Escuela Autónoma Emiliano Zapata
Centro Cultural Calmecac
Domicilio conocido
Santa Clara Huitziltepec, Puebla, México.

Jueves 19 de julio del 2012

Compañero Javier Sicilia.

“Y así tenían también nuestros antepasados cada uno sus dioses y sus maneras de vestir y sus modos de sacrificar y ofrecer, y aquello hemos de tener, y seguir como nuestros antepasados (…)
 Mira que los frailes y los clérigos cada uno tiene su manera (…)
 Así mismo era entre los que estaban a cargo de los dioses nuestros, que los de la ciudad de México tenían una manera de vestirse y una manera de orar y ofrecer y ayunar, y en otros pueblos de otra (…)
 Sigamos aquello que tenían y seguían  nuestros antepasados y de la manera que ellos vivieron, vivamos”

Las palabras de Carlos Ometochtzin (objetando la imposición por los invasores cristianos de religión, idioma, costumbres y normas morales), nieto de Netzahualcóyotl y Señor de Texcoco, son una proclama pluralista e intercultural que a casi  cinco siglos de distancia conservan su vigencia y validez.  Por estas subversivas ideas fue quemado vivo por la Iglesia católica, el 30 de noviembre de 1539.

Hace un año leíamos artículos de opinión  en  diferentes periódicos y revistas acerca del MPJD. Había quienes escribían a favor, pero también quienes lo hacían en contra. Nosotros, nosotras, la Escuela Autónoma Emiliano Zapata (un pequeño espacio en el que se imparten clases públicas, gratuitas y científicas), nos dimos cuenta de que en lugar de juzgar deberíamos  tratar de entender, y la única forma era conociendo, es decir, escuchando y mirando. Por eso decidimos acompañar la Caravana al Sur.

Mucho vimos y oímos en el sur: a maestros, campesinos, obreros, estudiantes, pero sobre todo,  a nuestros hermanos y hermanas, los pueblos indígenas. Durante el recorrido aprendimos una terrible lección: que lo habitantes originarios somos victimas de una guerra que lleva ya siglos reprimiéndonos, explotándonos, despojándonos y despreciándonos.

Al paso de la caravana por la ciudad de Puebla, 19 de septiembre del 2011, en la  capital de nuestro precioso estado,  pedimos una oportunidad para dar nuestra pequeña palabra. Generoso, el MPJD nos dio el espacio y el tiempo para decir nuestro dolor y nuestra lucha. Desde entonces, somos  parte del MPJD.

En abril pasado asistimos al Encuentro Nacional de Referentes del MPJD en Cuernavaca. Participamos activamente en la mesa de Identidad. Ya en la plenaria se planteó que el MPJD además de ser anticapitalista era laico. Pedimos la palabra y dijimos que, en nuestra humilde opinión, este movimiento tiene un gran sentido espiritual y que en el convergen dos formas diferentes. Por un lado, el espíritu del cristianismo, el cual se manifiesta en el amor y en el respeto al otro, al diferente. Por otro, el espíritu de los pueblos indígenas, el cual se expresa en el amor y respeto a Nuestra Venerada Madre: la Tierra.

Hasta donde  alcanzamos a ver, estas dos diferentes espiritualidades viven y conviven en el MPJD  en un marco de respeto, no están peleadas; por el contrario, juntas, le dan identidad y fuerza espiritual al movimiento. Como ejemplo está  el espíritu wixarica, en lucha por cuidar y defender sus lugares sagrados, y el cristianismo  comprometido  del padre Solalinde. De hecho, sentimos que fue en Monte Albán en donde se dio la histórica reconciliación entre estas dos tradiciones. Sí, cuando tod@s l@s caravaner@s, de las tradiciones cristiana e indígena,  participamos en el ritual zapoteco ahí realizado.

Hace unos días, estuvimos presentes en Atenco (como lo estuvimos aquella madrugada del 4 de mayo del 2006) en la Convención Nacional contra la Imposición de Peña Nieto, para escuchar, para mirar, para entender. Ahí aprendimos que el sentido de la imposición es diferente para nosotros, los pueblos originarios. Sí bien es cierto que el pueblo mexicano ha sido recientemente victima de una ignominiosa imposición, también lo es que los pueblos originarios  hemos sido victimas de una  imposición más primera, más brutal y más cruel.

