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Todo ser humano es algo más que sí mismo,

representa también un punto único en su género,

un ser muy especial y siempre importante y notable en el que se cruzan los fenómenos del mundo, una sola vez en el camino y nunca más.

Esta es la razón por la que la historia de todo ser humano es importante, eterna, sagrada;

por eso todo ser humano, en tanto que vive y cumple  la voluntad de la naturaleza,

es algo maravilloso y digno de toda consideración.

Hermann Hesse

 

 

 

 

 

 

 

 

 

15 de Febrero del 2015

 

Hombres, niños y mujeres del altepetl de Huitziltepec:

 

Permítanme compartirles algunos pensamientos y reflexiones acerca de la situación política en nuestro municipio y del porqué hemos levantado nuestra voz, en silencio, para exigir justicia para la señora Mercedes Vázquez Romero.

 

Como seguramente ya están enterados, al amanecer del jueves 12 de febrero aparecieron anónimos regados en varias calles de la cabecera municipal. Por más que  los policías  se apresuraron a entrar en acción, no lograron recogerlos todos, algunas personas alcanzaron a agarrar  algunos.

 

En dicho anónimo, después de acusar al presidente municipal y a sus regidores de corruptos y transas; y de denigrar, menospreciar, difamar  y juzgar  a las mujeres que integran el ayuntamiento de Huitziltepec;  en el párrafo final  llama a unirse en el primer informe de gobierno, llama a no ser cómplices de las “mamadas” del gobierno municipal, se entiende.

 

No faltó quien, luego luego, aprovechó la ocasión  para acusar  a mí persona,   el maestro Filo de la EAEZ,   de la autoría de tan burdo texto. Pero al enterarse que yo me encontraba lejos y muy ocupado (siendo parte de la peregrinación a pie al santuario guadalupano de la Ciudad de México) tuvo que optar por señalar  a otro presunto responsable.

 

Además, nosotros, la EAEZ, no escribimos anónimos, no es nuestro estilo, no nos rebajamos a ese nivel.  Publicamos, sí, este periódico y  folletos, libros, carteles;  y nos hacemos responsables de ellos. No nos escondemos, cual cobardes, en el anonimato. Para difundir lo que somos, pensamos, decimos  y hacemos, tenemos nuestro periódico escolar y nuestra página en Internet.

 

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Es cierto, nosotros, la EAEZ,  nos manifestamos el día del informe en el centro de la comunidad de Santa Clara Huitziltepec.  Hicimos una pequeña demostración de fuerza. Pero no lo hicimos respondiendo al oportunista llamado del anónimo en cuestión, lo hicimos por convicción propia. De hecho, nos enteramos de la existencia del anónimo hasta  horas después de terminado el informe. Nuestra pequeña, sencilla, pero contundente acción  la planeamos desde días antes, desde antes de salir en peregrinación.

 

Así, al mediodía del viernes 13 de febrero del presente, justo cuando iban a empezar los honores a la bandera, en la ceremonia del primer informe de gobierno  del municipio de Huitziltepec, llegamos  3 integrantes de la EAEZ hasta enfrente, entre el público y el escenario,  y ahí  extendimos una lona preparada expresamente para la ocasión.

 

Como por arte de magia, la atmósfera de alegría y celebración  que inundaba el ambiente se esfumó; el dolor, la rabia y la indignación, o sea la cruda y cruel realidad pasó a ocupar su  lugar. Les echamos a perder la fiesta, lo sabemos; esa era nuestra intención.

 

No estamos jugando; sabemos lo que hacemos y, al manifestarnos,  estábamos dispuestos a enfrentar la represión, la cárcel, la tortura, la muerte, la desaparición.

 

Y así fue como nos colocamos delante del escenario, dándoles la espalda al gobierno municipal y a los funcionarios  estatales ahí presentes.

 

No gritamos, no ofendimos, no agredimos a nadie.

 

Simple y sencillamente nos paramos,  en completo silencio, sosteniendo nuestra lona con la leyenda:

 

¡Justicia!

Para la regidora asesinada,

Mercedes Vázquez Romero.

 

 

 A los lados de la lona sosteníamos  2 pinturas guadalupanas: la de las flores preciosas y la de Hasta la Madre dice Ya Basta, las cuales nos habían acompañado en la peregrinación guadalupana a pie.

 

En apenas unos instantes, llegaron  hasta nosotros  2 policías, un  hombre y una mujer; él nos ordenó que nos retiráramos pues iban a rendir honores a la bandera y estorbábamos el paso de la escolta escolar. Inmediatamente dimos un paso atrás,  quedando pegaditos al escenario, para no estorbar.

