12 de diciembre del 2015

Caracol que canta al Universo

Huitziltepec, Mixteca poblana.

 

 

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Palabras del maestro Filo, coordinador general del Zentro de Estudios Guadalupanos Amoxkali.

 

La interacción gravitatoria es fría y aséptica, lo sabemos. No conoce la compasión, ni la piedad, ni la misericordia; tampoco discrimina.

 

Si alguien se tropieza y pierde el equilibrio: cae, sin importar su color de piel, religión, posición social o género.

 

La interacción gravitatoria es omnipresente, o sea que esta en todos los calendarios y geografías, ya sean de arriba o de abajo. Estará presente, al menos mientras dure este Universo.

 

Estuvo presente en el origen mismo del Universo, fue responsable de la formación de galaxias y estrellas. A ella debemos la existencia del Sol y de nuestro planeta, la Tierra.

 

Nada ni nadie puede violarla. Si yo, por ejemplo, suelto este lapicero que sostengo ahora en la mano, es imposible que se quede suspendido “mágicamente” en el aire, éste empezará a caer, acelerándose a 9.8 metros cada segundo. Puedo calcular mediante una sencilla operación matemática el momento exacto en que tocara el suelo.

 

O sea que podemos, sí, conocerla, entenderla y hasta usarla en nuestro favor.

 

Quienes veloces esquían sobre nieve o agua, quienes hacen increíbles malabares con su patineta, quienes juegan cualquier deporte de pelota, todos interactúan, se entienden y se divierten con ella. Su conocimiento ha llevado a la humanidad a inventar catapultas, cañones, destructivos misiles y aviones militares y comerciales que surcan el espacio aéreo.

 

Comprender la interacción gravitatoria es fundamental en la construcción de puentes, casa y edificios, hasta juegos mecánicos como la montaña rusa, por ejemplo.

 

Pero esto, conocerla y entenderla le ha tomado a la humanidad varios milenios, muchos siglos. El descubrimiento de Einstein de que el espacio es curvo y de que el tiempo y el espacio están interconectados, es la propia definición de “Gravedad”.

 

Todos deberíamos tratar de entender y comprender la Gravedad. Pero en la educación capitalista se plantea que los historiadores y antropólogos, por ejemplo, no tienen por qué aprender de física y matemáticas. Y que, un químico, un físico, un matemático, un médico, no tienen que aprender de política e historia, por ejemplo.

 

Como Zentro de Estudios Guadalupanos Amoxkali, opinamos que los estudiantes, maestros e investigadores de las ciencias sociales deben conocer y entender la interacción gravitatoria. Porque entonces los historiadores, por ejemplo, tendrían la certeza de que nadie, escúchese bien , nadie, ni siquiera un judío hace 2000 años, ha subido “mágicamente” al cielo, violando flagrantemente la ley de Gravedad.

 

Los astronautas lo hacen, sí, pero para logarlo necesitan poderosas naves que los suban al espacio. Y ya en el espacio, necesitan tanques de oxígeno y trajes especiales.

 

Hoy sabemos que no hay cielo, es decir, que ya en el espacio no hay arriba ni abajo, que ni los chinos ni los mexicanos estamos unos debajo de los otros. Sabemos que nuestro planeta Tierra es como una esfera y que lo que nos mantiene unidos a su corteza es precisamente la Gravedad.

 

En resumen, como ZEGA, estamos afirmando que en este Universo no existen ni los milagros, ni las fuerzas sobrenaturales ni mucho menos dioses que castiguen o premien. Lo que sí existe es una guerra capitalista contra los pueblos originarios de México, la cual empezó hace 5 siglos y continúa hasta la fecha.

 

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Esta guerra, la más larga en la historia de la humanidad, empezó como una guerra religiosa y fueron los monjes franciscanos, dignos representantes de la religión cristiana,  auxiliados por la espada española, los encargados de llevar a cabo la labor de destrucción de los pueblos originarios.

 

Sabemos que esta guerra no es sólo por obtener nuestros recursos naturales y nuestra fuerza de trabajo, es, sobre todo, por exterminar nuestra identidad como pueblos originarios.

 

Se trató, se trata, de imponer el pensamiento cristiano-occidental  sobre el nuestro, en nuestro caso, el de la cultura náhuatl.

