Palabras pronunciadas por el maestro Filo en el contexto de la Octava Asamblea Nacional de Afectados Ambientales y la Pre Audiencia de Devastación Ambiental del Tribunal Permanente de los Pueblos, Capítulo México, ante el Consejo Mayor de Cherán.

Nosotros somos la EAEZ. Estamos en la Mixteca poblana, en los límites del mundo náhuatl; más al sur están los popoloca, y luego los mixtecos.

Cuando decimos que somos una escuela, lo primero que nos preguntan es si somos una primaria, una secundaria o un bachillerato. No es nuestro caso. Si bien es cierto que tenemos un aula en la que se imparten clases públicas, gratitas y científicas, decimos que somos una Escuela porque  representamos una corriente de pensamiento.

Nuestra aportación teórica, de carácter multidisciplinario, es el Otro Guadalupanismo.

Según nuestro humilde entender, el culto guadalupano en México está fundamentado en 2 obras de arte: la pintura y la narración de las apariciones, ambas hechas por indígenas nahuas a mediados del siglo XVI. Visto así, el culto guadalupano representa la resistencia espiritual de los pueblos nahuas ante la invasión cristiano-occidental. Representa su lucha por mantener el cerro del Tepeyac como un lugar sagrado propio pues ya desde tiempos inmemoriales, en este cerrito, se veneraba a Tonantzin: Nuestra Venerada Madre, la Tierra, la madre generosa que a todos alimenta y a la que al morir regresaremos.

Como Escuela, pensamos que estamos  viviendo una crisis civilizatoria. Occidente, desde hace 5 siglos, desató una guerra de exterminio contra la humanidad y contra la naturaleza; con el único fin de obtener ganancias.

Nuestro pueblo, Huitziltepec, vive en carne propia la devastación ambiental que esta guerra ha provocado: privatización del agua y la tierra, deforestación, contaminación…Pero vemos que la catástrofe es mundial y de tal dimensión, que el equilibrio que a la Madre Tierra le tomó, millones de años, para que la vida fuera posible está a punto de romperse, pero ahora irremediablemente.

Compañeros y compañeras, ellos allá arriba tienen toda la fuerza: soldados, granaderos, policías, toletes, armas, tanques, aviones y helicópteros. No podemos ganar esta guerra con violencia. Debemos enfrentarla con toda nuestra fuerza espiritual, es decir, con amor, cuidando y defiendo a la madre más primera, a Tonantzin, la Tierra, hasta morir si es preciso.

Hace un año, la primera vez que pisamos esta digna tierra de Cherán, cuando en este pueblo decidieron poner un ¡Ya Basta! a los partidos políticos, caminamos  por estas calles, visitamos las fogatas y nos sorprendió ver que en cada una había un altar con una imagen guadalupana. Entendimos entonces que la lucha de Cherán tiene un alto contenido espiritual. Por eso, les hemos traído desde nuestro pequeño rincón en la mixteca poblana, un presente: esta sencilla pintura  guadalupana que simboliza a Nuestra Venerada Madre, esta Tierra.

Nosotros, la EAEZ, hemos tomado la imagen guadalupana como símbolo de nuestra lucha para decir que hasta ella, Tonantzin, la Madre Tierra, dice que ¡Ya Basta!, que ya estuvo bueno de tanto despojo, de tanta explotación, de tanta destrucción y de tanta devastación ambiental.

Ihuan inik nezi ka neltilíztli notláhtol, in nonetitlániz. Ka izka, ma xikmozelíli.

Aquí está, es para ustedes, el pueblo de Cherán, recíbanla. Y con ella reciban nuestro saludo, respeto y admiración.  Creemos que llegó el tiempo de levantar el estandarte guadalupano y juntos, juntas, gritar:

 

¡Democracia, Libertad y Justicia!

¡Nunca más un México sin Nosotros!

¡Paz con Justicia y Dignidad!