 

El policía volvió a ordenarnos que nos retiráramos, que nos fuéramos a manifestar a otro lugar  pues ahí se estaba llevando a cabo la ceremonia del primer informe; aunque tan sólo media hora antes el gobierno municipal había mandado a anunciar por el altavoz que invitaba  a todo el pueblo en general a su evento.

 

Al no recibir respuesta alguna de nuestra parte, los policías optaron por retirarse. Poco después la escolta  de la  Telesecundaria Ahuizotl empezó a hacer su recorrido. En cierto  momento, la abanderada y yo quedamos frente a frente, a unos escasos centímetros,  inmóviles, en medio de un ambiente tenso y un ensordecedor silencio, lleno de símbolos y simbolismo:  ella, alumna de una escuela de la SEP,   portado una bandera nacional  y yo, maestro de una escuela autónoma,  una pintura guadalupana.

 

 

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Poco después se abrió la sesión especial de cabildo, así que pasaron lista a los regidores y regidoras presentes.  Nadie mencionó a la señora Mercedes Vázquez  Romero. Todos los integrantes del gobierno del municipio de Huitziltepec (regidores y regidoras, presidentes auxiliares, síndicos, jueces, agentes, policías, personal administrativo y de intendencia)  hicieron  como si la regidora asesinada nunca hubiera existido; no se tomaron la mínima molestia y gesto de guardar un minuto de silencio en su nombre; no se atrevieron a pronunciar la palabra Justicia para su compañera asesinada. Nada dijeron, nada hicieron, con lo que se volvieron  todos, todas,  cómplices.

 

En su perorata, el presidente municipal tampoco la mencionó, prefirió enterrarla en el olvido.   Se entiende que ya dio “carpetazo al asunto”, y su mensaje es de  “hay que superarlo”, “hay que mirar hacia adelante” y “no podemos quedarnos estancados”.

 

Ella, la regidora asesinada, quien lo acompañó en toda su campaña dándole su  total apoyo, confianza  y respaldo, lo que le costó el desacuerdo de varios cercanos familiares; quien  le obedeció la orden de cambiar de regiduría;  no le mereció siquiera unas palabras, aunque fueran fingidas,  la desechó como si hubiera sido un objeto.

 

Así, el primer informe de gobierno de Julián Vázquez Ramírez, presidente constitucional del municipio de Huitziltepec,  lució frío, desdibujado, irresponsable, corrompido, bárbaro, burdo y patético, por decir lo menos.  No estaba su pueblo aclamándolo, sino apenas algunos priístas,  preocupados y nerviosos policías estatales y municipales, varios ciudadanos  acarreados de otro pueblo y muchos alumnos y alumnas de las escuelas oficiales.

 

De cualquier manera, no fue lo que el presidente municipal  dijo en su informe lo que de verdad importa para el municipio, sino lo que no dijo.  Ya que fuera de la fantasía del discurso, en los hechos,  el municipio de Huitziltepec  se encuentra hundido en una fétida crisis política. El que no se hable de ello no significa que no esté ocurriendo. Pero  la crisis no es sólo política es, sobre todo, moral.

 

Por todo el municipio de Huitziltepec se escuchan quejas. Hay mucha inconformidad en contra del gobierno municipal: que no han hecho obras, que se transan la lana descaradamente, que el restaurant las Cactáceas vende facturas, que las borracheras y los antros, que quién anda poniéndole con quién, que  se reparten los programas nomas entre familiares y amigos, que la ineptitud y la prepotencia de los policías, que la arrogante actitud  y los arrebatos de la primera dama, que el pésimo servicio del centro de salud…

Pero en serio:

¿Qué es todo eso ante el horror de una madre asesinada de un balazo en la cabeza?

 

Y si la señora Mercedes hubiera sido su familiar de ustedes, quienes estas líneas leen: ¿Se quedarían callados? ¿Estarían tan tranquilos como si nada?  ¿Exigirían justicia y castigo a los responsables? ¿Se habrían manifestado el día del informe?

 

 

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Quién sabe.  Lo cierto es que duele que a la población  de este municipio de Huitziltepec le importe, sí,  la corrupción con la lana, las obras y los programas y se indignen porque a ellos y ellas no les toca; y que no se alce la voz  para exigir JUSTICIA para una paisana asesinada vil y cobardemente.

