Cada uno tiene sus propias razones para llegar hasta este lugar.

En esta ocasión, hemos llegado hasta la cima de este sagrado cerro, milenario lugar consagrado a Tonantzin, Nuestra Venerada Madre, la Tierra, para traer esta florida pintura y estas semillas de tlazoxochime.

Trajimos a ofrendar estas semillas de flores preciosas, una de las plantas sagradas de la antigua religión náhuatl. Estas flores son una ventana para asomarse a otra realidad, tan real como la realidad misma: al Xochitlalpan, del que hablaban nuestros antepasados, el mundo sagrado  de nuestros antiguos, los más primeros.

Esta pintura, estas semillas y estas flores muestran y demuestran que la civilización cristiano-occidental se está derrumbando y que la nuestra, la de los pueblos indígenas, está emergiendo.

 

En verdad sólo Tonantzin, Nuestra Venerada Madre, la Tierra,

Hace que alguien merezca las flores aquí en la tierra.

Por eso llora mi corazón, recuerdo que ido allá

A contemplar Xochitlalpan, el mundo de lo sagrado.


En verdad es otro el lugar donde se descarna la vida. Vaya yo allá, vaya yo a cantar,

Al lado de las variadas y preciosas aves;

Disfrute yo allá, de las bellas y fragantes flores,

Sólo las que embriagan con gozo,

Sólo las que embriagan y alegran con su fragancia.

 

Porque la actual guerra del capitalismo, ha llegado a un estado de locura extrema.

Porque su afán depredador, su desprecio absoluto  por la vida, su deleite por la muerte y la destrucción, su empeño en instalar el apartheid para todos los diferentes, es decir, todos los de abajo, está llevando a la humanidad a su desaparición como forma de vida en el Planeta.

Porque este sagrado lugar, el cerro del Tepeyac, el lugar de Tonantzin, nuestra venerada madre, la Tierra, es el corazón de la nación mexicana, y lo único y último que la mantiene latiendo en medio del horror, el caos y la muerte, guardemos un minuto de silencio.

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Hemos llegado aquí, desde Huitziltepec, en la mixteca poblana, caminando durante días, para buscar y encontrar nuestro lugar en el nuevo mundo que se está levantando, es decir, en el nuevo día que ya amanece.

Aquí empieza nuestro camino.

Tonantzin, Madre Tierra: te cuidaremos, te defenderemos, hasta morir si es preciso.

 

 

Democracia, Libertad y Justicia

Nunca más un  México sin Nosotros

Paz con Justicia y Dignidad

Cima del Tepeyac - Peregrinación 2013