 

Así, como ZEGA, estamos afirmando que no es cierto que la virgen María bajó del cielo para presentarse al indito Juan Diego.

 

Afirmamos que Juan Diego y Guadalupe son simple y sencillamente personajes literarios de un texto escrito en náhuatl a mediados del siglo XVI, pero ya en el alfabeto latino, , conocido comúnmente como el Nikan Mopohua.

 

Afirmamos que el Nikan Mopohua es, en realidad, un texto sagrado de la antigua religión náhuatl, al cual le fueron colocadas interpolaciones cristianas con el fin de salvarlo de la persecución y destrucción que los franciscanos estaban llevando a cabo en contra de la cultura náhuatl.

 

Afirmamos que la conocida pintura guadalupana que se encuentra en la Basilica de Guadalupe no es ninguna obra milagrosa, sino que fue pintada por uno de los alumnos nahuas del colegio de fray Pedro de Gante.

 

Afirmamos que esta hermosa pintura no es un ídolo que cumple deseos y peticiones, sino que es un auténtico texto escrito en el lenguaje de los símbolos y palabras pintadas que habla acerca de la armonía del Universo: el Sol, las estrellas, la Luna y la Tierra.

 

Afirmamos que la antigua religión náhuatl tuvo que transmutarse para no morir y que lo hizo en el guadadalupanismo mexicano.

 

Afirmamos que la guadalupana mexicana es el vínculo entre la antigua y la presente cultura náhuatl.

 

Afirmamos que si los antiguos mazehuales (los nahuas de antes de la Conquista española) eran los merecidos por Quetzalcóatl, los mazehuales de hoy lo somos de Tonantzin Guadalupe.

 

Afirmamos que ante la guerra del capitalismo contra nuestros pueblos, el Nikan Mopohua, en voz de la Guadalupana, nos da un profundo mensaje a quienes nos rebelamos y resistimos contra la hidra capitalista.

 

Porque resulta que quienes anticapitalistas somos, sólo podemos esperar la muerte la tortura, la cárcel y la desaparición como recompensa y destino.

 

Ella, la Tonantzin Guadalupe, Nuestra Venerada Madre, dice y nos dice:

 

Makamo ken mochihua in mix in moyollo, ¿Kuix amo nikan niká nimonantzin?

Nada tienes que temer: ¿Acaso no estoy yo aquí que soy tu madre?

 

Y si, ella, la gran Madre, la Tierra, siempre está aquí, esperándonos, porque al final de nuestra pequeña existencia todos y todas regresaremos a ella, a su vientre, a sus entrañas, a dormir, a descansar, a soñar el sueño eterno.

 

Compañeros, compañeras, el muro capitalista está agrietado, las dignas luchas de los zapatistas, los purépechas, los wixaricas… y de todos los pueblos y organizaciones del Congreso Nacional Indígena, lo han logrado. Su mundo, el de arriba, se está derrumbado: ¿lo ven, lo escuchan?

 

Como integrantes del Congreso Nacional Indígena apoyamos la lucha de los familiares y estudiantes de Ayotzinapa, porque ellos y ellas no sólo abrieron una grieta más en el muro que terminará por derrumbarse. Su digna lucha abrió un boquete, y no podemos permitir que se cierre, porque por él respiran no sólo los 43 desaparecidos, los asesinados y heridos, sino los miles de víctimas en esta guerra que se extiende a lo largo y ancho del país.

 

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Pero nos duele, nos duele que aquí en Santa Clara Huitziltepec haya una madre de familia que dice que ya le “cayeron gordos” los familiares de los desaparecidos, que ya le paren, que ya se resignen porque sus hijos no van a aparecer.

 

Nos duele que haya en este pueblo una estudiante que dice que ella se está preparando y estudiando para superarse y ser alguien en la vida, y que Ayotzinapa es un asunto de gente sin quehacer, de revoltosos; que le molestan que haya marchas que paran el tráfico porque ella se ve afectada al llegar tarde a sus clases, y que además afean la ciudad.

 

Nos duele que haya maestros que le digan a sus alumnos que ellos están para estudiar y no para involucrarse en asuntos que no les deben importar, que si eso le pasó a los estudiantes de Ayotzinapa es porque se lo ganaron y merecían, que todo eso es asunto para gente ignorante y vulgar.

