13 de junio del 2015

Aula de la EAEZ

Caracol que canta al Universo

Huitziltepec, Mixteca poblana.

 

 

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En la invitación que hicimos a este Semillero, dijimos que teníamos una semilla que entregarles, metafórica y literalmente hablando.

 

Y pues lo prometido es deuda.

 

En cualquier semillero que se precie de serlo no podían faltar semillas.

 

Así que les vamos a entregar una semilla de la planta coatl xoxouhki, en castellano la llaman Manto de la Virgen.

 

En la lengua náhuatl, en mazehuallatohli, a esta semilla la nombramos: Tlitliltzin.

 

La flor se conoce como “Gloria de la mañana”.

 

Pareciera una flor común y corriente. Pero no, no es cualquier cosa: es la puerta de entrada al mundo sagrado de la cultura náhuatl.

 

Ya hemos dicho que con la guerra de exterminio contra nuestra cultura, la náhuatl, nuestra espiritualidad fue satanizada.

 

Por ejemplo, el franciscano fray Bernardino de Sahagún en su “Historia General de las Cosas de la Nueva España”, en plena guerra religiosa, a mediados del siglo XVI (Libro XI, capitulo 7), se dio cuenta del consumo de ciertas plantas en los rituales de la antigua religión náhuatl.

 

En su reconocida obra, el franciscano menciona toda una serie de “plantas que emborrachan”.

 

Al hablar de cómo en la religión náhuatl “comulgan con el Diablo”, menciona 3 de estas plantas sagradas:  peyotl, teonancatl y, nada más ni nada menos que la coatl xoxouhki, cuya semilla “emborracha y enloquece”.

 

Durante el Festival mundial de las Rebeldías y las Resistencias contra el Capitalismo, a cualquier lugar que llegábamos poníamos nuestro altar. Llevábamos en un paliacate un buen puño de estas semillas, las poníamos siempre frente a una de nuestras pinturas de Tonantzin Guadalupe, acompañadas de una o varias veladoras.

 

En algún momento del festival, don José Carrillo, uno de los marakames wixaricas, o sea un sacerdote de la religión huichola, y yo, tuvimos una larga platica sobre la Madre Tierra, el padre Sol y, por supuesto, acerca de las “flores preciosas”, las que “embriagan y alegran” nuestros corazones aquí en la Tierra.

 

Ellos en su lengua las llaman Tutú. Ellas los transportan al otro mundo, dicen ellos.

 

Al Xochitlalpan, decimos nosotros.

 

Compañeros, compañeras, se las damos esta semilla con una estampa de “la Guadalupana de las flores preciosas”.

 

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(En ese momento el maestro Filo se pone de pie,  y del botiquín de primeros auxilios saca un paquetes de estampas, en cuyo reverso lleva adherida una semilla de Tlitliltzin. Procede a repartirlas entre todas las personas presentes. Al terminar regresa a sentarse al frente)

 

No. No se confundan. No es la Virgen María, la madre del judío crucificado, por sedición, por las tropas del ejército romano.

 

Tonantzin no es judía, no es latina. Es el aspecto femenino de la cultura náhuatl.

 

Ya sé que la mayoría de mexicanos relaciona la imagen guadalupana del Tepeyac con la Iglesia católica; pero no es que le pertenezca a la entidad vaticana, sólo se la adueñó y ha hecho gran negocio político y económico de esta.

 

Porque la pintura que se encuentra en la Basílica de Guadalupe es nuestra, de los mazehuales. Un pintor nahua la pintó con nuestros símbolos para nosotros, es nuestra herencia, de la cual ya hemos tomado posesión.

 

Así que la imagen en esta “estampita” que les entregamos representa a Tonantzin, la Madre Tierra, en su advocación de dadora de flores preciosas, y cantos.

 

Siémbrenla su semilla, como a un centímetro bajo tierra, denle su agüita, esperen unos días.

 

Véanla brotar cual traviesa mariposa, véanla crecer, echar hojas y cual serpiente verde, enredarse por donde encuentre camino.

 

Esperen pacientes a que brote la primera flor. Será tímida, un tanto pálida.

 

Luego vendrán las demás, más atrevidas, más encendidas.

 

Azules serán porque azul es el manto que a la Tierra cubre.

 

En ellas va nuestro mensaje.

 

Y si ustedes lo descifran correctamente. Ya sabrán que los estaremos esperando para que vengan para que les platiquemos del significado de estas sencillas pinturas nahuas que hoy nos acompañan.

 

 

  • Les platicaremos entonces del significado del atlachinolli que se encuentra cerca del pico del águila, la que con sus garras se posesiona de tunas en forma de corazones humanos, las cuales salen de un nopal que surge de una piedra.

 

  • Les platicaremos entonces de los 3 calendarios. O sea de la concepción espacio-tiempo y los ciclos de 52 años divididos en 4 grupos de 13. Tendrán que aprender a contar en sistema de numeración de base 20.

 

  • Les platicaremos de cómo del vientre de la Madre Tierra, acostada de espaldas sobre la piel de Zipaktli, nace el árbol precioso del maíz; de por qué en lo más alto de este árbol cósmico se para un pájaro precioso. De cómo Quetzalcóatl y Xochipilli se sangran su miembro viril y su sangre corre al vientre de la Madre Tierra. Y de cómo el ciclo del planeta Venus es símbolo y metáfora de la existencia humana.

 

  • Les platicaremos del Xochitlalpan, de cómo éste no es un lugar ni de este mundo físico ni del metafísico, sino un estado mental y emocional, de absoluta contemplación, reflexión y reencuentro. Un mundo inundado de sacralidad, en el que se escuchan los cantos de pájaros preciosos a los que el cerro parece responder.

 

Y muchas otras cosas platicaremos, compartiremos.

 

Pero mientras tanto, quiero finalizar agradeciéndoles a todos, todas, su asistencia a este pequeño Semillero.

 

Gracias por su palabra, gracias por su oído; pero sobre todo, gracias por su lucha, compañeras, compañeros. Porque al saberlos sabemos que ya se mira el horizonte.

 

Y termino diciendo que los hombres y la mujeres hacemos nuestra propia historia, pero no la hacemos simplemente como a nosotros nos place, no la hacemos bajo las circunstancias elegidas por nosotros mismos o impuestas, sino bajo las circunstancias directamente encontradas, dadas y transmitidas desde el pasado.

 

Otra vez “gracias”.

 

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