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El pasado viernes 15 de abril del 2016 se llevó a cabo en el aula magna ( en realidad es la única) de la Escuela Autónoma Emiliano Zapata, en el Caracol que canta al Universo, en el municipio de Huitziltepec, en la Mixteca poblana, el encuentro:

“Mujeres violentadas y hombres en contra de la violencia hacia las mujeres”

 

Dicho encuentro fue convocado por el Centro de Atención Integral a la Mujeres Zihuapilé. En este se hablaron de los muchos casos de mujeres que han sido violentadas de muchas formas en la comunidad de Santa Clara Huitziltepec. También hubo interesantes reflexiones y análisis sobre el origen de esta violencia.

El encuentro empezó minutos después de las 3 de la tarde. En el verde pizarrón del aula se leía el siguiente pensamiento:

 

¿A qué está dispuesta una mujer que ha sido despojada de sus hijas?

¿A resignarse de por vida, llorando diariamente su dolor y desgracia?

¿A aguantarse y cuando ya no se tengan las fuerzas para seguir y soportar… suicidarse?

¿A pedir perdón a quién se las arrebató?

¿A suplicar clemencia a su agresor quien, de muchas y diversas formas, la violentó?

¿A mendigar la justicia que de arriba viene?

¿La que se compra y vende cual vulgar mercancía?

¿La de los funcionarios que piden “ahí nomas pa´l chesco”, para acelerar el proceso?

¿La de los abogados corruptos que no buscan que se haga justicia sino que haya buena paga?

¿La de los jueces corruptos que dictan sentencias a modo y conveniencia?

NO. La justicia verdadera no viene ni vendrá de arriba, de las instituciones oficiales.

Ésta sólo puede venir y vendrá de abajo, desde lo más profundo de la Tierra y de la historia.

Y dese allí, desde las profundidades y entrañas de los femenino, del ser Madre y del dar vida, viene la digna respuesta:

¡Hasta morir si es preciso!

 

 

Entre las asistentes se encontraba la señora Edith Flores Cortes, una joven mujer quien recientemente fue vil e impunemente despojada de sus hijas por su ex pareja, su agresor, un cobarde golpeador. Ella nada habló, nada dijo, simple y sencillamente escuchó.

También asistieron hombres y mujeres de la propia comunidad y también un par de estudiantes de psicología de la ciudad de Puebla.

Julio Broca (padrino del centro de Estudios Guadalupanos Amoxkali), quien actualmente se encuentra en Polonia, en la vieja y decadente Europa, mandó un escrito por Internet, especialmente para la ocasión:

 

Sobre los hombres y la violencia

JULIO BROCA·FRIDAY, APRIL 15, 2016
https://www.facebook.com/maestrofil…

Qué es un hombre violento

¿Quién es un hombre violento?, es el hijo, el nieto, el tataranieto de un hombre violento. Para quienes practican el cristianismo, sería algo así como el nieto de Caín, el que mató a su hermano… ¿qué podría esperar su mujer de él, de Caín? Y que habrá sido de los hijos de Abel… sin padre, viviendo cerca del tío asesino. Habrán crecido con odio, con rencor.

Un hombre violento es una cadena de violencia que se extiende en el tiempo. Cree que hace bien haciendo el mal, y un mundo de hombres violentos lo protege: en el juzgado, en la iglesia, en el camión… la culpa siempre es de la mujer según ellos.

También algunas mujeres culpan a las mujeres, les dicen que crían machos, ¿y que otra cosa puede crían una mujer vigilada, observada, amenazada por un macho? No se trata de culparse unas a otras.

Nadie ha hecho un estudio de si habrá más hombres violentos que hombres amables. Yo creo que hay más hombres amables, pero los hombres violentos hacen mucho ruido.

