Compañero Subcomandante Insurgente Marcos,

Déjenos contarle que hace tres días, un artista de la ciudad de Puebla, una estudiante de Cuernavaca, un bionero de Mexicali y un maestro, o sea yo mero, tuvimos la oportunidad, y el honor, de dialogar con las autoridades de la Junta de Buen Gobierno del Caracol Corazón Céntrico de los Zapatistas delante del Mundo.

Con todo respeto, cual debe de ser entre compañeros, las autoridades civiles zapatistas de esa región escucharon atentos la historia de la pintura que con nosotros llevábamos; la cual posteriormente, a nombre de la Escuela Autónoma Emiliano Zapata, en Huitziltepec, en la mixteca poblana, les entregamos.

La pintura en cuestión no es sólo un pedazo de manta pintada. Lo que les entregamos fueron, nada más pero ni nada menos que, los símbolos de la concepción espacio-tiempo de la antigua cultura náhuatl

Nuestro general Emiliano Zapata solía referirse a la tierra como Tonantzin, palabra náhuatl que significa Nuestra Venerada Madre. Esta pintura es, pues, la representación de Tonantzin, la Madre Tierra, interpretada y plasmada desde la cultura náhuatl.

Esta pintura es sagrada. La hemos llevado en nuestros hombros, en peregrinación, caminando durante 4 días, desde Huitziltepec hasta el cerro del Tepeyac, en la Ciudad de México.

Esta pintura acompañó, hace un año, el encuentro de organizaciones de la Otra Campaña (de la cual somos adherentes), llevado a cabo en el digno pueblo de San Salvador Atenco. Pasó la noche al lado de la imagen guadalupana en el altar que el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra tiene en el espacio que ocupa en el centro del pueblo, a un lado del auditorio, donde está el conocido mural de Emiliano Zapata.

Esta pintura acompañó la Caravana al Sur, del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (del cual somos integrantes). Tan sólo el 12 de septiembre por la mañana, estuvo presente en el ritual zapoteco en el centro ceremonial de Monte Albán, en el estado de Oaxaca. En aquella ocasión los anfitriones colocaron un altar y una ofrenda dedicada a la Madre Tierra. El ritual estuvo impregnado completamente del espíritu de la antigua religión mesoamericana; de hecho, el compañero Javier Sicilia participó en este de manera respetuosa y solemne. Ese mismo día, ya después del medio día, en la Universidad de Oaxaca, estuvo ahí colocada esta pintura, en la Mesa de Pueblos Indígenas en Resistencia. En ese foro afirmamos que a mediados del siglo XVI un pintor nahua ideó una estrategia de resistencia para salvar su religión, la cual estaba siendo atacada, agredida y destruida por los invasores cristianos. Zipaktli pintó entonces una imagen que ante los ojos de los españoles no pasó de ser una extravagante advocación de su virgen María; pero que los antiguos nahuas vieron y comprendieron inmediatamente el conjunto de símbolos de su cosmovisión, plasmados ahí por el pintor, por lo que la aceptaron e hicieron suya. Actualmente esa pintura, una autentica obra de arte náhuatl, se encuentra en la basílica de Guadalupe en la Ciudad de México.

Acompañó las movilizaciones que el pueblo wixárica realizó en la Ciudad de México en defensa del desierto de Wirikuta, lugar sagrado concesionado por los malos gobiernos a mineras canadienses. El 26 de octubre, esta pintura estuvo en el ritual llevado a cabo por los marak’ámes (sacerdotes de la religión huichola) en el cerro del Tepeyac (no en la basílica de Guadalupe) en un ritual a la Madre Tierra llevado a cabo en la cima. A la mañana siguiente fue parte de otro ritual celebrado en Cuicuilco, antiguo sitio arquelógico, anterior a Teotihuacán. Ambos rituales (en Cuicuilco y en el Tepeyac) fueron la manifestación más clara de que los wixáricas han sido el pueblo indígena menos cristianizado y que su religiosidad es algo vivo, del presente. Ya por la tarde esta pintura caminó la marcha desde el Ángel de la Independencia hasta Los Pinos, la que más bien resultó en una espontanea procesión.

El 14 y 15 de octubre acompañó a los pueblos de la montaña del estado de Guerrero, en el Aniversario XVI de su Policía Comunitaria. En Paraje Montero se había anunciado la reunión XXX del Congreso Nacional Indígena (en el cual hemos participado) la cual, como usted seguramente lo sabrá, no se llevó a cabo. El CRAC (la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias) dio a conocer los planes de las mineras canadienses para explotar y desgarrar a la Madre Tierra. Pasó esta pintura la noche en el mero centro de la comunidad, rodeada de velas, y de los muchos policías comunitarios que ahí se encontraban reunidos.

Esta pintura acompañó al Pueblo de Cherán K’eri el 13 de noviembre, día en que decidieron no permitir instalarse en su comunidad las casillas electorales. Recorrió las calles de Cherán, en la gran marcha de los purépechas quienes, al defender su bosque, están construyendo su identidad y su autonomía, y están defendiendo a la Madre Tierra.

Finalmente, esta pintura acompañó la reciente procesión llevada a cabo (la mañana del 24 de noviembre del presente) en san Cristóbal de las Casas, en las montañas del sureste mexicano, a la que asistimos como parte del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad; por cierto, después de la cual nos dirigimos a Oventic.

Esta pintura, la cual ahora está con ustedes, los zapatistas, la reserva moral más grande que guarda este país, no representa a la Virgen María, una mujer judía con poderes sobrenaturales.

Como lo explicamos a los compas autoridades de la Junta de Buen Gobierno en Oventic, en la pintura aparece una falda de víboras entrelazadas; y éstas, las víboras de cascabel, al menos en la cultura náhuatl, no representan al mal ni al demonio, sino a la superficie terrestre, los cerros y montañas, es decir, a la Madre Tierra.

También les expresamos que nosotros vemos que esta guerra es contra la Tierra, la Madre más primera; y que nuestra lucha es por cuidar y defender a Tonantzin; representada exquisitamente por los antiguos nahuas con una falda de víboras de cascabel.

Ahora esta humilde pintura, este conjunto de símbolos sagrados, está a su lado, bajo su resguardo, los acompaña a ustedes, los zapatistas, las zapatistas.

Compañero subcomandante, usted conoce el aula de la Escuela Autónoma Emiliano Zapata; estuvo aquí, en esta Tierra de Huitziltepec, en la mixteca poblana, la mañana del 15 de febrero de aquel 2006.

Estamos atentos a lo que ocurre en su territorio. Desde nuestro lugar y nuestra lucha estamos con ustedes. En la Escuela Autónoma Emiliano Zapata, en Huitziltepec, en la mixteca poblana, no somos muchos; por el contrario, somos pocos, muy pocos, pero somos. Somos sus compañeros, sus compañeras.

Una vez más, tlazokamati, gracias por haber recibido y aceptado nuestra pintura, la cual ahora les pertenece a ustedes.

 

Por la Escuela Autónoma Emiliano Zapata

Maestro Filo

Huitziltepec, mixteca poblana

Noviembre el 2011

Junta de Buen Gobierno del Caracol de Oventik al recibir del maestro Filo la pintura de Tonantzin-Coatlicue