 

Nosotros, la EAEZ, escuchamos, vemos y leemos que allá afuera se discuten los golpismos de derecha y de izquierda, que hay quienes hablan de  quitar a Julián  Vázquez de presidente y a ver quién  en su lugar se pone e impone. Pero parece que ignoran (en ambos sentidos del término, el de desconocer y el de no tomar en cuenta)  que el sistema político  entero está podrido, que no es que tenga relaciones con el crimen organizado, el narcotráfico, con los acosos, las agresiones, las violaciones, los golpes, las cárceles, los desaparecidos, los asesinados, sino que todo esto es ya parte de su esencia.

 

Porque no se puede hablar  ya de la clase política, en todos los niveles (municipal, estatal y federal),  y diferenciarla de las pesadillas que sufren  y padecen millones  en estos suelos mexicanos: corrupción, impunidad, autoritarismo, crimen organizado o desorganizado, están ya en los emblemas, los estatutos, las declaraciones de principios y la práctica de toda la clase política  mexicana, incluida la del municipio de Huitziltepec, lo mismo si son del PAN, del PRI o de cualquier otro partido.

 

Por eso decimos que estamos, como municipio, hundidos en una crisis política y moral; que no podemos continuar haciendo como que nada pasó y nada pasa; que tiene que haber justicia para la regidora asesinada. Justicia, no venganza.

 

Y la justicia sólo puede alcanzarse si se conoce la verdad de lo ocurrido aquella noche: quién le disparó y por qué;  no las versiones  que Ardelio Herrera, el cacique priísta del municipio de Huitziltepec y  principal sospechoso,  rindió en sus declaraciones.

 

A nosotros, la EAEZ, no nos importan los anónimos, los chismes, las malhabladas y mentadas, los dimes y diretes, los acuerdos y desacuerdos que los de arriba  tienen para decidir quien se encarga ahora   de la máquina de destrucción y muerte  en que se ha convertido el Estado mexicano, del sucio  y criminal negocio  en que han convertido la presidencia municipal.

 

A nosotros  nos importan la rabia, el dolor y  la indignación de los familiares de la regidora asesinada. Por eso para ella exigimos  justicia y verdad.

 

Y  para que se haga justicia,  tiene que conocerse la verdad acerca de la relación de complicidad entre  Ardelio Herrera y Julián Vázquez; de cómo opera la mafia priísta en el municipio; de quiénes están cobrando en la nómina del ayuntamiento sin trabajar;  de todas las transas y malversaciones que realiza la presidencia; de toda la corrupción y podredumbre en que se encuentra hundido el gobierno municipal.

 

Tiene que haber castigo a todos los involucrados, al asesino, por supuesto; pero también a quienes han colaborado, a través de influencias y sobornos, en todos los niveles, para que éste se encuentre libre, impune, como si nada hubiera pasado.

 

Tiene que hacerse lo necesario para que nunca más vuelva a repetirse el horror  y la injusticia en contra de cualquiera de este municipio de Huitziltepec, aunque no sea una persona reconocida o alguien de prestigio.

 

Tiene que extirparse la violencia de nuestros pueblos, del gobierno,  de las escuelas, de los hogares, de los espacios públicos.

 

Tiene que haber un cambio profundo y radical en Huitziltepec.

 

No sé ustedes, pero de nuestra parte, con nuestras pequeñas fuerzas como EAEZ, pero con todo nuestro corazón, hemos hecho y haremos lo posible por apoyar este reclamo de justicia.

 

No ha sido mucha nuestra palabra porque hemos visto que hay muchos intereses de los políticos locales, de izquierda y de derecha, que quieren usar este crimen a su gusto y conveniencia. Y no nos sumamos ni nos sumaremos al vuelo rapaz de oportunistas sinvergüenzas a quienes  nada importa que se haga justicia para la regidora asesinada, sino llevar agua al molino de su ambición.

 

Nuestro silencio ha significado y significa respeto, porque el tamaño del dolor que a Huitziltepec embarga es gigante. Por eso en silencio han sido nuestros pasos para hacerles saber a sus familiares  que no están solos, para que sepan que su dolor es también nuestro y nuestra también  su digna rabia.

 

Por eso nuestras pequeñas luces se encendieron la noche del Día de Muertos, donde nadie les llevó la cuenta más que nosotros.

 

Quienes ven como poca cosa este esfuerzo nuestro o lo ignoran, y nos reclaman y exigen que hablemos, que declaremos, que actuemos,  que sumemos ruido al ruido, son racistas que desprecian  lo que no aparece arriba.

 

Y es que nosotros, la EAEZ, estamos abajo, muy abajo, en lo más profundo del corazón olvidado de Huitziltepec.

 

Pero ya se mira el horizonte.

 

Es todo por ahora, paisanos y paisanas.

 

 

 

Maestro Filo

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