Como los hombres violentos gritan, parece que son más. Los hombres amables son también dulces, no gritan, prefieren murmurar y si, pueden ser capaces de madrearse a un hombre violento por solidaridad con una mujer. Algunas mujeres se aprovechan de eso y llevan a los hombres por un camino de mas violencia. Algunas mujeres encuentran un hombre o una mujer amable y se alejan de la violencia. Una cosa es cierta, los hombres y las mujeres amables no aprueban la violencia de otros hombres.

¿La solución es matar?, no puede ser la solución del problema aquello que lo originó.
Los hombres amables también mueren, también son golpeados, burlados, perseguidos, violados por los hombres violentos. Busquemos a esos hombres, serán los mejores compañeros. Cuando eres un hombre amable, los hombres violentos te llaman puto, marica, cobarde… cuando la cobardía, evidentemente, consiste en abusar de quien tiene miedo. No está mal tener miedo. Lo que está mal es que ese miedo se transforme en violencia, en “desquite” como decimos. Toda violencia en un desquite, todo violento esta buscando quien se la pague porque ya se la hicieron.

¿Cómo evitar la violencia?

Es inevitable, es humana, tan humana como el miedo. No debemos tener vergüenza de tener miedo, no debemos tener vergüenza de desear lo peor a quien ha abusado de nosotros. Tampoco se trata de enorgullecerse, no. ¿Entonces de qué se trata? De hablar, con el ojo morado, hablar, con la boca rota, hablar, con el corazón partido, hablar con más ojos morados, con más bocas rotas, con más corazones partidos, con más gente buscando una salida. De boca en boca, de ojo en ojo, de corazón en corazón vamos construyendo algo que los hombres violentos no tienen: comunidad, amistad, solidaridad. Quiero decirles que muchos hombres violentos, que se precian de tener amigos, no tienen amigos en realidad. Entre el alcoholismo y la prostitución, esos hombres guardan un gran secreto: también se unen para violar al más débil. La hipocresía, como podemos ver, esta muy relacionada con la violencia.

Si los hombres fueran más honestos se atreverían a decir que necesitan ayuda, que tienen miedo, que fueron muy maltratados, abusados. Pero no lo somos. En lugar de eso repetimos el patrón. Debemos romper el patrón, dejar de buscar lo que conocemos y buscar lo desconocido. Si tuvimos un padre violento, una madre violenta, buscaremos una pareja igual, buscamos lo mismo. Se requiere mucha valentía, mucha energía para buscar algo distinto. Algo dentro de nosotros se integra al maltrato y al rato estamos siendo con el débil así como cualquier abusador.

Autonomía. Saber decir que no. Enseñar a nuestros hijos a decir no. Por ejemplo, en cosas tan simples. Qué mal sabe la cerveza, el alcohol en general. No tenemos la suficiente honestidad para decir que no nos gusta la cerveza, sabe horrible, pero para ser hombre hay que tomarla. Que pendejada ¿no? Pero cuando eres joven, si dices no, te van a golpear “por puto”, y bebes. Se necesita mucha atención de los padres, mucho cariño, asesorarse, preguntar, buscar para poder romper una realidad tan inmediata, tan violenta y tan terrible.

No nos enfoquemos en los hombres violentos y malos, ¿acaso los pájaros chocan contra las montañas, contra los árboles? No choquemos contra nada, evitémoslo, alejémonos, dejemos de tener hijos con ellos, que no traigan mas eslabones de esa cadena al mundo.

Tengamos hijos con los hombres y las mujeres amorosas para tener hijos amorosos que serán en el futuro hombres y mujeres amorosos. Es difícil, claro.