Compañero Sicilia,  nuestra lucha en la EAEZ (como lo expresamos a tu lado en la ciudad de Puebla) no es por obtener algún beneficio material; nosotros luchamos por tener “un rostro y un corazón”, o sea identidad.

Y en nuestra búsqueda de “un rostro, un corazón” encontramos que tenemos una historia propia, es decir, que nosotros no venimos del pueblo judío ni somos descendientes  de Adán y Eva. Los vestigios arqueológicos regados en la mixteca poblana dan cuenta de ello.  Somos herederos de una cultura propia. Somos hijos y color de esta Tierra, y por cuidarla y defenderla estamos dispuestos hasta morir si es preciso.  Somos anticapitalistas, estamos en contra del neoliberalismo, sin que ello quiera decir que somos socialistas, comunistas, marxistas o leninistas. Vemos que el capitalismo está contaminando,  matando, destruyendo, devastando y aniquilando a la Tierra. Pensamos que lo que está en riesgo no es sólo la supervivencia de la especie humana, sino de la vida misma sobre el planeta.

La EAEZ edita un periódico escolar, el Yacoñooy, el Flechador del Sol; en el que mes con mes decimos nuestra pequeña y sencilla palabra al municipio de Huitziltepec.  Pero aquí, en este pequeño rincón de la mixteca poblana, los poderosos en sus dos facetas,  la política y la religiosa,  no están a gusto con  nosotros ni con nuestra publicación. Nos odian, nos intimidan, nos amenazan, nos agreden.

Por estos días, son los piadosos católicos  de la comunidad de santa Clara Huitziltepec quienes en la mira nos tienen. Dicen que están dispuestos a lo que sea  por defender su religión.

Nosotros, compañero Javier, no estamos en contra de los principios éticos del cristianismo, por el contrario, aunque no somos cristianos los respetamos, valoramos e intentamos llevarlos a la práctica.  Pero como escuela que somos, lo que enseñamos y difundimos se basa en los resultados del progreso científico, luchamos contra la ignorancia y sus efectos, las servidumbres y los prejuicios. Por eso,  hemos denunciado, informado y analizado la manera en que la religión católica fue impuesta en estos suelos (la conquista espiritual a cruz y espada), la pederastia (como el caso del cura Nicolás Aguilar, quien estuvo refugiado en nuestra comunidad), la corrupción (como lo han demostrado recientemente los Vatileaks), la violencia (sus múltiples guerras en México y el mundo) y la decadencia (como lo muestra la dramática disminución de sus adeptos en México y Brasil, los 2 países con mayor número de católicos en el mundo) que en la institución vaticana prevalecen.

Por todo esto,  y como compañeros que somos, te estamos invitando, a ti y a los integrantes del MPJD que así lo deseen, a nuestra geografía, nuestro pueblo, nuestro espacio, para que escuchen nuestra palabra, nuestra lucha… y nuestro dolor.

Sabemos de lo atareados que están con la preparación de la caravana a Estados Unidos; pero esperamos, con toda sinceridad, que se den un tiempo  en su calendario para  llegar hasta nosotros, hasta este rincón de la mixteca poblana; tan agraviada, tan dolida y tan violentada.

Hasta pronto compañero.

Por la EAEZ
Maestro Filo

PD.  A veces sólo un estudiante durante el día, otras unos cuantos, pero desde hace ya casi 8 años diariamente se han impartido  clases en el aula de la EAEZ: alfabetización, matemáticas, cinematografía, historia, geopolítica, inglés, alemán y náhuatl. Pero entre todas las clases, hay una especial; es única, en el sentido de que es original. Nació aquí, en esta tierra de Huitziltepec, no se imparte en ninguna otra escuela o universidad del país. Contra el Neoliberalismo, hasta la Madre dice: ¡Ya basta!, se llama, la llamamos, la somos, la vivimos, la luchamos…
Hemos compartido esta lección en escuelas y universidades, también se la hemos platicado a varios de los pueblos que integran el Congreso Nacional Indígena; de hecho, la hemos llevado hasta los compañeros y compañeras zapatistas del Caracol de Oventic. De la misma forma, deseamos compartirla  contigo y con los  demás compañeros y compañeras del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad.