas autoridades eclesiásticas del “continente de la Esperanza” lanzaron la gran misión para la Nueva Evangelización, bajo la guía y protección de Santa María de Guadalupe. Al encuentro llegaron representantes católicos de diversos países del Norte, del Centro y del Sur del continente americano, quienes reflexionaron sobre las problemáticas, los retos y las acciones a seguir para llevar con paso seguro la Nueva Evangelización de los pueblos y responder al llamado del Papa Francisco.

 

Fue un evento histórico, el cual tendrá repercusiones en cada país de  este continente, América.   Fue organizado por la Pontificia Comisión para América Latina, la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, los Caballeros de Colón y el Instituto Superior de Estudios Guadalupanos.

 

El sábado 16 se celebró una procesión, en la que llevaban todas las banderas de todas las naciones de América; desde la Antigua Capilla de Indios hasta el auditorio de la Plaza Mariana. Estuvo encabezada por la imagen de san Juan Diego y la Virgen de Guadalupe, ya en el recinto, fue entronizada para presidir los trabajos del Encuentro.   Los ahí presentes vivieron un momento de gran emoción al presentarse un mensaje videograbado por el Papa Francisco, enviado expresamente para dicho encuentro, en el que pidió a la Iglesia del Nuevo Mundo “ir a otra parte a predicar a las aldeas vecinas porque para eso he venido, decía el Señor. Es vital para la Iglesia no encerrarse, no sentirse ya satisfecha y segura con lo que ha logrado. Si sucediera esto, la Iglesia se enferma, se enferma de abundancia imaginaria, de abundancia superflua, se empacha y se debilita”.

 

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En el acto inaugural, el cardenal de México, Norberto Rivera Carrera, expresó: “Hermanas y hermanos, todos en el Señor, estamos alegres, muy alegres. Bienvenidos todos a este lugar sagrado para fortalecer el corazón y buscar los caminos para lograr una profunda y renovadora evangelización de la mano de Santa María de Guadalupe, Estrella de la primera y de la Nueva Evangelización, quien peregrina con nosotros para encontrarnos con el amor de Dios”.

 

El cardenal Marc  Ouellet, presidente de la Comisión Pontificia para América Latina (CAL), expresó que la “Nueva Evangelización” y la “Misión continental”, “son referencias fuertes que apuntan a una adecuada reformulación y rehabilitación del legado de fe que hemos recibido en el Nuevo Mundo, para que arraigue más profundamente en las personas, familias, comunidades y pueblos,  así como en la vida pública de nuestras naciones”.  Pidió a los presentes:  “Asumamos la responsabilidad de custodiar la fe recibida desde los albores del Nuevo Mundo y que ha acompañado toda su historia, para que no se empobrezca o disperse ese precioso tesoro, sino para que haya un salto cualitativo en la fe de nuestros pueblos”. Afirmó que “se trata de la más importante peregrinación de cardenales, obispos, religiosos y laicos al corazón espiritual de América: la Basílica de Guadalupe”.

 

Por su parte Mons.  Enrique Glennie, rector de la Basílica de Guadalupe  manifestó que después de 482 años de la aparición de la Santísima Madre al indio Juan Diego, con este Encuentro se vive un nuevo “Gran acontecimiento”, que es signo fehaciente de la poderosa irradiación evangelizadora de “Aquella que nuestro querido y recordado beato Juan Pablo II llamó ‘La estrella de la Nueva Evangelización’”.

 

Monseñor Pierre-André Dumas, arzobispo de Haití comentó que uno de los sectores más importantes en esta etapa de la nueva y “urgente” evangelización, no sólo en Latinoamérica sino en el mundo entero, son los jóvenes.