La religión más influyente de occidente nos dice que la mujer es la culpable de que perdiéramos el paraíso, y los curas lo repiten como si fuera verdad. Lo que es verdad, y poca gente lo reconoce, es que el mundo gira y vive porque alguien cocina. Quién alimentó a los buenos hombres y mujeres de la historia. ¿habrían existido sin un desayuno, una comida, un pastel de cumpleaños? Esa es la gran verdad. Quien sabe cocinar no necesita de nadie. Quien sabe cocinar puede cocina para quien quiera, no para quien le obliga a hacerlo ahuevo. Quien sabe ir al mercado, escoger la verdura, platicar, regatear… no necesita a nadie que le maltrate, o, si siente que lo necesita es solo en su mente. Para saber porque nuestra mente nos lleva a hacer ciertas cosas es necesario asesorarse con compañeros que también estén luchando contra eso y lleven tiempo y tengan experiencias de lucha. Muchas veces permitimos el maltrato por culpa de una educación que nos dice que es mejor ser maltratados que estar solos. Nadie esta solo. ¿No estamos acompañados hoy aquí en Huitziltepec, en el Caracol que Canta al Universo?

Hay razones biológicas, estudiadas por la ciencia natural y razones sociales, estudiadas por la ciencia social como explicaciones de la violencia masculina. Hablemos un poco de ellas.

De las razones biológicas

Biológicamente hay hombres con algo llamado síndrome XYY. Las características sexuales, para ser hombre o mujer están determinadas por los cromosomas. Pero en los hombres sucede que hay otro tipo de alteración en los cromosomas. Se ha relacionado en estudios que esta variación genética genera comportamientos específicos y que muchas veces determinan una actitud violenta. Enseñemos entonces a nuestras hijas a preferir a los hombres amables en lugar de los hombres violentos. La naturaleza nos da el ejemplo. Se sabe que en algunas especies de animales, las hembras detectan a los machos violentos y nunca se aparean con ellos. Esto es una forma en que la misma naturaleza regula la aparición de esta variación genética. Estos machos mueren sin tener descendencia, sin transmitir sus genes. Eso respecto al mundo de los animales.

De las razones sociales

De estas hemos hablado más. La historia es una cadena y toda cadena puede ser rota. Rompamos esa cadena de violencia prefiriendo relacionarnos con gente que no es violenta.

Dos tipos de violencia: la del puño y la de la lengua

No es necesario golpear físicamente para herir. No toda violencia se origina en un hombre, también el chisme, el odio oculto, son grandes nutrientes para la violencia. Un insulto, una broma ofensiva, golpean nuestra dignidad, generan rencor y en algún momento deseo de venganza. Evitemos las ofensas, evitemos sobre todo, entrar en ese circulo de ofensas infinitas porque es juego solo lo va a ganar el más violento.

Desgraciadamente en la televisión y el radio, en Internet, muchos cómicos se creen muy graciosos haciendo chistes que ridiculizan a la mujer o a hombre. Y comienza una guerra de ofensas aparentemente “graciosas” entre hombres y mujeres. Nuestra lengua genera realidad. Quien habla con gritos y groserías genera una realidad altisonante, violenta.

Quien habla con amabilidad y respeto genera una realidad amable y respetuosa.
Hoy, aquí, hay una reunión de gente que nos dice: aquí hablamos con respeto, con amabilidad, aquí no creemos en la violencia, aquí podemos refugiarnos, aquí podemos construir una pequeña realidad amable, cooperativa, amorosa, no es una realidad cómoda ni lujosa pero, de que nos sirve la comodidad y el lujo si para eso tenemos que ser humillados.

Las mujeres tienen en sus manos un gran conocimiento que les puede hacer libres, la cocina. Mi madre me enseñó a cocinar y hoy puedo ser un buen amo de casa, no me avergüenza traer un delantal, preparar la comida para mi novia que regresa cansada del trabajo. La gran ceguera de este mundo y lo que amenaza con destruirlo es que hemos dejado de valorar lo más valioso que es compartir el pan, hacer el pan. De ahí viene la palabra compañero: con el que se comparte el pan.

Superar la violencia es un camino largo, no nos rindamos y juntémonos con la gente amable.

Se necesita más valentía para ser amable que para ser violento. La verdadera valentía esta en la amabilidad y la cooperación.

Julio Broca. 15 de abril de 2016.