 

Pero nosotros, en este Caracol que canta al Universo, no olvidamos, y seguimos, seguiremos, exigiendo verdad y justicia para Ayotzinapa.

 

Pero consideramos que es un error exigir justicia a las instituciones del Estado mexicano. Porque es como si los familiares de un asesinado le pidieran justicia al asesino.

 

Y sabemos que no, que la justicia no vendrá de arriba, que está surgirá del abajo que somos, que hay que construirla, que no llegará por sí sola.

 

Y al exigir justicia para Ayotzinapa, no significa que no nos importe el horror que ocurre en otros calendarios y geografías de abajo. Pero pensaos que si logramos la justicia y la verdad para Ayotzinapa, se abrirá la posibilidad de que haya justicia para todos en México.

 

Por eso nuestra necedad, por eso nos manifestamos, por eso nuestras pequeñas pero simbólicas acciones por Ayotzinapa.

 

Pero si, como ya hemos dicho, la justicia no vendrá de arriba, entonces: ¿A quién debemos pedir justicia?- nos preguntamos.

 

Nosotros mismos nos respondemos que es a lo más sagrado que tenemos, o sea, a nuestra venerada madre, la Tierra.

 

Por eso, el próximo febrero del 2016 llevaremos a cabo una acción más por Ayotzinapa. Caminaremos durante 4 días para llegar a uno de los polos espirituales más importantes del planeta Tierra. Y al llegar allá, le pediremos humildemente, respetuosamente a la gran Madre, a Tonantzin:

 

¡Justicia para Ayotzinapa!

¡Justicia para el abajo que somos, para el color que somos de la Tierra!

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Según nuestras costumbres, cada uno de los compañeros y compañeras de esta peregrinación tiene el derecho de invitar a sus familiares, amigos y conocidos. En nuestro caso, los estamos invitando a nuestros compañeros del Congreso Nacional Indígena y de la Sexta, y a todos los hombres y mujeres dignos que contra el Capitalismo se rebelan y resisten, a que nos acompañen a caminar desde la Pirámide guadalupana en este Caracol que canta al Universo, hasta el sagrado cerro del Tepeyac: milenario lugar de culto consagrado a Tonantzin, la Madre Tierra.

 

Esta peregrinación a pie que desde nuestro pueblo sale es ecuménica, en el sentido de quienes la caminan no son solamente católicos sino hombres y mujeres que tenemos otra forma de interpretar a la Guadalupana.

 

Así, en esta peregrinación guadalupana yo, el maestro filo, tengo el cargo de tesorero, es decir que soy el tercero al mando. El don Acatl, el Leonel, el Job, el Pollo, todos ellos aquí presentes son igualmente compañeros de esta peregrinación. O sea que pueden estar seguros que por esos 4 días su alimentación y seguridad estarán a nuestro cargo.

 

Como Zentro de Estudios Guadalupanos Amoxkali, decimos que ha llegado el tiempo de nuestra cultura: la náhuatl. Y esto no es un deseo, es una promesa.

 

En agosto del 2014 se llevó a cabo en el Caracol zapatista de la Realidad, en el corazón de la selva Lacandona, la compartición entre el Congreso Nacional Indígena y las bases de apoyo del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional.

 

Nosotros, como integrantes del CNI participamos en dicho encuentro. El último día colocamos, ahí a un ladito de la clínica autónoma, nuestro puesto, consistente en posters, libros y folletos guadalupanos editados por nuestra Escuela Autónoma Emiliano Zapata.

 

Muchas bases de apoyo zapatistas, hombres y mujeres, se acercaron a nuestro puesto para observar y comprar. De entre ellos, una mujer originaria de esa misma comunidad de La Realidad estuvo un buen rato mirando, escuchando, preguntando, dialogando; además compró un poster guadalupano.

Esa digna mujer zapatista habló acerca de lo que es vivir en la resistencia como madre, como mujer y como base de apoyo; de los conflictos religiosos que surgen a raíz de la penetración del cristianismo anglosajón, es decir, de las sectas protestantes; de lo que la Guadalupana significa en su vida y en su lucha. . Al final de la plática, ella dijo una reveladoras palabras que, ahora, y ya para terminar mi participación, se las comparto:

 

“Por la Guadalupana vivimos y resistimos, por ella moriremos”

 

Gracias.

 

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