¡Paz con Justicia y Dignidad!

El maestro Filo, a nombre de la Escuela Autónoma Emiliano Zapata, acompañado por una pintura que representa a Tonantzin-Coatlicue, Nuestra Venerada Madre, la Tierra, participó a lo largo de toda la Caravana al Sur del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad.

El 12 de septiembre por la mañana, el maestro Filo y la pintura estuvieron presentes en el ritual zapoteco realizado en el centro ceremonial Monte Albán, en el estado de Oaxaca.  Ese mismo día, por la tarde, estuvieron presentes en la Universidad de Oaxaca, en la Mesa de Pueblos Indígenas en Resistencia. En ese foro, el maestro Filo afirmó que a mediados del siglo XVI un pintor nahua ideó una estrategia de resistencia para salvar su religión, la cual estaba siendo atacada, agredida y destruida por la invasión cristiano-occidental. Aquel artista nahua se llamaba Marcos Zipaktli. Zipaktli pintó una imagen que a los ojos de los invasores españoles era una extravagante advocación de su Vírgen María; pero que los antiguos nahuas vieron y comprendieron inmediatamente el conjunto de símbolos que componen su cosmovisión y religión, plasmados ahí por el pintor, y que aceptaron y la hicieron suya.

El día 19 de diciembre, la caravana pasó por la ciudad de Puebla y ahí, el maestro Filo acompañado de la pintura, subió al templete y compartió las siguientes palabras:

Makamo ken mochihua in mix, in moyollo. ¿Kuix amo nikan niká nimonantzin?

La no-violencia es el camino, el objetivo es la verdad.

Y la verdad es que este país está en ruinas, despedazado, roto irremediablemente.

Los travestis de la política (ayer priístas, hoy panistas, mañana del color que sea), ciegos y sordos, no se dan cuenta de que su tiempo se ha acabado.

En un país en el que el embajador de Estados Unidos es un experto en Estados fallidos, el crimen desorganizado, los gobiernos en todos sus niveles, reprimen violentamente a la población; mientras el crimen organizado controla territorios y economías.

La guerra actual que azota al país, no empezó en 2006 con la imposición de Felipe Calderón. Esta guerra, la más larga en la historia de la humanidad, fue iniciada con la invasión de las potencias europeas, y es continuada hoy por los Estados Unidos; quienes, por cierto, surten de armas a ambos bandos, ya no se distingue cuál es cuál.

A lo largo de 5 siglos de explotación, despojo, represión y desprecio, esta guerra se muestra a veces de manera abierta y brutal, como en el presente; otras de manera velada y oculta, de baja intensidad; ha cobrado la vida de millones de niños, hombres, mujeres y ancianos.

Pero en medio de la actual muerte, caos y destrucción, la dignidad nacional, la reserva moral, del norte y del sur, se está levantando, se está creciendo, se está organizando.

Juntos, pueblos indígenas, obreros, campesinos, homosexuales, estudiantes, maestros, vamos a levantar un nuevo México. Un México con paz, libertad, democracia y justicia; lo cual sólo será posible con el respeto a los acuerdos de San Andres y el respeto a las diferentes concepciones éticas y filosóficas.

Makamo ken mochihua in mix, in moyollo. ¿Kuix amo nikan niká nimonantzin?

En mi pueblo, santa Clara Huitziltepec, aquí en la mixteca de Puebla, hemos sido despojados violentamente de nuestra lengua y de nuestra historia.

Lo que la iglesia católica no pudo hacer en 400 años, el Estado mexicano lo logró en unas cuantas décadas.

Cuenta el hombre más viejo de mi pueblo, de 101 años, que los maestros de la primaria castigaban con varazos a los niños que cometían la osadía de hablar en náhuatl.

Sin embargo, a pesar de todo, conocemos todavía algunas palabras:

Ixtli significa literalmente rostro; pero en un sentido metafórico, es la parte exterior, lo que ven los demás.

Yollotl es corazón, el aspecto interior, lo que somos por dentro.

Las palabras “in ixtli, in yollotl”, juntas, yuxtapuestas, adquieren un significado más complejo: identidad, aquello que nos distingue de los demás.

En la guerra de conquista espiritual intentaron despojarnos, violentamente, de nuestra historia e imponernos la de uno de los pueblos que han habitado el Medio Oriente, el judío; mas los vestigios arqueológicos aparecen regados en la mixteca poblana: Tlacotepec, Tepexi, Ixcaquixtla… mostrando y demostrando que nuestra historia está aquí, en estas tierras.

Nuestra lucha en Huitziltepec es por los derechos y la cultura indígenas. No luchamos para que nos adoquinen una calle, nos pongan drenaje, nos regalen cemento o un rotoplas, o nos den un apoyo gubernamental.

Nosotros luchamos por algo mucho más serio: queremos tener “un rostro, un corazón”, “in ixtli, in yollotl”, es decir, IDENTIDAD. Es por eso que en la Escuela Autónoma Emiliano Zapata estamos interpretando al mundo desde la cultura náhuatl.

Makamo ken mochihua in mix, in moyollo. ¿Kuix amo nikan niká nimonantzin?

Esta guerra es contra la Madre más primera, la Tierra. En náhuatl la llamamos Tonantzin: la madre generosa que nos alimenta y a la que al morir regresaremos. En esta guerra las depredadoras trasnacionales en todo ven ganancia: agua, minas, aire, bosques, desiertos… la vida misma.

Esta guerra es contra la tierra; el capitalismo anglosajón intenta aniquilarla, matarla, asesinarla, destruirla, al igual que a sus hijos e hijas, nosotros, nosotras.

Es nuestro deber detener esta guerra, cuidar y defender a Tonantzin, la tierra; con amor, es decir, con toda nuestra fuerza espiritual.

Las víctimas de esta guerra no sólo lo son de sus familiares; lo son de todos los mexicanos dignos y honestos. A ellos y ellas, queremos ofrendar un pequeño, pero sincero, consuelo, un icnocuicatl, un poema de tristeza.

En el mundo náhuatl no existe el cielo ni el infierno. El destino después de la muerte depende de cómo se muere uno. El espíritu de los guerreros y guerreras, de quienes mueren en la lucha, es acompañar a nuestro padre, Totahtzin, el sol.

Moztla, keman nehuatl nionmikiz
amo keman ximokuezo.
Nikan. Okzepa nikan nionhualaz,
kualtzin huitzitzilin nimokuepaz.
Nonatzin, keman tikonitaz Tonatiuh,
ika moyollo xionpahki.
Ompa, ompa niyetos ihuan Totahtzin,
kualtzin tlahuiliz nimitzmaka,
kualtzin tlahuiliz nimitzmaka,
kualtzin tlahuiliz nimitzmaka.

Mañana, cuando yo muera, no quiero que sufras.
Porque regresaré aquí como un bonito colibrí.
Madrecita, cuando veas el sol, que tu corazón se alegre porque…
Desde allá, cuando me reúna con nuestro padre el sol,
te enviaré buenos rayos de luz,
te enviaré buenos rayos de luz,
te enviaré buenos rayos de luz.

Al terminar su discurso, el maestro Filo saludó y abrazó a Javier Sicilia, quien le dio un beso en la mejilla (como lo hizo el poeta con Felipe Calderón en los Diálogos por la Paz, en el Castillo de Chapultepec).

Maestro Filo en el acto en Puebla de la Caravana al Sur del MPJD.