 

Antes de que los participantes empezaran el rezo del Santo Rosario por los lugares más significativos del cerro del Tepeyac, el director del Instituto Superior de Estudios Guadalupanos de la Arquidiócesis de México, monseñor Eduardo Chávez, cerró la tarde con una conmovedora conferencia a la que llamó “Nuestra Señora de Guadalupe, Estrella de la primera y de la Nueva Evangelización”.   Recordó las palabras del Papa Juan Pablo II cuando en el 2002 dijo que en la Basílica de Guadalupe, “Jesucristo manifestó su presencia salvadora en los albores de la evangelización de América Latina por medio de la Virgen María, su madre, y en la persona del indio Juan Diego”.    Se refirió al Acontecimiento Guadalupano, destacando el deseo de la Virgen Morena de tener una “casita sagrada” en este lugar donde hoy se celebra el Encuentro Peregrinación, y  explicó cómo la Estrella de la Nueva Evangelización realizó una inculturación del Evangelio de manera perfecta y extraordinaria. Describió que “durante los cuatro días del Congreso, se realizarán en el santuario de Guadalupe estudios, investigación y análisis sin precedentes, que abrirán el camino a una Nueva Evangelización, donde todos estamos invitados a participar”.

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El domingo 17 de noviembre correspondió al profesor  Carl Anderson,  Caballero Supremo de los Caballeros de Colón, una de las organizaciones laicales más grandes del mundo, hablar sobre “La comunión y colaboración entre las Iglesias de todo el continente en vista de la Nueva Evangelización”.  Habló sobre la identidad cristiana en el continente americano que trasciende las fronteras de los idiomas, nacionalidades, identidad y raza, gracias a la imagen que une a todos los católicos: la santísima Virgen de Guadalupe. “Si aceptamos la premisa de Juan Pablo (II) de que Nuestra Señora de Guadalupe es la estrella de la primera y la nueva evangelización en América, y si entendemos su influencia en la evangelización del continente, incluyendo Argentina, entonces esto no debería ser una sorpresa, si podemos ver en la aproximación pastoral de nuestro Santo Padre un reflejo del mensaje de Nuestra Señora de Guadalupe”, dijo. Conferencia “La comunión y colaboración entre las Iglesias de todo el continente en vista de la Nueva Evangelización”,

 

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El lunes 18 de noviembre, la Vigilia de Oración a Nuestra Señora de Guadalupe fue uno de los eventos más esperados del Congreso Internacional. Fue presidida por el Sr. arzobispo de México cardenal Norberto Rivera Carrera, quien hizo entrega simbólica a la Morenita del Tepeyac del ramillete de rosas doradas, enviado como regalo por el papa Francisco y que simboliza la devoción amorosa del Santo Padre y el pueblo del continente americano a la Morenita del Tepeyac: “Que este homenaje de amor del papa francisco por nuestra madre común, Santa María de Guadalupe, perpetuado en esta rosa de oro, sea un recuerdo para toda la Iglesia del continente americano, de aquello que está llamada a realizar en el tiempo presente”,

 

El cardenal Óscar Rodríguez Maradiaga, arzobispo de Tegucigalpa, Honduras, propuso difundir el Evangelio con decisión y audacia para enfrentar los desafíos y aprovechar las oportunidades de las circunstancias contemporáneas, es una de las prioridades en el relanzamiento de la Misión Continental. Por ello, manifestó que “relanzar la misión continental exige decisión, y es fundamental entender, juzgar y atender las circunstancias contemporáneas vistas como desafíos y oportunidades, haciéndolo con audacia”.

 

El 19 de noviembre, en el último día de los trabajos de la, el arzobispo de Tlanepantla y Presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), Carlos Aguiar Retes, habló sobre los caminos de la Misión Continental, tanto al interior de la Iglesia, como en su proyección al mundo.

 

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La conferencia del Cardenal Ouellet, Presidente de la Pontificia Comisión para América Latina,, fue la última del Congreso Internacional Guadalupano; alentó a que la imagen de la Virgen de Guadalupe esté presente en todos los santuarios marianos del Continente. Así lo indicó el también Prefecto de la Congregación para los Obispos en el discurso final del Congres.   El Purpurado pidió que “la Virgen de Guadalupe se haga presente, como Patrona y Emperatriz de América, en la vida de todos los santuarios del Continente, para animar una red” en las Américas.  El Cardenal, que fue también Arzobispo de Québec (Canadá) entre 2002 y 2010, comentó que es “valioso fomentar en cada diócesis la promoción de peregrinaciones a los santuarios marianos nacionales, y que éstos estuviesen conectados con el santuario de la Virgen de Guadalupe, patrona de América”.   “Desde el milagro de la Tilma (la manta sobre la que está impresa la imagen de la Madre de Guadalupe), podemos relanzar la evangelización de este continente y, con los fieles unidos, podemos formar una ‘tilma’ espiritual, la unidad de todo el continente Americano, que se apoya en María. Que esta ‘tilma’ eclesial vaya enriqueciendo sus colores más lúcidos, de reconciliación y fraternidad”, afirmó.

 

 

 

 

Conclusión:

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Ellos, allá arriba, ya decidieron, ya planearon sus tácticas y estrategias para llevar a cabo  su segunda Evangelización, continuación de la primera.

 

Pero ha llegado otra voz, la nuestra, la de la cultura náhuatl.

 

Para nosotr@s, la Madre Guadalupe no tiene nada que ver con su virgen María. Para nosotros ella es Tonantzin Guadalupe, Nuestra Venerada Madre, esta Tierra: la madre generosa que a todos alimenta y a la que al morir regresaremos. Tonantzin Guadalupe es fin, continuación y comienzo de la antigua tradición náhuatl.

 

Y es que hasta ahora, el debate guadalupano se ha centrado entre los aparicionistas y los anti aparicionistas. Los primeros creen en las apariciones de la virgen María al indio Juan Diego y en el origen milagroso de la pintura que se encuentra en la Basílica de Guadalupe. Los segundos niegan dichos hechos sobrenaturales. Hasta ahora, ambos, aparicionistas y anti aparicionistas, tienen algo en común: abordan el asunto guadalupano desde la civilización cristiano-occidental.

 

Los creyentes del “milagro” guadalupano en México consideran que la mujer plasmada “milagrosamente” en  la tilma del indígena nahua, es sólo una advocación de la Virgen María,  madre de Jesucristo, el dios  de los cristianos. Por lo que se asume que todo guadalupano debe ser católico.  Pero no todos los católicos son, necesariamente, guadalupanos. De hecho, hay católicos que no creen en las milagrosas apariciones. Dentro de la Iglesia católica  no es obligatorio creer en ellas, su aceptación no es un Dogma de fe.

 

Pero para la cultura náhuatl la historia es otra; ni la virgen María se apareció ni Juan Diego existió. Sabemos que la virgen María de Guadalupe es originaria de España, llegó con la Evangelización, el mismo Hernán Cortes era guadalupano.

 

 A diferencia del guadalupanismo español (el cual se fundamenta en una escultura de madera que se encuentra en el santuario de Puebla de Guadalupe, en Extremadura, España), el guadalupanismo mexicano se fundamenta en 2 obras de arte, ambas realizadas por artistas nahuas a mediados del siglo XVI.

 

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 Y desde ahí, desde la cultura náhuatl, afirmamos que los fundamentos del culto guadalupano en México son nuestros, nos pertenecen, son nuestra herencia:

 

  • ·        Una obra pictórica. La pintura que se encuentra en la Basílica de Guadalupe, la cual fue pintada por uno de los alumnos indígenas de Fray Pedro de Gante. Este artista nahua  no pintó una copia de la Virgen María, realizó un original sobre el que plasmó símbolos de  la antigua religión náhuatl.

 

  • ·        Una obra literaria. La narración de las apariciones guadalupanas al indígena nahua Juan Diego, escrita por uno de los alumnos indígenas  de fray Bernardino de Sahagún. Este sabio nahua escribió un hermoso texto, en el que plasmó, en náhuatl, palabras sagradas de la antigua religión náhuatl.

 

 

Ambos, el pintor y el escritor, eran  nahuas que estaban viviendo  la guerra de Conquista, es decir, la primera Evangelización. Cuando el mundo náhuatl estaba siendo destruido sistemáticamente por los invasores españoles y  las instituciones políticas y religiosas del valle del Anáhuac estaban siendo aniquiladas. En ese contexto es que a los últimos sabios y artistas nahuas se les ocurrió realizar 2 obras de arte para guardar, y salvaguardar, la antigua espiritualidad náhuatl. Ambos eran alumnos de los franciscanos, habían aprendido a pintar y a escribir según el modo europeo. Su intención era  que el cerro del Tepeyac,  milenario lugar sagrado del Anahuac consagrado a Tonantzin, Nuestra Venerada Madre, la Tierra; continuara siendolo, y lo lograron.

 

 Un interesante testimonio del arribo y el primer contacto de los frailes franciscanos con los tlamatinime, sabios nahuas,  fue recogido de la tradición oral por Bernardino de Sahagún en sus Colloquios y doctrina Christiana con que los doce frailes de San Francisco enviados por el Papa Adriano VI y por el Emperador Carlos V convirtieron a los indios de la Nueva España en lengua Mexicana y Española. Estos textos han quedado para la historia como uno de los testimonios más emblemáticos de los que se ha llamado “la  visión de  los vencidos”.

 

Los párrafos que a continuación se presentan constituyen los puntos culminantes de la respuesta de los sabios nahuas (quienes ante su pueblo fue probablemente esta su ultima y más dramática actuación pública) que lejos de someterse servilmente –como algunos han creído- ante la nueva religión enseñada por los frailes. Los tlamatinime, a través de sus palabras, extremadamente respetuosas y llenas de cautela, se percibe que tenían conciencia de que por ser ellos los vencidos, no podía de hecho haber un plano de igualdad en la discusión. Sin embargo, no por eso dejaron de oponerse con valentía a lo que consideraron injustificados ataques contra su manera de pensar y creer en su propia religión. Las razones que dieron a  los frailes procedían de un antiguo saber organizado. Hablando ante numerosa gente y tal vez prefiriendo no ir demasiado lejos a la vista de los frailes, sólo esgrimieron los argumentos que juzgaron, más apropiados para   mostrar simplemente que el modo náhuatl de pensar y creer, en relación con la Divinidad, podía y debía ser respetado, por poseer ciertamente un rico y elevado concepto acerca de Ipalnemohuani, el Dador de la Vida y por ser igualmente sólido fundamento de sus estrictas regla de conducta y de su tradición inmemorial. He aquí como hablaron los antiguos sabios nahuas a quienes intentaban evangelizarlos:

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Por medio del intérprete respondemos,

devolvemos el aliento y la palabra

de Tloque Nahuaque.

por razón de él nos arriesgamos,

por eso nos metemos en peligro.

 

Tal vez a nuestra perdición,

tal vez a nuestra destrucción,

es sólo adonde seremos llevados.

Mas, ¿A dónde debemos ir aun?

 

Somos gente vulgar,

somos perecederos, somos mortales.

Déjennos pues ya morir,

déjennos ya perecer,

puesto que [como ustedes aseguran]

ya nuestros dioses han muerto.

 

“… ustedes dijeron  que nosotros no conocíamos

a Tloque Nahuaque,

a aquél de quien son el cielo, la tierra.

Han dicho que no son verdaderos dioses los nuestros.

 

Nueva palabra es esta, la que hablan

y por ella estamos perturbados

por ella estamos molestos.

 

Porque nuestros progenitores,

 los que han sido,

 los  que han vivido sobre esta Tierra,

no solían hablar así.

 

Ellos nos dieron sus normas de vida,

ellos tenían por verdaderos,

daban culto,

honraban a los dioses.

 

Era doctrina de nuestros mayores,

que son los dioses por quien se vive,

ellos nos merecieron,

con su sacrificio nos dieron la vida.

 

¿En que forma, cuándo?

Cuando aun era de noche.

 

Era su doctrina,

que ellos nos dan nuestro sustento,

todo cuanto se bebe y se come,

lo que conserva la vida:

el maíz, el frijol, las habas, el chile.

 

Ellos [nuestros dioses]

 Son a quienes pedimos agua y lluvia,

Por las cosas que se producen en la Tierra

 

Ellos [nuestros dioses]

dan a las gentes valor y mando.

Y en qué formas, cuándo,

 dónde fueron los dioses invocados,

fueron suplicados, fueron tenidos por tales,

fueron reverenciados.

 

De esto hace ya muchísimo tiempo,

fue allá en Tula,

fue allá en Huapacalco,

fue allá en Xochitlalpan,

fue allá en Tamoanchan,

fue allá en Yohualichan,

fue allá en TEOTIHUACAN.

 

Ellos [nuestros dioses]

sobre todo el mundo habían fundado su dominio.

Ellos dieron el mando, e poder, la gloria, la fama.

 

Y ahora, nosotros,

¿Destruiremos la antigua regla de vida?

¿La de los chichimecas,

de los TOLTECAS, de los acolhuas,

de los tecpanecas?

 

Porque así en nuestro corazón [entendemos]

a quien se debe la vida,

a quien se debe el nacer,

a quien se debe el ser engendrado,

a quien se debe el crecer,

por esto [los dioses] son invocados, son suplicados.

 

 

Oigan señores nuestros,

no hagan algo a su pueblo

que le acarreé la desgracia,

que lo haga perecer…

 

Tranquila y amistosamente consideren,

señores nuestros,

lo que sea necesario.

 

 No podemos estar tranquilos,

y ciertamente no lo seguimos,

eso no lo tenemos por verdad,

aun cuando ustedes se ofendan.

 

Es ya bastante que hayamos perdido,

que se nos haya quitado,

que se nos haya impedido,

nuestro gobierno.

 

Si en el mismo lugar permaneceremos,

sólo seremos prisioneros,

hagan con nosotros, lo que quieran.

 

Esto es todo lo que respondemos,

lo que contestamos

a su  reverenciado aliento,

a  su reverenciada palabra

oh señores nuestros.

 

 

 

 

¿Cómo fueron castigados los sabios nahuas, por los cristianos españoles,  ante la osadía de rechazar la  primera Evangelización?

Sería la primera pregunta que la EAEZ haría de haber sido invitada  al Encuentro y Peregrinación “Nuestra Señora de Guadalupe: Estrella de la Nueva Evangelización en el Continente Americano”.

 

 

 

Videos:

3 participaciones en el Encuentro de los Pueblos Indígenas de América, celebrado en 2007 en Vicam, territorio de la tribu  yaqui, en el estado de Sonora, México.

 

1. Desde el sur del  continente, de Ecuador,  el delegado de la la nación quechua.

En el minuto 17:10, el compañero expresa:

“… y  más miedo nos pusieron cuando nos sembraron el pecado en nuestros pueblos; cuando nos vinieron a dominar con esa cruz que para nosotros no representa nada sino más bien es el símbolo de la masacre, es el símbolo de la pobreza de nuestros pueblos”

 

 

 

2. Desde el norte del continente, desde esa entidad que se hace llamar Canadá, la delegada de padre dájak y madre sítuda, dos naciones indígenas separadas por las Montañas Rocosas. La nación dájak, que ya ha firmado un tratado con el gobierno canadiense, se encuentra en la Colombia Británica; la nación sítuda, que está en proceso de firmar, esta en la provincia de Alberta.  En el minuto 57:53 expresa:

 

“He visto ambos lados, colonialismo en las 2 naciones, la que ha y la que no ha firmado un tratado. De parte de mi padre, su gente fue colonizada, hace cientos de años, con la imposición de una religión: La Iglesia católica pasó a ocupar el lugar de la espiritualidad del pueblo dájak. Por eso es que mi gente  no conoce su espiritualidad, todavía la está buscando, dentro de una provincia realmente blanca y racista llamada British Colombia”

 

 

 

 

 

 

 

 

3. De  Mesoamérica, de Huitziltepec, México, el delegado de la Escuela Autónoma Emiliano Zapata.  El ámbito cultural de esa región mesoamericana (Xochitlan, Molcaxac, Atoyatempan, Huatlatlauhca), en el actual estado de Puebla,  pertenece al mundo náhuatl, pero se encuentra ya cerca de las fronteras con el mundo popoloca.